Emblema de la lucha por verdad y justicia ante miles de casos de detenidos desaparecidos.

Equipo ES. 01/07/2019. “Hace 20 años llegaba del colegio y mi papá me contaba que habías fallecido, mi dolor fue tan grande que estallé en llantos de una niña que con 12 años se resistía a pensar que la muerte era ‘para siempre’.

Durante semanas tuve pesadillas, buscaba tu olor en tus pañuelos y mi gran miedo era que esos olores se terminaran disipando. Es que no fuiste un simple Abuela. Para Chile entero en plena dictadura y en la transición miserable de los 90 fuiste parte de la reserva moral de un país que se negaba a olvidar y para mi…bueno, para mi fuiste mi infancia completa.

No tienes ideas cuanta falta me haces ahora que el tiempo me ha hecho mujer.

Te amo

Sola Sierra ¡presente!”

Palabras escritas por Camila Donato Pizarro, nieta de Sola Sierra, actual concejala en la Comuna de Macul, en honor a su abuela, un emblema en la lucha por verdad y justicia ante miles de casos de detenidos desaparecidos.

Producido el golpe de Estado e iniciados los primeros años de dictadura, Sola Sierra se integró a las actividades en defensa de los derechos humanos, apoyo a los presos políticos y la búsqueda de detenidos desaparecidos. Perteneció al valiente grupo de mujeres que desde el primer momento encararon las atrocidades de los militares.

La tragedia personal vino en 1976. Ese año fue detenido su compañero Waldo Pizarro por elementos de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), y nunca más se supo de él. Se convirtió en un detenido desaparecido y Sola Sierra intensificó sus batallas por verdad y justicia en los peores años de la dictadura.

El 1 de julio de 1999 falleció esta destacada luchadora por los derechos humanos, dejando un legado de dignidad, tenacidad y valentía. Al cumplirse 20 años de su muerte, se convocó a una romería en el Cementerio Parque del Sendero, para rendirle un sentido homenaje.

“Las críticas más frecuentes son porque nunca nos cansamos y continuamos luchando. Es que para nosotras todos los días es hoy. Se debe entender que la desaparición de nuestros familiares, nos cambió la vida. Después del 15 de diciembre de 1976, durante más de una década, no celebramos en mi casa la navidad y el año nuevo. No llorábamos todo el tiempo, pero tampoco estábamos para celebrar”.

Sola Sierra