La derecha, y algunos opositores saludan las restricciones antidemocráticas, que pavimentan el camino a una dictadura. ¿Cuáles son las razones?

Pablo Monje-Reyes

Administrador Público

Magister en Gestión y Políticas Pública

03/06/2019. En su cuenta pública, el presidente Sebastián Piñera propuso rebajar el número de parlamentarios. En el caso de la Cámara de Diputados de 155 a 120, y en el Senado de 50 a 40. Toda la derecha aplaudió, también algunos opositores. También propuso limitar la reelección de un parlamentario en un territorio, con un máximo de dos períodos consecutivos.

La derecha, y algunos opositores saludan las restricciones antidemocráticas, que pavimentan el camino a una dictadura. ¿Cuáles son las razones?

Solo la derecha autoritaria y corte fascista puede pensar en disminuir representatividad. No olvidemos que el fascismo alemán termino por cerrar su parlamento, por similares argumentos dados en la cuenta pública: desprestigio, falta de credibilidad, y uso desmedido de recursos públicos.

¿Pero, quienes son los verdaderos responsables del desprestigio del Parlamento? Los antecedentes muestran que en gran medida son los parlamentarios de derecha quienes han usufructuado de su condición de parlamentarios. Por ejemplo; una parte importante de los senadores UDI han sido procesados por la ley de pesca y otros casos. Ley de pesca que fue anulada por iniciativa de parlamentarios del Partido Comunista, por evidencia de corrupción en su tramitación en el parlamento.

La idea de la derecha es rebajar la representatividad parlamentaria con el fin de colocar aun más barreras de entrada a los sectores populares, representantes de trabajadores, de pueblos originarios, manteniendo restricciones hasta el día de hoy a dirigentes sindicales y sociales.

El parlamento debe ser uno solo. No debe ser bicameral. Debe ser más democrático, más proporcional, representativo de nuestro país, su cultura política y diversidad social. Es hora de poner en cuestión el Senado como un instrumento de clase, elitista y conservador. Pero si se argumenta mantenerlo, por lo menos no rebajemos su representatividad.

Se alega el financiamiento del parlamento. Pero si se quiere rebajar el gasto fiscal, reduzcamos la dieta parlamentaria de diputados y senadores, de ministros y otros altos funcionarios. Si la dieta parlamentaria de diputados se rebajara a la mitad, podríamos tener un parlamento de 300 miembros y si se elimina el Senado se haría un ahorro importante al erario nacional. Tendríamos un parlamento más democrático y más barato.

La idea de acortar los periodos de reelección es una idea que va en contra de los avances de la lucha democrática. Alguien cree que los representantes de la derecha solo por reglamento dejen de ser parlamentarios, no seguirán influyendo, en la sociedad de clases a favor y en beneficio de su interés. La respuesta es sí y lo peor lo seguirá haciendo sin control político institucional.  En cambio, un cuadro obrero o de clases subalternas despojados de su representación parlamentaria no podrán seguir influyendo con la misma fuerza en política. En la sociedad burguesa lo que importa es la cantidad de capital que posees y eso lo asegura su condición de clase dominante y no solo su condición de representante parlamentario. Esa es la diferencia.

Solo como síntesis, cuidado con los aplausos fáciles a las propuestas de la derecha. La izquierda no puede caer en el juego porque la única que gana es la derecha, ejecutando propuestas como las señaladas, la derecha acrecentará su dominio de clase.