Presiones, amenazas, medidas autoritarias, falacias.

Gonzalo Magueda. Periodista. 05/07/2019. El Presidente Sebastián Piñera, en un programa televisivo matinal, avisó que se negaba a conversar con representantes del Colegio de Profesores que llevan cinco semanas en paro. El alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, afín al gobierno, amenazó en un seminario con cerrar el Instituto Nacional y terminar con 200 años de esa reconocida institución. El ministro del Trabajo y Previsión Social, Nicolás Monckeberg, lleva varios puntos de prensa usando la falacia de que hay pura “ideología” en quienes se oponen a los proyectos oficialistas en materia previsión y laboral. En una Comisión de la Cámara de Diputados, el alto mando de Carabineros tuvo que decir que “revisarían los protocolos” de uso de la fuerza y malos tratos en Comisarias contra manifestantes pacíficos, ante dramáticos testimonios de profesoras y profesores golpeados, desnudados, agredidos, acciones que fueron avaladas desde el Ministerio del Interior en su momento, sobre todo con un silencio que no se guarda cuando se acusa a un estudiante que lanzó una “bomba molotov”.

Son hechos que marcan actitudes y decisiones que están asumiendo las autoridades frente a distintos conflictos y demandas. Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores dijo que al parecer en el gobierno “apuestan a reventarnos”. Dirigentes estudiantiles del Instituto Nacional expresaron que el alcalde Alessandri los criminaliza (metió hasta el Frente Patriótico Manuel Rodríguez entre medio) y apuesta solo por “salidas  de fuerza”.

La Moneda quiso meter a la fuerza una consulta indígena que al final terminó por suspender, pero entre medio el ministro del Interior, Andrés Chadwick, acusó de “violentistas” a comunidades mapuches que rechazaron ese proceso e impidieron que se efectuara en varias zonas. Chadwick, por lo demás, uso los términos “violentistas y extremistas” frente a acciones de estudiantes secundarios.

Pese a que Piñera instó a que la gente dejara Venezuela y estableció una visa especial para quienes quisieran venir a residir en Chile, luego respaldó acciones represivas y de contención en la frontera dejando varados a miles de venezolanos, en operaciones dirigidas por el subsecretario Rodrigo Ubilla.

Frente a las demandas de profesionales y trabajadores de la salud, y de parlamentarios para que se financien proyectos del sector, el ministro Jaime Mañalich declaró que “a mí también me gusta hacer pedidos de Pascua”, ironizando exigencias sensibles en esta materia.

Algo que produjo indignación en distintos sectores de la sociedad fue que la ministra de Educación, Marcelo Cubillos, en pleno paro de los profesores, se fuera a La Serena a mirar el eclipse, negándose a dialogar con los maestros y no asistiendo a una comisión en el Parlamento donde se tratarían temas de su cartera.

Se suma la consulta que alcaldes de derecha y un par de la oposición hicieron para validar restricciones horarias para los jóvenes, lo que se denunció por parte de la Defensora de la Niñez y parlamentarios como violación constitucional y una medida que no apunta a problemas sociales que enfrenta hoy la juventud.

En definitiva, contrapuntos severos en que lo está siendo una persistente movilización social, sindical y ciudadana, y la actitud que asumen las autoridades de gobierno.