La búsqueda en la oposición de voluntades unitarias debiera reforzarse con la acción y encuentro programático tanto a nivel nacional como local.

Claudio Rodríguez

Secretario Ejecutivo ICAL

16/06/2019. El jueves 13 de junio será recordado como un día que puede marcar el sello de lo que será esta segunda etapa de gobierno. Más de lo mismo, y el reforzamiento de su agenda política pareciera ser la apuesta que Sebastián Piñera devela para esta etapa. La mantención del equipo político da muestras de esta confirmación que, en lo central, da cuenta de que la línea del gobierno no cambiará de cara a un período en que la gestión del gobierno seguramente marcará el destino final de su éxito o fracaso, de cara fundamentalmente a la discusión de una agenda legislativa marcada por un sello de contrarreforma que busca reposicionar una agenda neoliberal en materia de desarrollo país.

Más allá de esta consideración, parece importante señalar algunas conclusiones que se expresan a modo de desafíos políticos para la oposición, de cara a lo que será un período de mucha gestión política, en paralelo al proceso de instalación de candidaturas a municipales y gobernadores del próximo año.

En primer lugar, asistimos a lo que denominamos el recrudecimiento de la colusión político comunicacional de los sectores hegemónicos. En este caso en particular se devela ante el hecho no casual de hacer coincidir los resultados de la CEP con el cambio de gabinete. Quienes conocen la política, saben que un cambio de gabinete no es un acto automático, sino requiere de muchas conversaciones, reuniones y evaluaciones para tomar finalmente una determinación política. Este cambio, en lo grueso, estaba definido hace mucho tiempo faltando ver si incorporaba algún ajuste al equipo político. No obstante, pareciera que un elemento no azaroso es el manejo de la información de los resultados de la CEP, pero principalmente el poder tapar comunicacionalmente el desastroso resultado que implicaba para el gobierno, haciendo coincidir no solo el día sino también la hora en que estos se daban. Así, ante la pérdida de apoyo del gobierno y SP, éste aparecía tomando medidas inmediatas para ajustar el rumbo. Esta coordinación política comunicacional, nos muestra que con seguridad el manejo mediático que antes torpedeó un gobierno, hoy estará alineado para reimpulsar este gobierno que camina al incumplimiento. Así, medios y Centros de estudios y de opinión pública pasan a ser claves para la gestión y éxito del gobierno. Esto implicará una coordinación y despliegue permanente de la oposición la que, sin duda, no cuenta con un intrincado material ni político, ni comunicacional adecuado para hacer frente a este escenario.

Un segundo aspecto relevante de este “super jueves” da cuenta de la necesidad de sumar a los esfuerzos de unidad en la oposición, el cuidado y la promoción de sus liderazgos políticos. Junto a la caída de SP 12 puntos en la valoración política, quienes más bajan son Heraldo Muñoz (12 puntos) y Gabriel Boric (9 puntos). Junto a ello, quienes más suben son figuras de la derecha: J.M. Ossandón (13); Joaquín Lavín (8), quien presenta por lejos la mayor valoración positiva de las figuras políticas, con 56 puntos, y; Felipe Kast, bastante más atrás con 4 puntos. Este escenario se matiza con la mantención de la aprobación de figuras como Beatriz Sánchez, Giorgio Jackson y la propia Michelle Bachellet. No obstante, salta a la vista, que la oposición en términos generales pierde terreno en la instalación de liderazgos que puedan dar cuenta de actores que canalicen las aspiraciones de sacar a la derecha del gobierno. En este escenario, se debe destacar la necesidad de promover liderazgos emergentes, como son el caso de Daniel Jadue quien, desde el gobierno local y su política en torno a derechos sociales, se valida como un político y gestor reconocido que comienza a adquirir transversalidad. Bien posicionado aparece también otro alcalde, Jorge Scharp, de la naciente Convergencia Social. Notoria es la ausencia de nuevos liderazgos de los partidos de la ex concertación, tarea pendiente que deben abordar con urgencia.

Finalmente, referirnos a un tercer aspecto ya compartido por todos: el desplome del gobierno. La caída a 25 puntos de aprobación no estaba en ningún cálculo previo. Ante esta situación ya constatada, la pregunta pasa a ser cómo la oposición, aún en las condiciones de descoordinación actual, aprovecha la posibilidad que aún tiene para construir una opción a la continuidad de la derecha y sus políticas neoliberales. Estas seguramente se profundizarán, ante el rol que hoy juega José Antonio Kast que, con gran con complicidad de los medios, intenta levantar propuestas que encantan a la derecha más dura del país. En este sentido, la búsqueda en la oposición de voluntades unitarias debiera reforzarse con la acción y encuentro programático tanto a nivel nacional como local. Ello podría facilitar el camino para llevar candidaturas únicas a las elecciones de gobernadores y alcaldes. Si no se logra un piso común que permita doblegar a la derecha en los espacios municipales y regionales, la tarea será cuesta arriba y estaremos pavimentado el camino para la continuidad de la derecha y sus políticas que, al fin y al cabo, terminan favoreciendo a los mismos de siempre.