En televisión esto se ve a menudo, no solo en programas de “reality shows”, sino también en reportajes, “docu-realitys”, noticiarios y otros.

José Luis Córdova
Periodista

27/05/2019. Acosar es hostigar, perseguir o molestar a una persona. El verbo refiere a una acción o conducta que generar incomodidad o disconformidad en otra persona.

En televisión esto se ve a menudo, no solo en programas de “reality shows”, sino también en reportajes, “docu-realitys”, noticiarios y otros. Al parecer, “la escuela” la creó el inefable Don Francisco en los años 60,
incluso humillando a personas del público en “Sábados Gigantes”, se consolidó en los 90 con él nunca bien ponderado “tío Emilio” y recientemente en un espacio de TVN llamado con justicia “Acosados” donde
Lucía López y Marcelo Arismendi intentan “denunciar” casos de abusos de distinto tipo, pero a través de clara manipulaciones y montajes producidos ex profeso.

De otra manera no se explican las actitudes y respuestas de los supuestos acusados de acosos y abusos que aceptan todo tipo de presiones y seguimientos con inexplicable estoicismo y paciencia.

Hay personajes de la farándula que, curiosamente, no aceptan este asedio televisivo, salen con sus automóviles con vidrios polarizados subidos y pasan frente a los periodistas en silencio y con seño fruncido. Es el caso
del mismo Mario Kreutzberger (cuando no está en campaña de la Teletón), Cecilia Bolocco y otros “rostros”.

Recordemos el “mechoneo” de las modelos Daniela Campos y Titi Ahubert en una discoteca por el futbolista Iván Zamorano entre otros incidentes “producidos” por las protagonistas o sus productores para aparecer en los
medios.

Futbolistas y otros deportistas alternan con la prensa sólo cuando les conviene para “calentar” un partido y callan cuando se filtra alguna disputa en el camarín. Técnicos y entrenadores también han aprendido a marginarse de cualquier polémica. Allí no vale el acoso.

En el Parlamento hay casos históricos memorables de agresiones de parlamentarios a sus propios colegas y también a los periodistas.

El último incidente fue protagonizado por el diputado René Manuel García, conocido provocador, neofascista y grosero representante de RN, que superó con creces a sus colegas Iván Moreira e Ignacio Urrutia quienes, más de una vez se destacaron por arteros ataques a sus pares (a Jorge Schaulsohn, por ejemplo) y a periodistas, sin olvidar al ex senador Carlos Larraín y su agresión verbal contra la periodista Andrea Aristegui que le costó su
salida del programa “Estado Nacional” y después de TVN.

Pero el caso del periodista de radio ADN Kevin Filgueras mueve a una reflexión, Es cierto, el parlamentario UDI René Manuel García hizo noticias al referirse groseramente a su colega Andrea Parra (del PPD) pero, ¿valía la pena perseguirlo como a una estrella de rock por pasillos, salones y oficinas de la Cámara para que diera una explicación que nunca se obtuvo? En realidad parecía una escena de programas como “Primer Plano” y otros de triste recordación.

Es un debate abierto que, en el caso del colega radial contó con decidido apoyo solidario del mismísimo Colegio de Periodistas, de sus colegas Mónica Rincón, Pedro Cayuqueo, Fresia Soltof, Rayén Araya, Mirna Schindler, Mónica Sanhueza, Daniel Matamala y Lucía López.

Pero, ¿cómo olvidar el desaguisado provocado en CHV con el poco ético asedio al juez Daniel Calvo durante sus investigaciones en el caso Spiniak? Prácticamente le costó su carrera. El uso de cámaras ocultas y otras.