Atria planteó que oposición debe impulsar un plebiscito. Quintana, “queremos volver a debatir” el tema. Se plantea retomar objetivo del ámbito progresista y de izquierda.

Hugo Guzmán. Daniela Pizarro. Periodistas.07/2019. El abogado constitucionalista, Fernado Atria, fue tajante al plantear que es tiempo de que “la oposición se pusiera detrás de un proyecto que autorizara un plebiscito” para avanzar hacia una Nueva Constitución. Sostuvo en entrevista que “yo creo que esa es una manera de avanzar” respecto a ese desafío que tuvo un enorme impulso durante la gestión de la presidenta Michelle Bachelet, pero que lleva bastante tiempo congelado y sin que haya una activación ciudadana, política y legislativa.

“Un plebiscito respecto a una nueva Constitución sería una respuesta nueva y provechosa”, enfatizó el jurista. Y apuntó hacia el mundo progresista y de izquierda: “Algo de ese tipo puede servir para, por lo menos, mostrar que la oposición tiene consciencia del problema”.

Atria indicó a El Siglo que “en un momento en que la institucionalidad política está tan deslegitimada ante la ciudadanía, se debe oír la voz de la ciudadanía. Eso se hace a través de un plebiscito constitucional”. Porque en su opinión, muchos de los problemas que se viven con la institucionalidad en la actualidad, tienen que ver con la necesidad de contar con una Nueva Constitución.

En esa misma línea, consultado el diputado del Partido Comunista (PC), Daniel Núñez, afirmó que “es una demanda emblemática para el país el contar con una Nueva Constitución. Es parte también de la necesidad de abordar la tremenda brecha que hay entre la ciudadanía y la institucionalidad”.

El legislador anotó que “Chile tiene una democracia que está absolutamente desacreditada con vicios de fenómenos de corrupción muy extendidos. Hay una institucionalidad muy poco representativa y una Nueva Constitución puede ser un aliciente muy importante para refundar la democracia”.

Núñez no tiene problema con una consulta al pueblo, pero pone sobre la mesa una demanda sentida desde que se habló de cambiar la actual Carta Magna. “Estoy convencido que el camino más idóneo es una Asamblea Constituyente, un proceso donde toda la ciudadanía con toda su  heterogeneidad y diversidad opine y exprese los contenidos de una nueva Constitución”, sostuvo.

Advirtió: “Pero si no tenemos la fuerza, la mayoría para eso, habrá que buscar cualquier otro camino que nos permite avanzar en una salida, pero yo me la juego por una Asamblea Constituyente”.

El gobierno de derecha no quiere

 Lo que planteó el diputado del PC es algo que está en la palestra. Algunas encuestas indican que la mayoría de los chilenos no ven prioritaria la Nueva Constitución, aunque durante el gobierno pasado, hubo sondeos en que más del 60% de los consultados estaban por avanzar en ese camino.

Hoy el asunto parece desaparecido de la agenda social, política y legislativa. Como que todo se hubiera congelado después del proceso constituyente impulsado por Bachelet y un extendido movimiento ciudadano y de partidos políticos.

Algo que posibilita que el tema esté postergado es la postura del gobierno de derecha. El ministro del Interior, Andrés Chadwick, fue preciso en afirmar que “nosotros no estamos en una situación de nueva Constitución, sino que queremos hacer algo que sea más preciso, más acotado, donde podamos ir avanzando en materia institucional”.

Es así que, en concreto, el Presidente Sebastián Piñera planteó la iniciativa de generar una “modernización institucional” para atacar problemas de corrupción, ineficiencias, vicios, anomalías en el Estado chileno y en el funcionamiento del país. Nada de tocar la Carta Magna. Ir a asuntos específicos, “acotados” como señaló Chadwick. En estas semanas el gobierno convocó a partidos políticos para hablar de esos cambios institucionales, pero ni las autoridades ni los dirigentes de esas colectividades -la mayoría de la oposición- vincularon la modificación constitucional.

Frente a ello, Fernando Atria aseguró que “no me cabe ninguna duda que el problema de las instituciones es la Constitución”. Remarcó que “enfrentar en serio el problema institucional es plantearse la cuestión de la Nueva Constitución”. Ante la propuesta que hizo el gobierno, el constitucionalista indicó: “El nombre que yo le pondría al proceso de normalización institucional es Nueva Constitución. Mientras no haya eso, lo que vamos a ver, y es mi predicción, es que se repetirá que buscan reformas con la finalidad relegitimar instituciones diciendo que se hizo un gran esfuerzo, que llegamos a un gran acuerdo y blá, blá blá”.

