Crisis hospitalaria de la red pública, el colapso del Compin, el caos con las vacunas por el brote de influenza y el tira y afloja del gobierno por la ley del cáncer.

Daniela Pizarro A. Periodista. 21/06/2019. Hace un largo tiempo el sistema de salud público del país viene arrastrando serias falencias de diversa índole que, por un lado, tiene a los pacientes esperando largos periodos para ser atendidos, y por otro, a los trabajadores desempañándose con lo justo. En la larga lista de complejidades del sector salud, destacan la crisis hospitalaria de la red pública, el colapso de la  Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (Compin), el caos con las vacunas por el brote de influenza, el tira y afloja del gobierno para entregar los recursos para la nueva ley del cáncer y la criticada reforma al Fondo Nacional de Salud (Fonasa) e Isapres.

En redes sociales circulan muy seguido imágenes donde se puede ver a pacientes, sobre todo de la tercera edad, siendo atendidos en los pasillos de los centros de salud, porque no hay más espacios, para llegar a la gran cantidad de enfermos que cada invierno se acentúa, sobre todo en la capital, producto de los altos índices de contaminación.

El Hospital San José, El Pino de San Bernardo y el Hospital Regional de Concepción, son algunas de las crisis hospitalarias que demuestran que la salud en Chile está haciendo aguas.

Hasta 12 horas de espera deben soportar las personas que llegan al Hospital El Pino de San Bernardo donde, según denunciaron algunas usuarias, en los turnos de noche habría tres enfermeras y ningún médico. Solo en casos de riesgo vital las encargadas llaman por teléfono a un doctor para que acuda al recinto.

En el Hospital Regional de Concepción la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud (Fenats) acusó al director, Carlos Capurro, de persecución sindical en contra de quienes denuncian las malas condiciones laborales del recinto. Incluso hace algunos días dicho director tuvo que salir del hospital escoltado por carabineros, ya que decenas de funcionarios llegaron hasta su oficina para exigir explicaciones por la serie de sumarios abiertos en contra de un mismo dirigente.

La situación del Hospital San José es la más conocida por la gran cobertura mediática que alcanzó. Producto de ello el gobierno se vio obligado a instalar un hospital de campaña del Ejército donde se habilitaron 20 camas para aliviar la atención de pacientes que deben esperar a lo menos diez horas para ser atendidos, muchas veces en el suelo, en los pasillos y en las mismas salas de espera.

Ley del cáncer: el tironeo por financiamiento

Una sentida demanda para muchos es el proyecto que consagra una Ley Nacional del Cáncer, pues entregaría alivio a los miles de enfermos oncológicos que deben someterse a costosos tratamientos para salvar o solo alargar un poco más sus vidas. No obstante, el Ministerio de Salud destinó solo 20 mil millones de pesos anuales para dicha normativa, una cifra que según los expertos es insuficiente. La Asociación Chilena de Agrupaciones Oncológicas señaló que se requieren 170 mil millones de pesos para atender a todos los pacientes con cáncer del país.  

La presidenta de dicha organización, Pía Fernández, sostuvo que “se dio una propuesta que es aumentando el impuesto al tabaco y alcoholes, teníamos el financiamiento. Nosotros como pacientes nos cuesta entender por qué no avanzamos, o sea, si hay una propuesta de dónde sacar los recursos, cómo no se utiliza”.

En tanto, la senadora democratacristiana, Carolina Goic, impulsora del proyecto, expresó que “lo único que nos falta en la ley Nacional del Cáncer es el financiamiento, hemos entregado incluso propuestas alternativas, acá no nos hemos quedado, pero si el gobierno quiere tramitar una ley y tenerla sin financiamiento, que lo diga, que dé la cara, que el Presidente le señale a todos los chilenos, a los pacientes del cáncer, que no hay financiamiento y que no está dispuesto a darlo, después de eso tramitamos todos los proyectos que quiera”.

