Sectores que aparecían como críticos a un modelo previsional, hoy concurren con sus votos a la aprobación de una propuesta que no resuelve el problema de fondo.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

 21/07/2019. Señales contradictorias pareciesen emerger al observar datos sueltos de la realidad nacional. Las tribulaciones de los habitantes de Osorno están lejanas a la euforia de los inquilinos de La Moneda. La actividad política muchas veces aparece encapsulada en lógicas internistas, organizacionales y no logra procesar las pulsaciones de la sociedad, pasando a ser centrales  procesos como renovaciones de directivas o re ordenamientos al interior de sus mismos referentes. Esto incluso llega a representantes del mundo social, como el presidente de un importante gremio, quien recrimina a sus asociados por votar la continuidad de un paro a pesar de que ya volvieron a trabajar. Ese dirigente no desea leer la frustración que provoca en sus representados los acuerdos que a él le parecen satisfactorios.

Cuesta entender las razones por las cuales sectores que hasta ayer aparecían como críticos a un modelo previsional, hoy concurren con sus votos a la aprobación de una propuesta que no resuelve el problema de fondo, es decir, modificar sustantivamente el sistema de capitalización individual, que a cuatro décadas de su imposición muestra su total ineficiencia para sus afiliados/as, trabajadores y trabajadoras que han visto como sus recursos reditúan pensiones exiguas, pero grandes utilidades para sus administradores; pero que además de no encarar el tema de fondo, tampoco significa un aumento en las pensiones a los actuales perjudicados por el sistema. La lógica de los consensos posibilita  al parecer estas incongruencias. En ese sentido es valorable la consistencia de los integrantes del acuerdo “Unidad para el Cambio” en torno al rechazo de estas oscuras negociaciones. Es de esperar que en  los próximos encuentros con  los cuales “Unidad para el Cambio” se recreará en las diversas regiones, provincias y comunas tengan un rol más destacado los dirigentes sociales de los respectivos espacios. Nos debe importar la visión técnica del profesional como complemento y fundamento al requerimiento del movimiento social, nunca en reemplazo de éste.

Hace poco más de dos décadas, bajo argumentos supuestamente técnicos, se privatizaron primero parcialmente y luego totalmente, las empresas distribuidoras de agua potable de las tres regiones más grandes (RM, Quinta y Octava) y se concesionaron a treinta años en las otras regiones. Cuando la crisis por recursos hídricos se generaliza y Chile no es la excepción, la exigencia de una nueva ley que devuelva el manejo de este recurso a la sociedad y lo rescate de la mezquindad de los intereses de privados es urgente. Acá no se puede seguir improvisando. El señor Murillo, gerente de ESVAL, señala que bajo este esquema en la Quinta región “el agua potable está asegurada hasta el año 2040”. El hoy popular señor Pickering, también presidente de Aguas Andinas en la RM, señalaba poco antes de la crisis de Osorno, que al año 2030, el déficit de agua potable para Santiago sería de un 25%. La ausencia de transparencia en la gestión de estas empresas privadas, se nutre de la precariedad de un Estado que tiene más de 40 organismos gestionando el recurso hídrico, descoordinados entre sí. Señalemos a modo de ejemplo que sólo una decena del más de centenar de cuencas hídricas existentes tiene un plan de manejo. En construcción de infraestructura para enfrentar el problema, el presidente confunde, para no suponer que busca engañar, cuando habla de la construcción de 26 embalses. Lo cierto es que habían 20 en diferentes etapas de desarrollo (desde fase de perfil y pre factibilidad hasta de ejecución) desde el anterior gobierno y esta administración agrega a consideración 6 nuevos proyectos a desarrollar a futuro, aunque para el futuro inmediato únicamente se concluirán 2 proyectos( Valle hermoso y Chironta, en las regiones de Coquimbo y Arica) y quedarán iniciados otros dos.

La alegría en La Moneda que consignábamos en un párrafo anterior se debe que a pesar de lo desprolijo de su gestión política y administración, ha logrado sin embargo sortear lo que aparece como oposición y sumar sectores de ella a sus proyectos. Como el presidente del partido que ha sido clave en estos acuerdos, asumimos está informado que el mapa político chileno ha variado desde aquellos tiempos de consenso, en que militantes suyos privatizaban las empresas distribuidoras de agua y hoy es imposible negar la existencia de un sector político que supera con creces exclusivamente a los comunistas, que cree que estas maniobras atentan contra los intereses objetivos de la gran mayoría de los chilenos, se debiera concluir que si la política es expresión de intereses, la cúpula demócrata cristiana se ha puesto una vez más junto a los intereses de los poderosos de este país y nuevamente abandonó a sus bases que son básicamente populares. Chahín desea emular en su obnubilación a Frei Montalva y Aylwin del 73, ni siquiera a estos personajes en los 80. Serán dirigentes de base de la DC nuevamente, incluyendo alcaldes, quienes pagarán por esta conducta alevosa.