Hasta el 18 de mayo se estará realizando en la Isla la XII edición de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia.

Leticia Martínez Hernández. Mesa Redonda. Televisión Cubana. 15/05/2019. Hasta el 18 de mayo se estará realizando en la Isla la XII edición de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia, que es mucho más que la colorida conga por una famosa avenida de La Habana. Los habituales medios de derecha han pretendido alumbrar cintillos noticiosos con una fallida marcha “alternativa, en un intento de opacar el trabajo de doce años de estas Jornadas que han puesto en la agenda de las políticas públicas del país un asunto que concierne a todos.

A ese tema acudió la edición de este lunes del programa televisivo de la Mesa Redonda que, como hace de manera habitual, reunió a su derredor a varios especialistas de un tema sensible y humano. El rostro más visible de estas luchas en Cuba, la diputada Mariela Castro Espín, directora del CENESEX, explicó la historia de esa especializada institución, nacida desde la sociedad civil y que hoy asesora al Ministerio de Salud Pública en las políticas relacionadas con los derechos sexuales y la educación integral de la sexualidad.

El trabajo de los primeros años, vinculado al avance de los derechos de las mujeres en Cuba, a las leyes que se fueron desarrollando para beneficiar a la infancia, a los adolescentes, a la juventud… llevó a que en el 2007 celebráramos por primera vez el Día Internacional contra la Homofobia que al año siguiente se convirtió en las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia.

A partir de entonces ─ continúo relatando Castro Espín ─ se creó un comité organizador con la participación de instituciones del Estado y de la sociedad civil, con objetivos que derivan siempre en un conjunto de acciones, en un plan de medios de comunicación y en una campaña que se diseña a partir de lo que va saliendo como resultado de las investigaciones científicas y la práctica social. “El tema de este año es Todos los Derechos para Todas las Personas y tenemos también un sublema que es Reescribe la Felicidad”.

Para la diputada al Parlamento cubano, a partir del trabajo con la nueva Constitución “nos dimos cuenta por dónde iban las preocupaciones de la población, sus propuestas y el diseño de sociedad que se desea. El voto en el referendo constitucional demostró que esta sociedad es mucho más avanzada de lo que realmente pensamos o al menos hay un número importante de la población que sí entendió los nuevos elementos que se aportaron, eso es como para celebrarlo”.

Consideró, además, que la campaña que conduce las Jornadas durante dos años, así como las acciones comunicativas, académicas, comunitarias, comunicacionales, recreativas y artísticas, se realizarán para trabajar con el pueblo en los temas que se van a presentar en el nuevo Código de Familia. “La población necesita de referentes científicos y habrá que hacer muchos espacios de diálogos, de comunicación, de información, para ayudar a que tenga las herramientas del conocimiento y puedan, libremente, opinar y dar su voto”.

Precisó que este año se le ha dado un énfasis mayor a las actividades académicas en las universidades, sobre todo las de carreras médicas y pedagógicas por su impacto educativo. Igualmente se desarrolla un diálogo con activistas nacionales y extranjeros. A la par, se han realizado actividades como la reciente Gala en el teatro Karl Marx y el Fiestón por la Diversidad el sábado, en el centro recreativo José Antonio Echeverría.

Transformación cultural para cambios efectivos

A la duodécima edición de las jornadas contra la homofobia y la transfobia en Cuba la circunda un contexto particular, marcado por el arduo movimiento de debate en todo la nación que dio a luz una nueva Carta Magna y a las puertas de otros procesos que se le derivan e impactarán de manera relevante en la vida de todos los cubanos.

Para Manuel Vázquez Seijido, subdirector del CENESEX, la Jornada “tiene que ser uno de los resortes que acompañen las transformaciones que se están dando a nivel jurídico en nuestro país. La concebimos para generar espacios de debate, de crecimiento, que acompañen el proceso de modificación jurídica, porque ninguna transformación debe ir separada de la transformación cultural que haga efectivos los cambios”.