En esa discusión el nuevo ministro de Salud, Jaime Mañalich, tildó a quienes pedían más recursos de “ignorantes”. “Tratar de hacer una bandera de que este es mi proyecto, es en realidad una posición egoísta. No están mintiendo, son ignorantes, que es peor, no saben de qué están hablando”, expresó en medios de prensa el secretario de Estado. Acto seguido tuvo que salir a pedir disculpas. “Acabo de conversar largamente con el senador (Rabindranath) Quinteros, presidente de la Comisión de Salud, le pedí sinceramente mis disculpas, creo que lo que dije ayer en la radio es un despropósito, un error, lo reconozco. Me puse en contacto con la senadora Goic anoche a través de correo le ofrecí mis disculpas, creo que hay que dar vuelta la página. Es un traspié de recién llegado”, afirmó Mañalich.

La respuesta de Goic no se hizo esperar y aseguró que “claramente (el ministro) vino a cumplir su pega, vino a levantar una cortina de humo, para cubrir el incumplimiento del compromiso del Presidente Sebastián Piñera con las familias de este país, con los pacientes con cáncer, yo le diría ‘ministro, no se enrede con declaraciones, haga bien su pega, asesore bien al Presidente Sebastián Piñera’”.

En 2018 se detectaron 53 mil 365 casos de cáncer donde 27 mil 483 corresponde a hombres y 25 mil 882 a mujeres. Cada una hora tres personas mueren de cáncer en Chile. Al menos uno de ellos podría salvarse de contar con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado.

El colapso del Compin

El órgano encargado de revisar las licencias médicas y certificar la salud de los trabajadores chilenos ya no da más. Son miles los documentos y apelaciones que llegan diariamente a la oficina en calle Moneda. Es tanta la espera y la nula respuesta que se entrega, que ya van dos episodios de descontrol de usuarios. El primero activó un extintor en medio del público y dejó a dos personas lesionadas. El segundo se infringió heridas en el brazo con un cuchillo. Ambos se manifestaron por las largas esperas y la nula respuesta por el no pago de licencias.

En ese marco, la Asociación de Funcionarios de la Seremi de Salud (Afuseremi) en la región metropolitana, mediante un comunicado condenó los hechos que pusieron en peligro la integridad de los usuarios y de los funcionarios, pero recalcó que develan un abandono de deberes por parte de la autoridad.

“Hay un notable abandono de deberes de la autoridad máxima, asesores y jefaturas del Compin, al no prever esta situación. Este abandono se traduce en no implementar procesos adecuados, eficientes y eficaces para dar respuesta en tiempo oportuno a los requerimientos de la población con la salud mermada y que cuentan con licencias médicas que acreditan dicha condición”, destacó el comunicado.

Y agregó que “la gestión del Compin se ve perjudicada por una mala política comunicacional hacia los usuarios, rotación permanente de jefaturas, despido de funcionarios con amplia experiencia, inadecuada asignación en cargos claves, condiciones de infraestructura deficientes y una legislación obsoleta que regula los plazos de respuesta ante la tramitación de una licencia médica”.

Respecto al anuncio de medidas para solucionar el colapso del sistema, el texto de los funcionarios, resaltó que “son solo paliativas o soluciones parches que no atacan el problema de fondo, considerando el aumento sostenido del número de licencias médicas en los últimos años y que aumentan más aún por causas estacionales, tales como aumento enfermedades respiratorias, psiquiátricas y GES”. Frente a ello los trabajadores se declararon en “estado de alerta”.

Alarma por influenza

Un nuevo brote de influenza en el país que ya cobró la vida de 24 personas -que no estaban vacunadas- desató la alarma en la población que salió a vacunarse y no encontró más dosis. De acuerdo al catastro que realizó el Colegio Médico a inicios del mes de junio en la zona centro norte de la Región Metropolitana, 10 de 15 Cesfam tuvieron stock pero de carácter crítico. Situación similar se registró en el sector poniente, y en ciudades como Iquique, Concepción, Coyhaique y otras zonas.

La subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, atribuyó la falta de stock a la alta demanda que se presentó durante los últimos días, incluso de personas que no corresponden al grupo objetivo (enfermos crónicos, tercera edad, embarazadas,  menores de 5 años), quienes deben vacunarse de manera particular.

El subsecretario de Redes Asistenciales, Luis Castillo, subrayó que “estamos absolutamente a tiempo. Los que no son grupos objetivos se van a tener que vacunar en otro lugar”. En ese marco el senador socialista Rabindranath Quinteros criticó que “se está llamando por parte del Ministerio de Salud a la tranquilidad que existe la dosis, que existe el stock adecuado y la realidad en regiones es otra cosa”.