Se identifica con los cantos de gente de mar, inspirados en la soledad, nostalgia y los balanceos de los barcos sobre el agua.

Carmen Mendoza V. Periodista. 15/07/2019. Masiva asistencia registró la cuarta versión del Festival del Fado en Santiago de Chile, con la participación de la joven cantante Carminho como invitada principal. Sorprendió que el público chileno conociera y disfrutara este género que es la expresión más conocida de la música portuguesa que une la música a la poesía.

El festival contempla cine, música, una exposición y una conferencia, con el objetivo de promover el fado, así como la lengua y cultura portuguesa. La primera versión del festival, en 2016, también contó con las interpretaciones de Carminho. Por ello la ovación que recibió esta vez de los chilenos.

En 2017, la artista principal fue Mariza, otra de las máximas estrellas del fado en la actualidad. En 2018, la que estremeció al público fue KátiaGuerreiro, considerada una de las grandes embajadoras de este género en el mundo.

El fado expresa melancolía, nostalgia o historias del vivir diario de los barrios humildes, y lo suele cantar una sola persona acompañado por una guitarra española y una guitarra portuguesa (una especie de cítara en forma de pera, provisto de doce cuerdas metálicas) un instrumento único en su género. En Lisboa se expone principalmente en pequeños locales llamados “casas de fado”, ubicados en barrios antiguos como Alfama, Barrio Alto, Lapa o Alcántara.

Misterio del origen

Varios documentos afirman que la existencia del fado data desde 1938, y su origen se identifica con los cantos de gente de mar, inspirados en la soledad, nostalgia y los balanceos de los barcos sobre el agua. No obstante numerosos investigadores como GoncaloSampaio, Macarenhas Barreto, Pinto de Carvalho y RodneyGallop, el misterio de sus orígenes todavía no se ha develado. Una de las hipótesis sostiene que nació en cantinas de alrededor del puerto de Lisboa, entre marineros, obreros, rufianes y gente bohemia.

Una de sus intérpretes más conocida ha sido AmáliaRodrigues (1920-1999), considerada embajadora artística de Portugal, quien sostuvo que “el fado es una cosa muy misteriosa, hay que sentirlo y hay que nacer con el lado angustioso de las gentes, sentirse como alguien que no tiene ni ambiciones, ni deseos. Una persona… como si no existiera. Esa persona soy yo y por eso he nacido para cantar el fado”, indicó.

El escritor portugués Fernando Pessoa escribió que “el fado no es alegre ni triste…Formó el alma portuguesa cuando no existía y deseaba todo sin tener fuerza para desearlo…el fado es la fatiga del alma fuerte, el mirar de desprecio de Portugal al Dios en que creyó y que también lo abandonó”.

Prohibido por la dictadura

Es importante mencionar que el fado fue prohibido durante años por la dictadura (1932-1968) de Antonio de Oliveira Salazar. Sin embargo, el dictador, admirador de AmáliaRodrigues, terminó aceptándolo al escuchar las sentidas interpretaciones de la cantante.

La difusión del fado a través de la emigración y del trayecto musical mundial no sólo ha consolidado su imagen de símbolo de la identidad portuguesa, sino que también ha dado lugar a intercambios interculturales con otras tradiciones musicales. Hoy la popularidad del fado es cada vez mayor, principalmente entre las nuevas generaciones de cantantes portugueses.

En 2011, el fado fue inscrito por la Unesco, en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.