Comprendió perfectamente los códigos morales y el cumplimiento de las obligaciones libremente contraídas con el pueblo fueron el fundamento esencial de su gobierno.

Gonzalo Moya Cuadra

Licenciado en Filosofía

25/06/2019. Allende fue un político histórico y de espíritu superior, quien por su formación humanista respetó todas las ideas y creencias. Fue elegido Presidente Constitucional en elecciones libres y democráticas, en base a un programa sólido e históricamente posible, encabezando el proceso de la Unidad Popular, conglomerado político ideológicamente diverso, traslúcido y libertario, que tuvo como meta erradicar la pobreza de los marginados de la tierra. Salvador Allende super estructuró las condiciones necesarias para llevar a cabo un gobierno popular de plena justicia social. Catalogado como unpolítico progresista y auténtico, amante de la libertad, la igualdad y la fraternidad, columnas básicas y trascendentales en la historia de la humanidad, fue un sincero marxista y un hombre tolerante, absolutamente prístino en sus ideales políticos y con una real vocación por el quehacer público, algo casi inexistente en la actualidad, donde un sistema económico abyecto y amoral ha convertido a la sociedad en un ente inmoral. Comprendió perfectamente los códigos morales y el cumplimiento de las obligaciones libremente contraídas con el pueblo fueron el fundamento esencial de su gobierno. Creyó, como gran Humanista, que todo ser humano debe desarrollar su voluntad e inteligencia para instaurar una sociedad ética y realizada, exenta de hechos deshumanizantes. Sobre las cenizas de lo inhumano, Allende quiso reconstruir un país más humano.

Otro año más del natalicio de Salvador Allende. Como político excepcional procuró solucionar la problemática sociológica en torno al por qué de la existencia humana. Testigo de una época contradictoria y pletórica de esperanza, fue el fiel reflejo del hombre valeroso y honesto, honrando y entregando su propia existencia a un ideal que jamás abandonó. Su lúcida inteligencia, su semilla de valor y su pragmatismo político fueron la base para esos idealistas que jamás desaparecerán de la inmensidad del pensamiento legítimo y diáfano. Buscó la Verdad, aquella verdad preclara y luminosa que marcó trascendencia en la historia de nuestro país, luchando con ahínco contra el pensamiento retardatario, guardando en su racionalidad la esencia más profunda de lo que verdaderamente significa ser marxista. Allende, como obrero de la paz, dejó como herencia su palabra en el tiempo y su palabra de banderas persistentes. La intolerancia e intransigencia de fuerzas retrógradas impidieron que los valores democráticos populares, genuinos y valederos, cumplieran el rol transformador y liberador del yugo político y económico, que aún impone un capitalismo despiadado y colonialista. Allende tuvo un profundo respeto por el Partido Comunista, pues fue el conglomerado político más leal que tuvo en su gobierno. Su egregia figura será recordada de generación en generación, como un ejemplo de diafanidad humana y como un político constructor de prodigiosos ideales. Su legado es su vida de hombre visionario yejemplo del ideario social que la Izquierda Unida actual debe suscribircon humildad y categoría moral.