La respuesta de embajador venezolano al llamado del ex mandatario a intervención militar.

Arévalo Mendez. Embajador de Venezuela en Chile. 19/06/2019.  En el Partido Socialista de Venezuela, también en los centros educativos de la FANB, en algunas universidades y en el CENTRO DE ESTUDIOS LATINOAMERICANOS ROMULO GALLEGOS (CELARG) se estudia a Allende, y se estudia a Pinochet.

No existe en Chile un centro de estudios que se ocupe de entender en profundidad a la Venezuela de los últimos 50 años. Por tanto, el conocimiento no supera a la noticia que en el caso Venezuela normalmente no refleja los hechos concretos.

Cierta prensa construye ficciones y puja para que la realidad se asemeje a tales constructos. Y aún cuando, no exista conocimiento metódico y académico sobre Venezuela y nuestras realidades, si existe mucho interés en Chile por conocerlas. Miles de miles de chilenos que no se frenan en titulares de prensa.

No puede haber reflexión válida ni conocimiento argumentado con la verdad si no se conoce la historia política de las naciones. Con el impulso ideológico se hace política, es cierto, pero no se hace honor a la verdad cuando lo ideológico se superpone a la verdad.

Lo que el Sr. Ex Presidente Lagos manifiesta es de un profundo y mineralizado contenido ideológico.

En realidad, no conoce nuestra historia política, social y económica.

Desconoce el alma de la Fuerza Armada Venezolana. Y no tiene porque conocerlas. Aún así, tal desconocimiento no desdice de sus conceptos, equivocados, pero son de su exclusiva propiedad. Eso se respeta.

En 1958 fue el pueblo quien dijo «basta» al dictador Pérez Jiménez, la fuerza popular lo derrocó. La Fuerza Armada intervino en términos mínimos.

En 1989 el pueblo acabó con las pretensiones de Carlos Pérez de imponer el sistema dictatorial de gobierno neoliberal desarrollista centrado en las privatizaciones.

El abril de 2002, el pueblo derrocó al dictador Carmona y regresó la democracia al poder.

Este hermoso historial del cual me enorgullezco demuestra el talante democrático del pueblo venezolano.

El día que el Presidente Maduro muestre el más mínimo asomo de derivar hacia conductas antidemocráticas correrá la misma suerte de Pérez Jiménez, Carmona y Carlos Pérez.

Esta historia no contada y soslayada demuestra -irrefutablemente- que se equivocan de plano quienes piensen que la Democracia en Venezuela puede ser derrocada por acción u omisión de la Fuerza Armada. Ignorar al pueblo venezolano en el análisis lleva a equívocos e incertezas.

Y el Presidente Maduro, como Comandante en jefe tiene una gran primera obligación, no permitir que la democracia sea derrocada, y bien que lo ha impedido porque entiende perfectamente hacia donde mira el pueblo.

La democracia venezolana es de alta intensidad porque es efectivamente democracia participativa. Muestra de ello?…13 abril de 2002. La democracia venezolana es de tal profundidad y fortaleza que ni los EEUU con su poder militar, geopolítico y financiero ha podido remover sus cimientos.