Dosis fuerte de que se viene cambio de gabinete. Sombras sobre La Moneda. Dificultades en la gestión gubernamental.

Gonzalo Magueda. Periodista. 12/06/2019. La mayoría de medios de prensa y ambientes políticos y parlamentarios oficialistas y de oposición están plagados estos días de rumores, comentarios, informaciones y datos respecto a la inminente posibilidad de cambio de gabinete ministerial en la administración del Presidente Sebastián Piñera, la incertidumbre respecto a iniciativas políticas y proyectos legislativos, y malos presagios respecto al funcionamiento de la economía.

La presidenta de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Jacqueline van Rysselberghe dijo que el cambio ministerial podría ser la próxima semana, el timonel de Renovación Nacional (RN), Mario Desbordes, adelantó que su colectividad apoyaría una medida de ese tipo por parte de Piñera y el vespertino La Segunda tituló que el gabinete estaba estresado. El Vicepresidente del Senado, Alfonso De Urresti (Partido Socialista), indicó que el gobierno está paralizado porque no avanzan iniciativas y los ministros están con la sombra de peticiones de renuncias y cambios. Todo en función de posibles cambios pero también de que no avanzan proyectos en materia tributaria, pensiones, trabajo, seguridad ciudadana, pueblos originarios, entre varios otros, lo que tiene en un área de incertidumbre a La Moneda y varias carteras ministeriales. Al mismo tiempo, anuncios de más baja en las previsiones de crecimiento económico (de 3% o menos), descenso del precio del dólar, menor inversión (una constante) y mantención de un índice no optimista respecto al desempleo (alrededor del 7%), generan problemas al interior del oficialismo.

En política contingente, la ofensiva lanzada por el ex candidato presidencial de la ultraderecha, José Antonio Kast, que inscribió al Partido Republicano y expuso críticas al desarrollo del programa y políticas de La Moneda y del conglomerado de derecha “Chile Vamos”, no solo hizo ruido sino que encendió luces de alarma en el sector.

Es así que hay un panorama de nerviosismo e incertidumbre dentro del gobierno que no ayuda en nada con los problemas y dificultades existentes, y que tiene a varios mirando para los lados ante la posibilidad de salidas de ministros o ministras, enroques o entrada de otros personajes.

Algo que muestra la situación, es que los dos periódicos hegemónicos de circulación nacional y que tienen una línea editorial de simpatía al gobierno y a las posturas conservadoras, mostraron este miércoles, sendas notas dando cuenta de la posibilidad de cambios en las titularidades de los ministerios y de que hay una suerte de congelamiento y no avance de proyectos del oficialismo.

Una cuota de nerviosismo y de sensibilidad política la pone el hecho de que los cambios ministeriales podrían no ser menores. Se habla de la salida del Canciller, Roberto Ampuero, por una gestión gris, nada destacable y que más bien actúa como un simple secretario de Piñera. También persiste el rumor de que tendría que irse el titular de Interior, Andrés Chadwick, después de su pésima gestión en problemas serios ocurridos en La Araucanía y sus anómalas actuaciones frente al asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca, y de desafortunadas o deficientes gestiones en el relacionamiento con la oposición y la coordinación con otros ministerios. Si bien ha estado enferma, tampoco es buena la evaluación del desempeño de Cecilia Pérez, la vocera de La Moneda que, de acuerdo a varios analistas, más parece una polemista de radio (papel que jugó) o vocera de campaña, que exponente de las comunicaciones del gobierno. Hay dudas respectos a los titulares de Hacienda y Economía, áreas donde se han presentado problemas serios y que son hoy el signo de incumplimientos de las promesas gubernamentales y de campaña, y de donde se insistió hasta hace poco en que las cosas irían mejor, pero ello no sucede ni en perspectiva. También hay ámbitos donde existen dudas respecto a la labor del ministro de Trabajo y Previsión Social, Nicolás Monckeberg, con la sucesión de tensiones, errores, confusiones, malos entendidos y críticas en torno de las reformas laboral y de pensiones. Uno de los que estaría más complicado sería el jefe de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, con el fracaso absoluto de su cartera en La Araucanía, la Consulta Indígena y mal posicionamiento de planes como el destinado a la clase media.

En un cuadro donde ya Sebastián Piñera bajó el 30% en aprobación ciudadana y que es blanco de filudos dardos por incapacidades y lentitud en decisiones e implementación de medidas. Muchos, incluso dentro del oficialismo, coincidieron, por ejemplo, en que su última Cuenta Pública fue un listado de propuestas, de envíos de proyectos, de algunos planes, pero sin un contenido ni sello de gestión, resolución y aterrizaje de logros y buenas perspectivas reales.

Todo esto se produce en un contexto donde no solo José Antonio Kast mete temores, sino que otros representativos de la derecha, como el senador Andrés Allamand (RN) y el alcalde Joaquín Lavín (UDI) se empoderan en la carrera presidencial como sucesores de Piñera, junto a figuras problemáticas para La Moneda como el senador Manuel José Ossandón.

Así que Piñera y su equipo más cercano no solo tienen que estar preocupados de sacar adelante sus reformas, sus objetivos gubernamentales y reforzar su gestión, sino que resolver toda esta revoltura en torno de posible cambio ministerial y situaciones negativas como no cumplimiento de la expectativas económicos y fracasos en el tema indígena y de empleo.