Puntualizó igualmente que “el discurso se hace más potente cuando se comparten resultados científicos, evidencias científicas, cuando hablamos de los hallazgos que la ciencia está colocando en nuestras manos y que muchas veces resultan más adecuados para transformar modos de pensar”. En ese sentido, acotó que en las jornadas retoman los cursos en las universidades con profesores, estudiantes, juristas y activistas de todas las formaciones y competencias.

El discurso de la comunidad LGBTI cubana, comentó, ha estado siempre apoyado de manera clara en los principios de igualdad, equidad y no discriminación. “Eso nos conecta con otros grupos que necesitan la misma atención y tiene que ver además con una cuestión de responsabilidad histórica, porque la reivindicación de los derechos de las personas LGBTI debe verse a la luz, por ejemplo, de las luchas de las feministas”. Habló luego el subdirector del CENESEX de las alianzas necesarias y “de la inclusión de personas heterosexuales en esta lucha para que no se hable de un enfrentamiento que no existe”.

Al referirse a la nueva Constitución de la República enumeró los artículos que, a su consideración, son los más revolucionarios. Entre ellos citó el 40, que coloca la dignidad como principio para interpretar y aplicar los derechos humanos; el 41 que proscribe la discriminación, entre otras causas, por orientación sexual o identidad de género; el 42 que habla de igualdad y no discriminación; el 43 con el reconocimiento de los derechos sexuales; el 81 donde se refiere a las familias y por primera vez se habla de ellas en plural; y el 82 con un matrimonio al que podemos acceder todos y todas, donde no tenemos que ubicarnos en el rol de hombres o mujeres, sino que desde el concepto de cónyuges podemos elegir que nuestra unión tenga relevancia jurídica.

El logro más palpable de estos 12 años de lucha, afirmó, es la Constitución, que salió de una sociedad sensibilizada, aunque no en la magnitud que quisiéramos.

Más que una conga

Una necesaria información sobre la marcha convocada en el Parque Central para reivindicar los derechos LGBTI y como alternativa a la suspensión por este año de la tradicional conga por la avenida 23, llegó a la Mesa Redonda de la voz del subdirector del CENESEX, quien acotó que no se puede ensalzar una actividad de la Jornada sobre otras, pues todas son fundamentales.

Según explicó, un grupo de personas que no sobrepasaba los 150 se reunió en el Parque Central para realizar una marcha no autorizada, lo cual es un requerimiento legal, no solo aquí sino en el resto del mundo. Hicieron la caminata, relató, hasta un punto cívicamente posible, que no interfería con el desarrollo ordenado de la ciudad.

Pero curiosamente un grupo que no ha ido nunca a las congas, que en sus agendas personales no han ocupado un espacio para los derechos de las personas LGBTI, comenzaron a resistirse y responder de forma no cívica. Varios fueron conducidos fuera del lugar, pero a ninguno se le procesó jurídicamente ni se le privó de libertad, aclaró Seijido Vázquez.

Se refirió a la gran cantidad de prensa extranjera que se reunió para reportar el hecho y a la manipulación mediática. Nos mintieron, comentó, cuando dijeron que la mayoría de los que se habían reunido allí estaba en contra del trabajo del CENESEX. Sin embargo, dos horas después, estaban compartiendo con nosotros en la Fiesta de la Diversidad.

Una mirada desde otra frontera

Proveniente de México, está por estos días en Cuba Aril Vera Morales, activista transgénero, para quien la experiencia de participar en las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia “es enriquecedora, nos complementa, tenemos otra visión, reflexionamos cómo se construye la defensa de los derechos humanos”.

Contó sobre el panel de personas trans que realizaron en esta ocasión, no desde otras voces solidarias, sino desde el conocimiento y la generación científica en voz de las personas trans.

Vera Morales recordó que la red trans de América Latina se conformó en Cuba en el año 2017, arropada por el CENESEX, y ahora trabaja a favor de las personas LGBTI privadas de libertad. “Nos preocupa la situación dentro de las cárceles y cómo tenemos que atenderla con una política pública desde el Estado, que muchas veces lo desconoce”.

