Un cuadro favorable se produce en la medida que somos capaces de producir las condiciones para que se concrete lo predispuesto por una línea de acción política.

Fernando Bahamonde

Profesor

“Para sostenerse, desarrollarse y vencer, la revolución debe contar con una mayoría activa, con una correlación de fuerzas que sea favorable y ha de basarse, por tanto, en una amplia política de alianzas, que pueda incluir el acuerdo y el compromiso entre los más vastos sectores partidarios del progreso social”.

Luis Corvalán Lepe 1977

15/05/2019. La vida en política es un eterno caminar de configuración y reconfiguración de escenarios posibles, deseables y alcanzables para fijar posiciones. Un cuadro favorable se produce en la medida que somos capaces de producir las condiciones para que se concrete lo predispuesto por una línea de acción política. La línea política en los hechos puede imponerse completamente, como parcialmente o sufrir una derrota total y de ocurrir así, se deberá reformular la línea mediante una evaluación de la derrota, o el logro parcial de la política desplegada. El análisis de la realidad, previa evaluación, implicaría reconstituir fuerzas internas en la colectividad y en el bloque de partidos en cuestión.

Cuando no existe relato de ideas ese partido o grupos de partidos medirán el tiempo político en función del pasado reciente y el futuro inmediato electoral. Pero cuando la línea política posee un contenido transformador hacia la izquierda o hacia la derecha, además del tiempo medido por resultados electorales se requiere un espacio mayor en que se despliega una correlación de fuerzas para concretar el cuadro político necesario para avanzar.

La derecha fuera del poder y ocupando el espacio parlamentario se convertirá en contenedor o piedra de tope para evitar las transformaciones que proponga el sector político adversario desde el ejecutivo. Una vez en el ejecutivo la derecha intentará imponer su agenda, incluso siendo en los números minoría numérica en el poder legislativo buscará quebrar la oposición. Pero, además, necesita otro elemento el que no exista o sólo tenuemente sociedad. Porque la derecha no cree en la sociedad y prescinde de ella motivo por el cual insiste en vestir a toda la sociedad en clase media. Es decir, la clase dominante dice que la sociedad es un conjunto homogéneo de individuos que no se sustenta en clases en pugna para transmitir su mensaje.

Para la derecha la sociedad es una pesada carga que hay que intentar disolver desde sus bases fundamentales que puede ser cualquier tipo de organización porque de lo contrario aparece el contenido en la forma de lucha por los intereses económicos particulares cuestión que la derecha acepta y profundiza, pero esta lucha puede convertirse en la lucha por los intereses políticos comunes por la acción de sus adversarios políticos. Es a ese tipo de sociedad empoderada la que la derecha teme y porque su poder se vuelve ilegitimo por más que haga uso y abuso de los medios de comunicación.

Por otra parte, una línea de acción para la izquierda es la de acumular fuerzas políticas propiciando mayorías activas cuya expresión es la creciente participación organizaciones y movimientos sociales, lo que permitirá el logro de mayorías numéricas de manifiesto en triunfos electorales para desplazar, en este caso, a la derecha y a los que apoyen a este sector.

Pero, las mayorías numéricas se fundamentarán en los acuerdos políticos entre partidos políticos y las organizaciones y movimientos en lo que podemos denominar como puente de plata político-social. Este puente implica que existe un conjunto de partidos políticos que cree que existe sociedad cuyos integrantes participarán en el proceso de transformación de su propia realidad. Este proceso de acumulación de fuerzas puede devenir paralelamente en la medida que se intenta lograr las mayorías activas mediante una adecuada correlación de las fuerzas de clases, y sobre la marcha obtener los acuerdos políticos para obtener mayorías numéricas electorales.

Aquí el problema reside en el hecho que la clase subalterna no se reconoce así misma en esta condición, por ello se encuentra mediatizada por el mensaje de la derecha. Este es el camino largo en el entendido que existe, en efecto, una mayoría de trabajadores. Hoy el descaro de la derecha en materia de proyectos de ley laboral, previsional, educacional y tributario choca en el congreso, pero principalmente con la mayoría de la población que observa como el poder ejecutivo intenta cercenar sus derechos lo que a la postre convertirá a esta mayoría en una mayoría activa que esta a la espera que el cuadro político decante “en una amplia política de alianzas, que pueda incluir el acuerdo y el compromiso entre los más vastos sectores partidarios del progreso social” para que se cristalice en una mayoría numérica.