El grupo más poderoso del país escogió para dirigir al Canal 13 nada menos que al hijo del propietario de la estación privada, el ingeniero Maximiliano Luksic.

José Luis Córdova

Periodista

24/06/2019. El actual gobierno se ha caracterizado por nominar en altos cargos de responsabilidad a familiares del jefe de Estado, miembros de su gabinete, subsecretarios, jefes de superintendencias y/o servicios públicos.

Por ello no es de extrañar que uno de los grupos económicos más poderosos del país haya entregado también la responsabilidad de dirigir al Canal 13 de TV nada menos que al hijo del propietario de la estación privada, el ingeniero Maximiliano Luksic.

Para concretar la medida se solicitó la renuncia a Javier Urrutia, quien estaba llevando a cabo la administración desde julio de 2017, luego de un exitoso paso por el Canal La Red y en reemplazo de la periodista Alejandra López en medio de turbulencias financieras que afectan a toda la industria televisiva nacional.

Urrutia aparece como responsable del aumento de las pérdidas con un balance que registra un saldo negativo en el primer trimestre del año de $3.883 mientras que se mantiene en el tercer lugar de la sintonía.

No funcionaron sus proyectos del late show “Sigamos de largo” con Francisca García Huidobro, programa trasladado de la segunda a tercera franja por su bajo rating. El horario prime tampoco despega con la nueva teleserie nacional “Río Oscuro”, la producción propia menos vista en Canal 13.

La administración de Urrutia estuvo marcada por su fuerte personalismo, trato directo con “rostros”, desvinculaciones -como la de Raquel Argandoña- y discusiones sin consulta con otros ejecutivos de la estación, incluido el hijo del dueño que era subdirector ejecutivo. La ex Miss Chile era la panelista mejor pagada del programa “Bienvenidos”, con un sueldo que rondaba los $10 millones; la política de Luksic es que todos los rostros que cumplen ciertas funciones tengan un sueldo similar.

La familia Luksic logró imponer un convenio con la empresa Secuoya que terceriza una serie de actividades en el Canal. Inclusive uno de sus rostros, Pancho Saavedra, reclamó el despido de un par de integrantes del equipo del programa “Lugares que hablan” para entregarlo en concesión externa.

En tanto, en TVN (el llamado canal “público”) sus 850 trabajadores de los sindicatos 1 y 3 aceptaron la oferta de la empresa que desvinculó al 34% de la planta laboral, reconociendo pérdidas por $56.000 millones entre 2014-2017 y un déficit de $11.159 al cierre del año 2018.

Como se sabe, en octubre de 2018 el Gobierno aprobó US$ 22,3 millones para inversiones y TV digital, aunque TVN pedía US $45 millones. Tanto la vicepresidenta Adriana del Piano, como el director, en representación de trabajadores -el periodista Rodrigo Cid- criticaron la demora y la cuantía del aporte estatal. La negociación colectiva permitió reducir los beneficios en 20% y el pago de horas extras en un 505%.

Tras la mediática salida de la actriz Amparo Noguera del área dramática de TVN, otros actores como Delfina Guzmán, Marcelo Alonso y otros esperan sin muchas expectativas nuevos proyectos de producciones nacionales. Tal es así que tras 30 años en el área, el actor Francisco Reyes aceptó una propuesta del canal Mega, que supera dificultosamente su propia crisis con teleseries extranjeras, licencias de programas de concursos, late shows y otras reiteraciones que resultan bastante cansadoras. Ni el canal “de familia” ni el “público” logran zafarse de la crisis.