Asimismo, se refirió a la inserción de los grupos de la sociedad civil en el las políticas públicas de los estados. Así fue el caso, dijo, de Cuba con el CENESEX que se convirtió en una institución; así va siendo también en México, donde existen partidos políticos que crean un área para atender la diversidad; o en Uruguay, que tiene una secretaría de diversidad, perteneciente al Ministerio de Desarrollo Social.

Consideró que el tema LGBTI se empieza a insertar de manera transversal en las políticas públicas y ambos mecanismos son válidos, pues construyen una opinión crítica que ayudan a generar un bienestar.

Construyendo el activismo

En la Mesa Redonda también participó el reconocido periodista y activista por los derechos LGBTI, Francisco Rodríguez Cruz, quien trabaja para el periódico Trabajadores y mantiene un blog desde hace casi una década sobre estos asuntos tan complejos y sensibles.

A su entender, “no se puede hablar de las Jornadas sin el papel del activismo y de cómo ha inspirado a todo tipo de personas a trabajar en función de estos temas”. Explicó que se han ido organizando redes a partir de identidades y orientaciones sexuales.

Entre ellos identificó, por ejemplo, a las mujeres lesbianas y bisexuales; a las personas trans, sus familias y parejas; al grupo conocido como La humanidad por la Diversidad, que comenzó siendo solo de hombres y luego incluyó a todas las personas; a Alma Azul, de transgénero masculinos; y también a las redes de juristas, trabajadores sociales, comunicadores, periodistas y jóvenes.

“Este activismo alrededor del CENESEX llega a muchas personas, hay una mayor cantidad de integrantes en comparaciones con otros activismos y una mayor fusión con entidades estatales”.

Rodríguez Cruz mencionó el activismo de instituciones aliadas del CENESEX como el Centro Martin Luther King, el Oscar Arnulfo Romero y la Unión de Juristas de Cuba. También existe otro activismo, acotó, que es dependiente del presupuesto y las finanzas del gobierno de los Estados Unidos, cuya agenda está dirigida a criticar y deslegitimar.

Para Paquito, como lo conoce todo el mundo, “no basta ser una persona gay, lesbiana, bisexual, transexual, heterosexual para ser activista, también hay que estudiar, prepararse, comprender la complejidad de estos temas y verlos cómo han ido evolucionando”.

No hay un activismo neutral o apolítico, aseguró. La lucha por los derechos de las personas LGBTI es esencialmente política; en Cuba no podemos verlos desligados de nuestra historia, de las luchas por la soberanía, de la vocación antimperialista y del intento de construir el socialismo, “no somos personas LGBTI solamente, somos mucho más”.

“El activismo se hace en la familia, en la comunidad, en los centros de trabajo, en las escuelas y contra nuestros propios prejuicios, contra los errores que cometemos, con un compromiso patriótico y ético”. No se trata de “convertir” a nadie, aclaró, se trata de hacer comprender una realidad humana que ha existido siempre.

Sobre esa realidad volvió a tomar la palabra Mariela Castro Espín: “ha sido duro el trabajo que hemos desarrollado, tratar de aportar conocimiento científico a la población en un lenguaje comunicacional para que comprendan por qué es que se desarrolla esta política por el Estado cubano, por qué se necesita cambiar tantos cosas que se consideran inamovibles, como decir que no existe el género masculino o femenino, sino seres humanos”.

En Cuba, consideró, muchos han comprendido el sufrimiento y las limitaciones que se generan a las personas a las que no se les permite vivir plenamente su condición de ciudadanía y sus derechos.

“El ejercicio de dominación que genera desigualdad desde el patriarcado ha sido erosionado poco a poco por el proceso revolucionario. Seguimos en un proceso emancipador, luchando por las libertades, por los derechos humanos. Esas son herramientas de una sociedad en Revolución que está generando mecanismos de democracia socialista. La educación de la sexualidad es parte de ello, la lucha por los derechos LGBTI es parte de nuestros aportes al proceso revolucionario”.

Castro Espín habló de unidad, “porque todos tenemos responsabilidades y tenemos que tirar duro, unidos como una gran familia, asumiendo nuestros errores, nuestras responsabilidad y nuestra visión de futuro”.