Se asumió y comprendió bien que ser educador era, y es, una responsabilidad histórico-social y cultural estratégica en toda sociedad.

 Carlos Poblete Ávila

Profesor de Estado

09/07/2019. En los diversos idiomas existen expresiones y modos de decir que señalan ideas, asertos y fijan derroteros. Hace unos años en la cruda realidad social, cultural y política que afectaba al país durante la dictadura, período en el que como se sabe no existía la opción pública de disentir ni de organizar la sociedad de un modo democrático, los docentes de entonces -de todos modos- se dieron la tarea de crear espacios orgánicos para la defensa de la educación pública y los derechos de los enseñantes.

Se asumió y comprendió bien que ser educador era, y es, una responsabilidad histórico-social y cultural estratégica en toda sociedad. El rol de los maestros desde siempre ha sido y es gravitante, sin su presencia y tarea la sociedad se resiente desde sus cimientos.

Como se sabe los costos que pagó el magisterio en aquellos aciagos tiempos fueron devastadores: persecución, prisión, tortura, expulsión laboral, muerte y exilio. Carentes de todo, provistos de nada. Miles vivieron tales atropellos.

El sistema nacional de enseñanza construido en siglos fue objeto de esos agravios, y hasta el presente no del todo dimensionados. Hasta hoy lo valioso que tuvo no se ha recuperado, y mucho ha costado crear lo nuevo. Son asignaturas pendientes del conjunto de la sociedad.

La creación del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación (SUTE), fundado el año 1970-71, representa la mayor síntesis histórica, orgánica, y cultural de los maestros chilenos. Se había logrado la unidad nacional de todos los trabajadores de la educación del país. De ese sindicato emergieron decisivas y estratégicas propuestas para la  enseñanza. El sistema nacional de educación había que transformarlo. La dictadura destruyó esa conquista histórica del magisterio chileno.

Fue en 1981 que los profesores crearon la Asociación Gremial de Educadores de Chile (AGECH), hasta 1987. En la historia antes hubo otros intentos de organización -1920 es uno de aquellos fértiles episodios- entonces fue la Asociación General de Profesores Primarios que propuso una clara y radical Reforma del sistema de enseñanza. Aquellos visionarios docentes han de permanecer en el vivo recuerdo de las actuales generaciones de profesores.

Como se sabe la dictadura creó el Colegio de Profesores en 1974, cuyos dirigentes todos eran designados por el régimen.

La AGECH en su momento propuso un valioso Proyecto de Estatuto de la Profesión Docente (Ley Orgánica del Magisterio,1983 ) y la resuelta defensa de la Educación Pública, todo en Memoria de la Maestra Gabriela Mistral. Obviamente el régimen no dio curso a tales iniciativas y demandas. El mencionado documento dice además a modo de enseña social  y noble principio pedagógico “Lo que al Profesor se hace, a la Educación se hace”.