Ministra eche a andar la memoria, revise los videos donde sale apoyando al dictador y, tal vez, ahí recuerde y aprenda que la crisis de la educación pública se origina en la dictadura.

Raúl Roblero

Profesor de Historia

26/06/2019. Una vez más la ministra sin brillo Cubillos  demuestra con sus dichos (tildando de político al movimiento docente) que el petitorio del Colegio de Profesores es totalmente válido. No es sorprendente que en momentos de alta movilización social, se intente menospreciarnos y anularnos con el burdo eslogan de la politización del movimiento, utilizándolo como herramienta matonesca para quitar simpatía social. Arma para anular y desarmar la organización. Sin embargo, la memoria social (esa que le gustaría borrar) ha acumulado bastante experiencia para descifrar estas artimañas. No olvidamos que es el mismo libreto utilizado por ministros que desnudaron su incompetencia y que fueron desbordados por el movimiento social; Sergio Espejo el 2006 y Joaquín Lavín el 2011. Además de inoperancia, la abogada demuestra su mala memoria al utilizar un guion que los impulsó al fracaso.

Sí, ministra, el movimiento es político. Lo político está inexorablemente unido a lo público. Lo político, en el sentido más básico, es cuando los seres humanos se enlazan para lograr un objetivo en común que beneficie a todos, cuando se irrumpe en el espacio público, en el espacio común. Y sí, el movimiento docente es un movimiento político, el Colegio de Profesores es una institución política.  Es un movimiento político que lucha por el bienestar de muchos, de todas y de todos, en el que luchamos para que no hayan profesores ni profesoras de primera ni de segunda categoría, que, por esto, bramamos por el pago de la mención a educadoras y educadores diferenciales y de párvulos; pago que su gobierno niega. El movimiento es político cuando luchamos por el pago de la deuda histórica a esos mártires que dieron mucho de sí, que optaron por dejar su vida en segundo plano para ponerse al servicio de la educación pública, de los más desposeídos, de los pobres, de los miles de niñas y niños que, muchas veces, esos mismos profes tuvieron que vestir, asumir una responsabilidad que el Estado debería asumir y que hoy, con el no pago de la deuda, sigue desconociendo. Sí ministra, es político cuando nos oponemos a matar a la educación pública, cuando queremos evitar el cierre de 498 escuelas en donde estudian los niños y niñas más vulnerables del país, cuando decimos fin a aula (in) segura, no a admisión (in)justa, cuando nos oponemos al sabotaje de la desmunicipalización, cuando luchamos por el bienestar y la felicidad de todos los niñas y niñas, y no de unos pocos. Sí, ministra, es político cuando reclamamos a un Estado que no da respuesta a nuestra necesidades, que más que un modelo instala un molde educativo copiado y pegado de otras latitudes, de otro contexto social, de otras condiciones de vida, de países donde el Estado sí se hace responsable de sus ciudadanos, que los ayuda y protege, que no los aplasta ni ahoga. Sí ministra, es político cuando vemos que nuestro sistema educacional no atiende nuestras necesidades, que no resuelve nuestros problemas, sino que los acentúa y agudiza, nos condena a la infelicidad, a la pobreza y al subdesarrollo.

Mejor estudie ministra, eche a andar la memoria, revise los videos donde sale apoyando al dictador y, tal vez, ahí recuerde y aprenda que la crisis de la educación pública se origina en la dictadura que la derecha, la UDI, Chile vamos, usted, sus amigos y amigas  tanto apoyan.  Recuerde 1986, cuando, en un acto político, la educación se municipaliza, cuando entra a un sistema de competencia desigual porque no todos los municipios poseen los mismos recursos, cuando reducen el Estado y arrojan a su suerte a nuestros compatriotas, cuando comienza a valer la plata más que el ser humano. ¡Estudie ministra estudie! Estudie la revolución pingüina del 2006, estudie el movimiento estudiantil del 2011, hable con el Colegio de profes y dese cuenta que copiar el mismo libreto que Espejo y Lavín la está mandando directo a la exoneración ministerial. ¡Marcela Cubillos!, sé que, como buena abogada, su victoria está en una buena defensa, pero esto no son las cuatro paredes de una sala judicial ni caso cerrado. Renuncie ministra para que, tal vez, en ese digno acto recupere el brillo ya perdido.