Sólo como contexto recordemos que el año 2009 la derecha llegaba al gobierno en una elección popular después de 50 años.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

20/05/2019. Una mirada a la última década de la política chilena nos deja en evidencia algunas tendencias necesarias de tener presente en la intención de preveer escenarios a futuro, considerando sus determinantes principales. Sólo como contexto recordemos que el año 2009 la derecha llegaba al gobierno en una elección popular después de 50 años, el P. C. lograba elegir 3 diputados después de estar 35 años excluido de representación parlamentaria, mientras que en lo social incrementaba su incidencia el movimiento sindical, donde a la tradicional lucha del magisterio y sectores de trabajadores del Estado, se le habían sumado sectores claves en la estructura económica exportadora de materias primas que tiene nuestro país: el movimiento de los trabajadores forestales el año 2007 y de los trabajadores contratistas del cobre el año 2008, todo esto en una situación internacional marcada por la crisis subprime.

Es esta crisis Subprime la cual marca la debilidad del modelo financiero que el capitalismo había desarrollado a contar de fines de los 70 del pasado siglo, como eje central de su desarrollo, afectando a sus economías más fuertes y haciendo evidente el cambio del centro motor de la economía mundial. Hoy es China quien aporta el 28 % del PIB mundial y economías como India y Rusia superan con creces a las debilitadas economías europeas, incluyendo la alemana. Esto provoca en lo político un surgimiento de una agresiva ultraderecha( cuestión tampoco novedosa si tenemos presente la reacción política en Europa al crac del 29) que en EEUU adopta el proteccionismo en lo económico y presiona hacia América Latina para subordinarla a sus intereses. En ese marco debe entenderse las variadas e ilegítimas formas de intervención por medio de las cuales los imperialistas yanquis han instalado gobiernos proclives a ellos en la región y la ferocidad con la cual han atacado a los procesos progresistas de otras naciones( Venezuela es ejemplo de lo aquí afirmado) Sin embargo y tomando la imagen que hizo el líder chino Xi Jinping, podrán un día detener el fluir de los ríos hacia el mar, pero al final los ríos retomarán su cauce. EEUU es una potencia en decadencia que no tiene las capacidades de hace un siglo atrás y en consecuencia el multilateralismo que se impone como modelo en las relaciones internacionales, terminarán por acotar su influencia. Eso la derecha lo sabe( observese la conducta del gobierno de Piñera con China) y en consecuencia busca institucionalizar lo más posible su modelo de dominación mientras está en el poder. Es lo que trata de hacer Piñera con su reaccionaría ofensiva legislativa o lo que busca Bolsonaro con la reforma a las pensiones en Brasil o pretendió el mortecino Macri en Argentina. En resumen, el actual reflujo reaccionario tiene horizontes limitados.

Pero este horizonte limitado puede prolongarse de no existir un mundo popular interviniente en el desarrollo del país en sus dimensiones sociales y políticas. En cuanto movimiento social lo más relevante de la década fue sin duda el movimiento estudiantil del 2011, cuyo gran acierto fue hacer de”sentido común” una opinión crítica al modelo. A contar del año 12 bajo la conducción del actual diputado Boric, este movimiento pierde direccionalidad, se desgasta en movilizaciones intrascendentes y termina en los últimos años por autoanularse. Lo cierto es que las dirigencias se renuevan rápidamente y nuestro esfuerzo allí debe estar orientado a redefinir el rol de la Universidad, que deje de ser repartidora de grados académicos para convertirse en el centro del pensar el desarrollo de Chile. El movimiento feminista que ha desarrollado grandes movilizaciones y generado significativos cambios culturales, no logra una salidez orgánica que le entregue mayor potencia. Sin duda la ligazón del patriarcado con el capitalismo como sistemas de dominación de la mujer es una dirección a profundizar, lo cual obliga a una lucha ideológica a futuro. Otros movimientos como el medio ambientalista o de los pueblos originarios seguirán presentes y madurando. Los derechos sociales como salud, vivienda y seguridad son potenciales nichos de movimientos sociales. El movimiento sindical, con altibajos, ha mantenido una consistente lucha por recuperar y lograr nuevos derechos para los trabajadores. Las masivas movilizaciones del NO+ AFP, surgida en la periferia de la organización sindical, al igual que las demandas feministas que sobrepasan a las organizaciones regulares del movimiento, nos obligan a interrogarnos sobre el cómo las organizaciones más estables del movimiento popular adquieren mayores capacidades para acoger y orientar las demandas de sus asociados, traduciéndolas en movilizaciones que tengan puertos de destino.

En lo político, el cambio fundamental ha sido el término del sistema electoral binominal, lo cual posibilitó el surgimiento de un tercer bloque político, el Frente Amplio, con amplia representación parlamentaria. De acuerdos por omisión el año 2009 se pasó a constituir una alianza política para dar sustento a un gobierno de Nueva Mayoría, cuyas contradicciones no resueltas llevan al retorno de la derecha. La actual dispersión de la oposición en a lo menos 3 vertientes, a saber: la colaboracionista, representada por la actual dirección D. C., la social demócrata expresada en el PPD y sectores socialistas y del Frente Amplio y una oposición de izquierda, tiene como consecuencia la facilitación del quehacer político de un gobierno ramplón de claro sello antipopular como es el actual gobierno de Piñera. Está desafiado el movimiento popular en su expresión política a hacer un esfuerzo mayúsculo para recomponer una unidad política que sustentada en ideas básicas comunes posibilite el desplazamiento de la derecha del poder. La reciente generación del acuerdo Unidad para el Cambio brinda una nueva plataforma desde la cual pugnar por el estratégico objetivo de la unidad más amplia de la oposición.

El avance de un proceso de rearticulación del movimiento popular se irá evaluando en los resultados de procesos como la elección del Colegio de Profesores y la CUT en lo sindical, el protagonismo de los otros movimientos sociales y su capacidad de generar propuestas que masifiquen sus demandas y sin duda en los resultados electorales de las elecciones municipales y de gobernadores del año venidero. Estos temas son y serán el centro de las discusiones que las estructuras comunistas agrupadas en macrozonas realizan en estos días.