En este marco, las colectividades de la derecha, como la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN), se oponen resueltamente a hablar siquiera de una Nueva Constitución y sus senadores muestran con satisfacción que un proyecto dejado por la administración bacheletista está guardado bajo llave en el Senado.

Así también, la derecha es opuesta a un plebiscito o consulta ciudadana, rechaza una Asamblea Constituyente y, cuando mucho, se abrió a que contenidos de una Carta Magna renovada se vea solo entre las paredes del Parlamento. Pero este es un tema que no está y posiblemente no esté en la agenda del oficialismo en estos años.

Al respecto, el senador Juan Ignacio Latorre (Revolución Democrática) expresó que “desde el Frente Amplio hemos planteado que el mecanismo más democrático, más institucional para hacer una nueva Constitución en el siglo XXI debe ser una Asamblea Constituyente (AC)” y haciendo referencia a la derecha dijo que “hay otros sectores que hablan de que sea el Congreso, con una comisión bicameral, mixta”.

El diputado Núñez opinó que “las prioridades para Sebastián Piñera son solo las iniciativas legales que beneficien a las grandes empresas, al gran capital, por lo tanto, no me extraña para nada que el gobierno deseche el tema de una Nueva Constitución y ni siquiera sea un tema de debate en la agenda pública”.

El proyecto y los 204 mil participantes

El gobierno de Michelle Bachelet impulsó un proceso constituyente que fue una consulta a la ciudadanía y que incluso contempló una consulta entre los pueblos originarios. La idea era que de ese mecanismo salieran propuestas, prioridades y consideraciones que dieran en gran medida con lo que sería el contenido de una Nueva Constitución. Participaron más de 204 mil chilenas y chilenos en todo el país; para algunos una cifra reducida, para otros, dado el nivel de apatía participativa que se vive en Chile, fue una cantidad meritoria y con calidad.

Hubo críticas a lo que se llamó “devolución” de lo que había sido la consulta. También desde la sociedad civil y sectores progresistas y de izquierda se cuestionó un proyecto redactado “entre cuatro paredes”, con 113 Artículos, y que Bachelet envió al Parlamento el 6 de marzo de 2018, pocos días antes de dejar la Presidencia de la República.

Todo eso está congelado. No se mueve nada. No hay avance alguno.

Un asomo de solución o de inicio de reanimación del proyecto y del proceso se dio cuando el presidente del Senado, Jaime Quintana, después de reunirse con Piñera y con Chadwick, afirmó a los periodistas en un patio de La Moneda que “queremos volver a debatir sobre la Nueva Constitución”.

Y recalcó que “el proceso constituyente no puede quedar a mitad de camino, por respeto a las 204.402 personas que participaron en los cabildos”.

La idea que se esbozó era volver a llevar el tema a la gente, pero también asumirlo dentro del Parlamento. Pero Jaime Quintana le agregó otro factor: que fuera un punto aglutinador de las fuerzas opositoras en este periodo. Expresó que la Nueva Carta Magna “es algo que nos une y es parte de los grandes temas pendientes que tiene la centroizquierda de retomar el debate por una Nueva Constitución. Partimos esto con la Concertación y luego, con el gobierno de la expresidenta Bachelet, se dio un paso importante en el tema”.

¿Hay harina para este pan? Porque, por ejemplo, se ve a la Democracia Cristiana queriendo llegar a acuerdos con Renovación Nacional respecto a modificaciones institucionales promovidas por Piñera y varios altos personeros democratacristianos siempre se opusieron al plebiscito, la Asamblea Constituyente e inclusive entrar en el camino de una Nueva Constitución. Es un misterio lo que puedan hacer personeros del Partido por la Democracia o el Partido Radical.

Pero se conoce la disposición de organizaciones como los partidos Comunista, Socialista, Progresista, y prácticamente todos los del Frente Amplio, en cuanto a caminar hacia una transformada institucionalidad, recurriendo a una Asamblea Constituyente y una consulta popular.

El tema que se presenta es si en este periodo habrá condiciones para descongelar la batalla por la Nueva Constitución.

Fernando Atria apuntó un elemento nada menor. Respecto a que institucionalmente y desde el gobierno se vaya a destrabar el tema señaló que “no creo que vaya a pasar eso porque no creo que este gobierno esté dispuesto a hacerlo”. Y recalcó que “después de todo, esta es la Constitución de ellos, de la derecha”.

Daniel Núñez declaró que “la palabra la tiene el pueblo, los partidos populares y progresistas, las fuerzas que están por cambiar esta institucionalidad y por avanzar hacia una Nueva Constitución, que es lo que necesita Chile para que haya una real democracia y justicia social”.