Para los comunistas, el papel central en la evolución histórica lo juega la lucha de clases (contradicción principal, decimos), lo que obliga a precisar el carácter del sujeto histórico portador de la transformación.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

14/07/2019. Fabien Roussel, diputado y Secretario General del Partido Comunista Francés, que asume esa responsabilidad en diciembre de 2018, se interrogaba el porqué amplios sectores de trabajadores no ven en el Partido su expresión política natural y votan por la ultraderecha chovinista, no sólo en Francia, sino también en muchos países europeos. Es así como el PCF, que durante parte significativa de la segunda mitad del pasado siglo, alcanzaba votaciones en torno al 20%, en el último proceso electoral logró menos del 3% de los sufragios, no alcanzando a los 20 diputados para constituir bancada por sí mismo. El compañero Roussel asume como auto crítica la desvinculación entre el partido y los trabajadores, lo cual lleva a estos a identificar la globalización y sus efectos como el problema principal que genera sus dificultades; globalización que es tendencia del desarrollo de la humanidad, ya prevista por Marx el siglo XIX.

Para los comunistas, el papel central en la evolución histórica lo juega la lucha de clases (contradicción principal, decimos), lo que obliga a precisar el carácter del sujeto histórico portador de la transformación (quien vende su fuerza de trabajo y genera plusvalía) en sus diferentes dimensiones y necesidades. Esto no significa que simultáneamente no se den otras contradicciones en la sociedad; pero por ejemplo, el origen del genocidio y posterior  explotación de los pueblos indígenas en nuestra América está asociada al proceso de acumulación primitiva de capital , que posibilitó los desarrollos ulteriores del capitalismo; el abuso irracional de la naturaleza,generadora de la actual crisis medio ambiental,  también es producto de las formas de producción capitalista- no resuelta tampoco en lo que se denominó  “socialismo  real” del siglo XX–y,  a no dudar, el patriarcado, siendo previo al capitalismo, es durante esta etapa histórica donde adquiere su mayor desarrollo.

La transformación social profunda que tiene su centro en la lucha de clases es entendida entonces como una actividad de mayorías ( la historia la hacen los pueblos, decía Allende) pero hoy esa visión encuentra detractores no sólo en el campo “enemigo” , sino también en sectores del mundo popular ( ver por ej. a Robert Hue, ex secretario gral del PC Francés  en “Communisme: la mutation”)  que pregonan un “humanismo individualista”, donde transformar la sociedades una necesidad para liberarse individualmente, lo cual pudiendo ser cierto, escamotea el sentido de liberación como fenómeno social y de la sociedad. De ahí a traducir esto en conductas políticas como “seguir a la gente”, “no ir contra corriente”, o fórmulas parecidas, transforman la política en un ejercicio de oportunismo. Así por ejemplo sumarse a la laudatoria del informe del Alto Comisionado de N.U. para los DD.HH sobre Venezuela era lo fácil, cómodo y de rédito inmediato. Satisface en la coyuntura, pero se pierde la perspectiva, porque si hacer un símil entre el proceso que encabezó Allende y el que dirige Maduro puede ser una falacia histórica grosera, lo si cierto es que ambos fueron/son atacados por el mismo enemigo exterior y la derrota militar de Maduro significaría una represión tanto o más brutal que la sufrida por el pueblo chileno. Asentir hoy este informe, es aceptar mañana la intervención yankee si intentamos una transformación social profunda ( lo que es nuestra razón de ser)

Esta/e trabajador/a , sujeta/o principal del cambio social, vive hoy la incertidumbre producto de fenómenos como la robotización, la automatización, la inteligencia artificial aplicada en los procesos productivos. Y estos avances técnicos que deberían ser facilitadores y contribuyentes a mejorar la calidad de vida de las/os asalariados/as, se transforman en amenazas a su estabilidad en el empleo y en fuente de mayor explotación. La huelga de los trabajadores de Walmart tiene ese carácter. Ante eso, la presidenta de la CUT, Barbara Figueroaseñaló que “la empresa no puede exigir multifuncionalidad a los empleados sin entregarles una compensación adicional” a la vez que llamó a impedir “que las empresas ejerzan chantaje a sus trabajadores, imponiendo la polifuncionalidad a costa de peores condiciones laborales”. Las condiciones laborales que logren los/as trabajadoras/es de Walmart, como otros sectores de trabajadores será producto de su lucha reivindicativa. La lucha de este proletariado por nuevas condiciones de la sociedad que le favorezcan como clase,  sólo será posible cuando adquiera conciencia de su rol de agente histórico de cambio y en esa  adquisición es imprescindible el rol que juegue, junto a otros sectores del movimiento popular, un Partido Comunista, con presencia e incidencia en el mundo de los trabajadores.