Hasta marzo de 2019, el gobierno chino firmó 173 acuerdos de cooperación con 125 países y 29 organizaciones internacionales.

Alex Araya Lillo. Periodista. Beijing. 15/05/2019. En el año 2013 el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, planteó una ambiciosa idea a los países del Asia Central: construir de forma conjunta un cinturón económico a lo largo de la Ruta de la Seda, una nueva vía de intercambio en áreas como comercio, política, tecnología y cultura, con énfasis en la construcción de infraestructura, y basada en “la solidaridad, la confianza mutua, la igualdad, la inclusión, el aprendizaje y la cooperación mutuamente beneficiosa”.

Con ese espíritu fundacional surgió la iniciativa de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, que busca reeditar y ampliar en el siglo XXI la antigua senda que recorrió Marco Polo durante la edad media; un proyecto que, en tan solo seis años, ha alcanzado grandes logros a escala planetaria.

Hasta marzo de 2019, el gobierno de China firmó 173 acuerdos de cooperación con 125 países y 29 organizaciones internacionales, en el marco de la Franja y la Ruta, extendiéndose de Asia a Europa, hasta África, Latinoamérica y la región del Pacífico Sur. Además, se construyeron seis corredores económicos internacionales, se elevó considerablemente el nivel de interconexión de infraestructuras mediante cooperación en ferrocarriles, carreteras, puertos, transporte aéreo, construcción de instalaciones energéticas y de comunicaciones, colaboración cultural y científica, junto con facilitar el comercio, promoviendo la liberalización y la inversión.

Incluso el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, dedicó palabras de elogio para “la Franja y la Ruta”, asegurando que, con la escala de sus inversiones planeadas, ofrece una oportunidad significativa para contribuir a la creación de un mundo más equitativo y próspero para todos, y para revertir el impacto negativo del cambio climático.

La iniciativa avanza a paso firme, con la mirada puesta en la construcción de un mundo multipolar. Así quedó demostrado en el exitoso segundo Foro de la Franja y la Ruta, realizado en Beijing, la capital china, desde el 25 al 27 de abril; encuentro que reunió a cerca de 5 mil participantes de más de 150 países y 90 organizaciones internacionales.

Resultados concretos

Durante la conferencia de cierre del Segundo Foro de la Franja y la Ruta, instancia a la cual tuvo acceso El Siglo, el presidente Xi Jinping informó que el proceso preparatorio y la celebración de la cumbre internacional en Beijing, permitió conseguir 283 resultados prácticos, con cooperaciones internacionales estimadas en más de 64 mil millones de dólares.

“Hemos fortalecido el concepto de cooperación bajo la iniciativa de la Franja y la Ruta, y hemos reafirmado conjuntamente nuestro compromiso con el desarrollo de alta calidad”, expresó Xi Jinping, agregando que, “guiadas por los principios de consultas extensas, contribución conjunta y beneficios compartidos, todas las partes han intercambiado diálogos, han asumido responsabilidades y han cosechado los beneficios, juntas, como iguales”.

“Todos los países interesados son bienvenidos a unirse a nosotros”, señaló el presidente de China y secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la nación asiática.

China, Chile y América Latina

Uno de los proyectos más importantes que vinculan a China con América Latina y que fue abordado en el marco del Segundo Foro, es la construcción de un cable submarino de fibra óptica que uniría Chile con Asia-Pacífico; un megaproyecto que involucra también a Argentina y Brasil y que contempla 22 mil kilómetros de extensión, con una inversión cercana a los mil millones de dólares.

En otra línea, el gobierno chino recalcó su disposición a aumentar la importación de productos agrícolas competitivos de alta calidad y promover un desarrollo comercial equilibrado con América Latina.

En el informe anual Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2018, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas indicó que el volumen total de exportaciones de los países latinoamericanos a China creció un 9,7% interanual el año pasado.

En específico, la mayor parte de las frutas frescas importadas que consumen las y los habitantes de China son de origen chileno. Las exportaciones chilenas de cerezas a China en la temporada de 2017-2018 anotaron un récord, superando las 125 mil toneladas, y se espera que la versión actualizada del Tratado de Libre Comercio entre China y Chile que entró en vigor oficialmente en marzo, así como la tasa de cobertura de productos sin aranceles, sigan impulsando el intercambio.

Otra de las áreas mencionadas por China, respecto a la cooperación mutua con Chile son la minería, telecomunicaciones, innovación tecnológica, y ciencia antártica.

De este modo, en el marco del Segundo Foro de la Franja y la Ruta, los lazos entre China y Chile, al igual que con el resto de América Latina y otras regiones del mundo se siguen estrechando, augurando un positivo avance en la construcción de nuevas relaciones internacionales, más diversas y multipolares.