Se abrió el debate a una reforma que no mejora las pensiones, que no cambia el esquema de la capitalización individual, que mantiene intacta a las AFP.

Jeannette Jara

Ex Subsecretaria de Previsión Social

06/06/2019. La mitad de los que se pensionaron el último mes obtuvieron una pensión de menos de 46.040 pesos. Esta cruda realidad no se va a solucionar si seguimos moviéndonos en los mismos márgenes en que el modelo económico ha dominado un tema que debiera ser de seguridad social, como es el sistema de pensiones.

Estos nuevos jubilados de AFP enfrentan la dureza de las bajas pensiones y se suman a los cerca de 2 mil jubilados actuales. En este contexto, habiéndose aprobado la idea de legislar el proyecto de reforma a las pensiones, el gobierno viene a proponer más de lo mismo, más capitalización individual.

Aunque la oposición desarrolló un arduo trabajo técnico y político que se reflejó en una propuesta de 10 puntos mínimos para avanzar en la idea de legislar, y logrando mayoría en la Comisión de Trabajo que la rechazó, esta posición política no fue sostenida en la sala de la Cámara Baja, lo cual genera un complejo desafío para la discusión legislativa que se avecina

La excusa de algunos para aprobar la idea de legislar, fue que el gobierno se había abierto a la creación de un ente estatal para administrar la nueva cotización del 4%. Habrá que ver qué es lo que eso significa para el gobierno, dada la ambigüedad discursiva pos aprobación en general del proyecto. Y si bien, una institución estatal era parte de los 10 puntos que la oposición exigía para avanzar, lo hacía en un marco de cambio integral al sistema de pensiones, con la idea de que se tratara de un servicio público de seguridad social, que entregara pensiones con criterios solidarios y de reparto, que asegurara una pensión básica universal y aumentara un 20% la pensión de los actuales jubilados del sistema de AFP,  terminando con el esquema actual de seguro privado que rige las pensiones, y al cual se aplica el dicho popular de que “cada cual se rasca con sus propias uñas”.

Y claro, este sistema de seguro privado al que los trabajadores deben contribuir obligatoriamente, administrado por las AFP, ha sido el principal motor del desarrollo económico de concentración de la riqueza, basado en un esquema especulativo, que relega al Estado a un rol subsidiario. De ahí, la poca voluntad de algunos actores políticos de abordarlo con real sentido transformador.

En fin, se abrió el debate a una reforma que no mejora las pensiones, que no cambia el esquema de la capitalización individual, que mantiene intacta a las AFP y que no cuenta con mayores recursos fiscales para por ejemplo, avanzar en una pensión base universal, ya que se legislará en paralelo a una reforma tributaria de carácter regresivo, que no solo no recauda, sino que en realidad, disminuye los ingresos fiscales futuros.

Este cuadro complejo, con sectores capturados por el modelo, el rol del movimiento social esclave, tanto como la coordinación de los parlamentarios de la oposición que están por los cambios.