Entra al ruedo el Partido Republicano de José Antonio Kast con opciones municipales, parlamentarias y presidenciales.

Hugo Guzmán

Periodista

06/2019. 1.- En marzo comenzaron a cuajar en oficinas del barrio alto de Santiago las gestiones para convertir a Alianza Republicana, el grupo ultraderechista que encabeza el ex aspirante presidencial, José Antonio Kast, en un partido formal e institucionalmente constituido. Los primeros objetivos fueron definir en qué regiones podían sumar firmas/fuerzas para el trámite ante el Servicio Electoral, constituir un centro ideológico de pensamiento, reclutar parlamentarios, concejales, alcaldes, consejeros regionales y dirigentes de la derecha (nacionales y regionales). Gran parte de todo eso está conseguido y el 10 de junio se presentará el Partido Republicano (el mismo nombre del ultraconservador partido estadounidense que repiten otras colectividades por el mundo).

2.- Aunque a algunos no les agrade, la  aparición de ese partido en el mapa político chileno se explica al menos por dos cuestiones: tiene cierta base electoral que oscilaría entre el 7 y el 10 por ciento (hay que considerar la votación de Kast y algunos de los personeros electos en cargos de representación) y tiene tesis que son compartidas por segmentos de la población. Por lo demás, con su doctrina y operaciones mediáticas de corte ultraconservador en materias como seguridad pública, orden, nacionalismo y “libertades individuales”, puede captar electorado de la derecha (especialmente de ultraderechistas de la Unión Demócrata Independiente) y áreas de la población. Se pondrá a prueba el Partido Republicano, como otros “partidos chicos” y emergentes, lo que puede terminar en un fracaso pero también en una sorpresa. De alguna manera este proyecto encuentra inspiración en avances -en ocasiones sorpresivos- de la ultraderecha y nacionalistas en Brasil, Colombia y naciones europeas.

3.- Además de posicionarse relativamente en la escena nacional, abre un flanco que puede convertirse en un forado en la derecha. Primero por disputarle votos, luego por echarle a perder la fiesta programática y también tensionar la presidencial. Porque el Partido Republicano llevará candidatos a las municipales, a las parlamentarias y Kast es candidato a La Moneda. Así que en “Chile Vamos” se viene un hierro caliente a las manos de dirigentes de RN, la UDI y Evópoli y ahí se jugarán cartas de habilidad o torpezas. Algo gravitante y señalado por personeros políticos y analistas es que en la manera que pudiese darse la conexión de las colectividades de “Chile Vamos” con la organización de Kast, es si se estará dispuesto a mostrar una derecha en su conjunto ultraconservadora o mantener separaciones con la ultraderecha más nítida, en la lógica de presentar al sector como “liberal”, “de centro” y “progresista”. Como sea, lo que parece claro es que el Partido Republicano no vacilará en promover posturas altamente conservadoras en políticas públicas, instalar posiciones privatizadoras y pro empresariales en lo económico, incentivar el nacionalismo y la oposición a la diversidad sexual, e impulsar un férreo anticomunismo y duras acciones contra el progresismo  y la izquierda.