Camilo Sánchez, presidente de las JJCC dijo que el gobierno busca reprimir y desprestigiar a los jóvenes.

Daniela Pizarro Amaya. Periodista. 15/06/2019. El presidente de las Juventudes Comunistas (JJCC), Camilo Sánchez, en conversación con ElSiglo.cl se refirió al actual escenario que atraviesan los jóvenes a manos de normas que está impulsando el gobierno y que van en la línea de reprimir a los estudiantes de establecimientos públicos, perseguir a los menores de edad de sectores populares y precarizar las condiciones labores de aquellos que deben trabajar para poder cursar la educación superior o simplemente para sobrevivir.

Según el dirigente La Moneda está emanando proyectos como Aula Segura, Admisión Justa, Control de identidad para menores de edad, Bajar la edad de responsabilidad penal a 14 años, el Estatuto Laboral Juvenil y los Toques de queda para menores, ya que fracasó la promesa de luchar contra la delincuencia y utilizan a este sector como “chivo expiatorio” porque es el eslabón más débil.  Además, sostuvo que se busca desprestigiar a la juventud porque muestra interés en frenar la agenda anti derechos que levanta el gobierno y la derecha.

También el líder de la colectividad de amaranto manifestó que esas medidas solo están aumentando la exclusión y quitando herramientas para que los jóvenes se desenvuelvan en el futuro. En ese marco mostró preocupación por el aumento de la tasa de suicidio juvenil y de las enfermedades psiquiátricas.

Camilo Sánchez abordó asimismo las acciones que está tomando la Jota para hacer frente a este cuadro.

Aula Segura, Admisión Justa, Control de identidad para menores de edad, Bajar la edad de responsabilidad penal a 14 años, el Estatuto Laboral Juvenil y los Toques de queda para menores, son algunas de las medidas que está impulsando el gobierno en materia juvenil ¿Hay una ofensiva en contra de la juventud?

Hay un intento sistemático por parte del gobierno por utilizar a la juventud como chivo expiatorio ante el fracaso de lo que ha sido la lucha contra la delincuencia, con la cual tanto han insistido como prioridad, sin embargo, han fracasado y eso lo ha visto todo el pueblo chileno. Y claro mientras toman esas medidas contra la juventud los narcotraficantes y quiénes son los responsables de reclutar a los jóvenes para actos ilícitos andan sueltos sin que les caiga ningún tipo de medida. Se está cortando el hilo por lo más delgado y se está optando por una política pirotécnica. Sabemos que cuando se ataca a la juventud se está optando por el eslabón más bajo, el más débil en la cadena de los actos ilícitos del país. Hay también un interés de la derecha de anular a uno de los sectores que más demuestra ser capaz de impedir el avance de la agenda antiderechos como la que encabezó Piñera en su primer gobierno y que busca profundizar en este nuevo periodo. Ese desprestigio también tiene el objetivo de que la ciudadanía no comulgue con los jóvenes que luchan y esa es una situación que también está haciendo aguas, porque la gente está viendo que hay un ensañamiento del gobierno contra los sectores más débiles mientras hay impunidad para los poderosos, incluyendo el crimen organizado.

¿Cómo se debieran afrontar los episodios violentos en los liceos y la delincuencia juvenil?

Hay que empoderar a las comunidades. El fondo de la problemática de la juventud se soluciona con la promoción de la democracia en los establecimientos educacionales también como un elemento pedagógico. No puede ser que dé lo mismo en el día a día la opinión de los estudiantes en los proyectos educativos. Hay que generar diálogo y espacios de toma de decisión donde interactúen estudiantes, apoderados, profesores y asistentes, como un ejercicio permanente. Pero el problema no se soluciona solamente en los colegios. Tenemos un problema de segregación terrible en la juventud, ya que es el sector más dañado por la desigualdad. Los jóvenes en este momento no pueden soñar con un futuro donde tengan cabida, o sea, que puedan llegar a superar la exclusión, entonces, se vuelve más atractivo la opción del narcotraficante, asimismo, la violencia comienza a cobrar más espacios. Este problema supera el ámbito educativo y que tiene su raíz en la desigualdad. Por tanto mientras el gobierno siga pensando en una agenda de restricción de derechos que tiene como fin enrielar -como dicen ellos- a la juventud chilena, lo que están provocando es una respuesta mucho peor por parte del mundo juvenil.

Varias de las medidas para el ámbito escolar están en la nueva ley de educación pública, pero su aplicación total se aplazó hasta 2027.

