El deber de todo militante comunista es contribuir a  la formación de una nueva sociedad basada en los principios de libertad, igualdad y fraternidad.

Gonzalo Moya Cuadra

Licenciado en Filosofía

15/07/2019. La buena política se defiende con ideas   y hechos doctrinariamente sólidos. El Partido Comunista, por su experiencia anticapitalista ysiendo el portador de una de las mayores  ideologías del pensamiento humano, ademásde un hito de la inteligencia política,proyecta una nueva fuente sociológica que debería ser suscrita por toda la izquierda en general, que en este tiempo está padeciendo de una seria crisis orgánica que no ha sido entendidani por los militantes ni por los líderes de este ente supuestamente progresista, a excepción del Partido Comunista, partido que ha  estructurado su ufanía política en el diálogo, propiciando la unidad de la izquierda real.Sabemos que por esencia el capitalismo es injusto. Entonces, por los naturales ciclos políticos y sociales, éste terminará destruido por sus mismas leyes caquécticas que han llevada a la sociedad  actual al deterioro axiológico. El deber de todo militante comunista es contribuir a  la formación de una nueva sociedad basada en los principios de libertad, igualdad y fraternidad, construyendo la equidad en base a un trabajo sin explotación, dignamente remunerado, para fortalecer el concepto de una nueva humanidad formada por grandes masas de trabajadores  adscritos  a una cultura política trascendente. El Partido Comunista  debe ser el adalid, como inevitable tarea para derrotar a este  neo capitalismo, que conduzca  al pueblo a una nueva expresión histórica,  a una nueva política de progreso social y a una nueva tarea liberadora de los condenados de esta tierra. Sigue latente la posibilidad que esta sociedad logre el desarrollo cultural en base a una congruente formación partidaria y a una educación social no alienante.La deshumanizante política económica impuesta por Estados Unidos y sus funcionales adláteres de la derecha neofascista y despótica, además de sus intereses geopolíticos y dogmáticos, está impidiendo el desarrollo normal de procesos revolucionarios autónomos y libertarios. La derecha sigue violando los Derechos Humanos. La derecha no entiende nada de nada, pues culturalmente está inmersa en la oquedad de un analfabetismo lucrativo y logogrífico, cuyo único norte es la ganancia deshumanizada.El Partido Comunista, como partido serio, consecuente, competente y pensante, es el único capaz de comprender la realidad de la contemporaneidad  y de entender  que el verdadero camino para alcanzar una sociedad realizada es la paz.