La televisión se ha convertido en importante vitrina para políticos que se perfilan como candidatos para las próximas elecciones, pero sigue vedado a los representantes del PC.

 José Luis Córdova

Periodista

05/08/2019. ¿Qué sería de los programas políticos de la televisión si en Chile no existiera el Partido Comunista? Es tema recurrente de debates en los espacios dominicales “Mesa central“ (Canal 13) y “Estado nacional“ (TVN) pero con exigua participación de sus legítimos representantes. A partir de la situación en Venezuela, el PC es protagonista -pero jamás invitado- a estos “análisis“ donde se prefiere especular, difamar y mostrar ignorancia supina sobre la ideología de los trabajadores y la historia del movimiento obrero chileno.

Hasta el presidente del Partido, diputado Guillermo Teillier ha sido objeto de deneznables ataques injustificados contra una persona intachable, de prestigio nacional e internacional que es un ejemplo de integridad y solvencia política en nuestro país.

La televisión se ha convertido en una importante vitrina para ciertos políticos que se perfilan como candidatos o precandidatos para las próximas elecciones comunales, regionales y parlamentarias, pero sigue vedado a los representantes del PC.

El productor ejecutivo de los programas “Podemos hablar“ y “Pasapalabra“ de CHV, Carlos Valencia, reconoce que “hemos tenido varios llamados de políticos que ven en estos espacios una buena oportunidad para que el público los conozca  de una forma más íntima. A ellos les conviene venir a la televisión y a nosotros nos ayuda a instalar una conversación sobre temas relevantes de interés público. Además, tampoco nos cobran y eso, en estos tiempos, nos ayuda bastante“, revela.

“Son personajes que la gente quiere descubrir y conocer, que hacen noticia y que son líderes de opinión. Deben ser personas entretenidas que no le teman a conversar y discutir distintos temas y, por supuesto, estar dispuestos a destapar anéctdotas e historias de vida“, indica Carlos Montt, productor de “La divina comida“.

El ex vocero de gobiernos de la Concertación, Francisco Vidal (PPD), y el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín (UDI), aparecen una vez a la semana en el matinal “Bienvenidos“ de Canal 13. Debido al supuesto éxito de esta dupla, también han sido invitadas la senadora DC Ximena Rincón y la alcaldesa de Providencia, Evelyn Mathei; Felipe Kast (Evopoli) con Heraldo Muñoz (PPD), Ximena Ossandón (RN) y -extrañamente también-en ocasiones- Karol Cariola (PC).

Habitualmente, sin embargo, no se lleva a los programas “políticos“ a los dirigentes comunistas, ni a líderes sociales -ni siquiera a parlamentarios- si defienden posiciones rechazadas sistemáticamente por la derecha y el gran empresariado, auspiciador de los mismos. Las excepciones son Cariola y el alcalde Daniel Jadue.

Las diputadas comunistas y del Frente Amplio son invitadas como una “curiosidad“  para que los panelistas se dediquen a observarlas con sonrisas irónicas, lanzándoles dardos envenenados sin sustancia que pretenden hacer mella en las posiciones de las parlamentarias. Cuando se agotan los argumentos para tratar de descolocarlas se les ataca indirectamente, haciéndolas pronunciarse sobre situaciones en Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Irán o Siria.

Los comunistas lo han demostrado en un práctica política histórica su irrestricto apego a la democracia (en sus diferentes expresiones) y han planteado en todos los foros su rechazo a las violaciones a los derechos humanos en todos los países y su posición inclaudicable de no intromisión en asuntos internos, el rechazo a invasiones militares y por la autodeterminación de los pueblos.

Estos conceptos son olvidados ex profeso por los analistas políticos de los canales de televisión, ciegos por prejuicios y sordos a las sólidas argumentaciones de representantes del PC cuando son invitados a “dialogar“. En verdad, se termina en monólogos de personajes como Iván Valenzuela, Matías del Río y -con mayor inquina todavía- Gonzalo Miller y Cristián Bofill. Estos personajes pretenden, por ejemplo, tener en sus programas a las jóvenes parlamentarias comunistas con propósitos más bien patriarcales y machistas, absolutamente superados por la historia.