Bueno. Además de la agenda represiva se está llevando a cabo un alza en la exclusión con el proyecto “Admisión Justa” que viene a reincorporar la selección en los establecimientos públicos. Y está el boicot a la desmunicipalizacion, es decir, impedir que la educación pública juegue un papel relevante en la vida de los jóvenes para que sean prácticamente espacios de guardería sin los recursos y condiciones que los jóvenes necesitan. Porque ese es un espacio para pensar colectivamente un futuro, para soñar, eso es la educación pública, porque a educación particular no tiene esa intención.

¿Cuáles son las consecuencias que traerán todas estas iniciativas represivas y la falta de fondo en el tratamiento del problema?

La primera es que hace veinte años, a lo menos, la única forma que han tenido de abordar las situaciones de violencia en los colegios es con la violencia de Carabineros y el resultado de todo esto ha sido que se acumula más violencia, más rabia y haya menos diálogo y democracia. Estamos ante el fracaso sistemático de una política que solo permite que las autoridades salgan del paso y puedan decir que están tomando medidas, pero al final esas medidas no van a solucionar el problema y al contrario lo agravan. Por otro lado hay un aumento en las tasas de suicidio en las y los jóvenes, lo cual es un resultado de enfermedades psicológicas y psiquiátricas, que están creciendo como una patología social, tenemos una sociedad que empuja a los jóvenes a la depresión y al suicidio. Esa es la combinación de elementos de agresividad, de falta de derechos, de falta de oportunidades, de dignidad en la vida de la juventud, por lo cual este escenario configura una de las situaciones más limites que haya vivido la juventud del país en los últimos años. Estamos en un momento de retroceso donde el gobierno le está quitando todas las herramientas a los jóvenes para el futuro, pero a la vez creo que están aflorando las capacidades en la juventud para enfrentar por la vía de la movilización una agenda perversa que ha tenido derrotas en el Parlamento y esperamos que siga sufriendo derrotas en el pueblo chileno.

¿Cómo están pensando las Juventudes Comunistas hacer frente a esta agenda, cuando las movilizaciones incluso pacíficas -como el campamento “la juventud sin miedo”- terminan con una brutal intervención policial?

Nosotros acordamos hacer todos los esfuerzos por aportar a la interrupción de la agenda antiderechos del gobierno por medio de la movilización social. En ese marco se hizo un llamado a todas las fuerzas de oposición que tienen participación en las organizaciones juveniles y estudiantiles. Hemos conversado y hemos tenidos algunos acuerdos, pero en eso hay mucha lentitud, porque aun hay algunos que solo piensan en relevar los planteamientos propios. Pero estamos en un momento en que si no somos capaces de interrumpir la agenda del gobierno, los retrocesos no solo van a significar menos derechos, sino que la juventud chilena viva en condiciones mucho más precarias. En ese escenario se hizo este campamento “la juventud sin miedo”, donde distintas organizaciones políticas y sociales, lograron demostrarle al país que no era tan cierto esto de que Carabineros solamente actúa ante movilizaciones violentas, sino que es una fuerza que actúa políticamente contra las manifestaciones sociales aunque estas sean pacíficas como ocurrió. No tenemos garantías del derecho a la movilización y eso quedó demostrado. Este campamento duró muy poco pero dejó una lección al país que observó la represión brutal que se desplegó ese día frente a estudiantes que se manifestaron de manera totalmente pacífica e inteligente. Pero se va a seguir en este intento por ocupar los espacios democráticos, como foros y distintas instancias con el fin de crear alternativas y propuestas que se puedan discutir en el Parlamento.

¿Con quién están conversando? ¿Hay avances concretos?

Hemos tenido avances en conversaciones con la Juventud Progresista, con la Juventud Rebelde Miguel Enríquez, con la Juventud de Izquierda Cristiana, también, hemos conversado con partidos del Frente Amplio, pero necesitamos acelerar estos niveles de entendimiento. Aquí no se plantea dejar la propia identidad de lado o que se construyan nuevos conglomerados, sino que estamos proponiendo como elemento mínimo que nos pongamos de acuerdo para fortalecer los espacios de movilización social en unidad ante una agenda que no tiene miramientos con  nuestras organizaciones. Y en eso no tenemos miradas distintas respecto a la situación que atravesamos.

¿Qué falta?

La dificultad está en ponernos de acuerdo en cuestiones básicas, pero relevantes, como respaldar las decisiones del mundo social, y en esa disputa las organizaciones políticas terminamos siendo un obstáculo para el movimiento social más que un aporte real. Y eso solo lo revertiremos con diálogo y dejando de lado cosas que si bien son importantes no aportan a que la agenda del gobierno retroceda. Tenemos que generar las condiciones para que tanto en el Parlamento como en la calle se haga pesar la mayoría. Porque la oposición es mayoría a pesar de que ello no se haya visto en la última elección presidencial.