El diputado dijo que ser en su barrio lo mantiene apegado a la realidad. Aseguró que desde que llegó al Parlamento tuvo que dejar de lado la música.

Daniela Pizarro. Periodista. 27/07/2019. El diputado del Partido Comunista, Boris Barrera, contó algunos de los cambios que experimentó su vida con la labor parlamentaria.

Usted lleva tiempo tocando en el grupo “Son 4”. ¿Sigue con la música o definitivamente no queda tiempo?

Definitivamente no queda tiempo para la música.

Si pudiera elegir, ¿la música o el Parlamento?

Creo que a pesar de que la música es una herramienta que me ha servido para manifestar lo que pienso en diferentes lugares, en estos momentos y debido a los pocos espacios que tenemos como comunistas, elijo el de Parlamentario.

¿Qué es lo más difícil en la vida de un parlamentario?

Lo más difícil es no tener la facultad, más que las capacidades, para ayudar a las personas que recurren a uno frente a alguna problemática. Por ejemplo, desde la función que uno tiene puede hacer algo para solucionarlo, pero hay otras que definitivamente no dependen de uno y eso es difícil que lo entiendan. Lo otro, es cómo optimizar el tiempo y los recursos porque las necesidades de legislar son muchas y el tiempo que uno tiene son solo 24 horas al día y es complejo optimizar ese tiempo sin descuidar muchos otros.

¿Qué es lo más gratificante que ha logrado como diputado?

Es gratificante cuando se logra aprobar algún proyecto de ley que uno está respaldando. Creo que también debe ser gratificante que una de las iniciativas que es de nuestra autoría, pueda ser aprobada en algún momento. Tengo tres y ninguna se ha discutido en las comisiones y están a la espera en la tabla. Lo gratificante es avanzar en algunos temas que tienen que ver con la solución de los problemas de las personas, de los trabajadores. Un ejemplo claro es la gente a quienes se les apropiaron sus hijos e hijas y logramos levantar una comisión investigadora para ver ese problema y en el fondo le da un poco de esperanza a algunas personas y eso es gratificante.

¿Con tanta actividad en qué plano queda la familia?

La familia está acostumbrada a lo agitada de mi actividad porque antes me dedicaba más a la música o al trabajo social y también le dedicaba harto tiempo. Ahora es mucho más el tiempo que le dedico a la función parlamentaria y lo que trato de hacer es involucrarlos en la mayor cantidad de eventos que puedo y no terminar con algunas rutinas. Como por ejemplo, llevar a mi hijo al colegio o salir con él a algún lado, normalmente somos asiduos a ir juntos al cine. Esas rutinas trato de no terminarlas y lo demás,  involucrarlos en mis actividades territoriales.

¿Sigue viviendo en Renca?

Sigo viviendo en Renca. Nada cambió como para irme de ahí.

Pero pudo irse a Valparaíso, o a otra comuna.

No, no he pensado nunca en cambiarme de comuna, ni a Valparaíso, por el tema de mi actividad. Creo que el seguir viviendo en Renca hace que no me aleje de la realidad que he vivido siempre y porque hay rutinas que tienen que ver con la familia que no me gustaría romperlas. Eso incluye el no quedarme en Valparaíso y regresar todos los días a Santiago.

Su eslogan de campaña fue “uno de los nuestros” ¿La gente lo cree?

Yo creo que sí. El eslogan de campaña nace de la gente que me ubicaba y cuando supo que era candidato a diputado, era lo que relevaban y valoraban de mi propuesta. Ellos mismos decían que era “uno de los nuestros” que va a hora como diputado y hasta el momento así me lo manifiestan cuando ven alguna expresión nuestra en las redes sociales, en la prensa o en alguna actividad que hacemos, lo ratifican y que eso sucede porque soy, como dicen, “uno de los nuestros”.

A su juicio ¿quién anda peor, la oposición o el gobierno?

Creo que el gobierno anda más mal que todos, porque es el que tiene los recursos y tiene las posibilidades de desarrollar lo que quiera, pero no lo ha hecho de ninguna forma. Ha logrado algunos proyectos en el Congreso, pero no ha logrado cumplir con lo que ha comprometido, de los “tiempos mejores”, de mayor empleo, de crecimiento y de toda esa expectativa que generó, que no ha cumplido y tampoco se ve que las vaya a cumplir. Por tanto, creo que está muy mal. Y la oposición no está muy bien. Principalmente nos ha costado el tema de la coordinación o la unidad frente a temas que son importantes poder avanzar junto, pero no hemos sido capaces.

¿Está costando la unidad de la oposición?

Efectivamente en el Parlamento está costando la unidad. Principalmente por el rol que están jugando algunos partidos, como la Democracia Cristiana. En los acuerdos que ha llegado con el gobierno, ha descolocado al resto de la oposición y frente a ese escenario, hay muchos que están tratando de buscar protagonismo y eso ha perjudicado más la unidad. Por el lado nuestro, seguimos insistiendo. Creo que cada cual por su lado buscando protagonismo no va a lograr mucho y se hace necesario seguir luchando por la unidad. Por eso reafirmamos la instancia que hemos creado con los Regionalistas y Progresistas de Unidad para el Cambio.