Tienen sus principales fuentes completamente secas. La desviación de caudales para cultivos y el exceso de otorgamiento de derechos, las principales causales.

Daniela Pizarro. Periodista. 08/05/2019. Una grave situación está viviendo hace quince años la provincia de Petorca de la Región de Valparaíso -La Ligua, Cabildo, Zapallar, Papudo, Petorca- en materia de acceso al agua. Esta crisis tiene su origen en la desviación de caudales de los ríos con la instalación ilegal de ductos para extraer agua desde las napas subterráneas para el cultivo agro exportador, principalmente de paltas, las cuales se siembran en las alturas de los cerros.

Otro factor clave en este escenario es la ausencia de instrumentos de ordenamiento territorial respecto a las capacidades de uso agrícola de los suelos y el sobre otorgamiento de derechos de agua por parte de la institucionalidad.

En febrero de este año la Municipalidad de Petorca destruyó una tubería ilegal que utilizaba la empresa agrícola “El Peñón de Zapallar” para desviar el cauce del río Petorca. En ese minuto los privados alegaron que se querellarían porque la instalación estaba hecha en un terreno privado. Sin embargo, esta es una de las compañías que mucho tiene que ver con la escasez hídrica, ya que se les multó en varias ocasiones por la instalación de estos sistemas. Además, aparecieron en el informe de la misión de observación en la zona que entregó el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) el pasado mes de diciembre. La agrícola se habría apropiado de siete hectáreas de terreno con el fin de explotar las napas de dicho río, ya que los funcionarios del instituto presenciaron trabajadores y máquinas laborando en el sector.

Esta es una situación que se viene repitiendo hace años con diversas compañías y que a la larga dejaron a la provincia sin agua para el consumo humano y agrícola. Las comunidades de la zona se sustentan del vital elemento a través de camiones aljibes (50 litros diarios). Según el informe del INDH la sequía se ha ido profundizando, ya que los dos ríos que abastecen a la provincia se secaron hace años y solamente llevan agua un par de días durante el invierno. El Río Petorca fue declarado agotado en 1997 y el Río Ligua entró en la misma condición en 2004.

El presidente del Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y Protección del Medio Ambiente (Modatima), Rodrigo Mundaca, afirmó que “la respuesta de la autoridad ha sido completamente nula desde que empezamos a denunciar. Durante el Gobierno de Bachelet no hubo ningún cambio en materia de despojo del agua en nuestros territorios, y ahora, el Gobierno de Piñera ha hecho un par de fiscalizaciones y ha señalado que en la provincia de Petorca hay extracción ilegal de agua, pero reglón seguido, dice que va a dar certeza jurídica de que la propiedad privada del agua no se va a tocar”.

Paine a secas

Las localidades de Hornos, Chada y Rangue de la comuna de Paine atraviesan, también, una grave crisis hídrica que mantiene a los hogares en emergencia, a los agricultores sin trabajo y a los animales a su suerte. En este cuadro los privados vuelven a asomar como los principales responsables de la desviación de caudales. Se apunta a la “Agrícola Carén Limitada” que saca aguas del Río Peuco, no obstante, la compañía contaría con los derechos de aprovechamiento de agua del lugar. En ese maro otra vez se pone a las autoridades en la mira por el exceso de otorgamientos de derechos de agua.

Todos estos factores fueron los que terminaron por secar a la Laguna de Aculeo de la comuna de Paine cuya extensión alcanzaba los 12 kilómetros cuadrados.

Durante este verano se complicó la situación en Hornos, Chada y Rangue y sin mucho más que agregar, ya no hay agua potable. Los habitantes de la zona viven gracias a los camiones aljibes (50 mil litros diarios) y a una serie de medidas que tomó el municipio para apalear la situación, como la entrega de 50 estanques para uso domiciliario de 500 litros y de 5 estanques comunitarios de mil litros. Todo en un trabajo conjunto que hacen las municipalidades de San Bernardo, Buin y Bomberos de Paine para la distribución del agua potable.

Agua como derecho humano

El 2010, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó una resolución histórica al reconocer el acceso al agua potable y al saneamiento como un derecho humano. Pero el Estado chileno no garantiza el derecho humano al agua de su población y mantiene vigente una normativa -desde la dictadura- que vende derechos para extraer el elemento por doquier.

En el mes de enero el ministro de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine, aseguró que una de las indicaciones que presentará el Gobierno al proyecto que reforma el Código de Aguas buscará que los derechos que se otorguen sean a “perpetuidad”, lo que generó una alta tensión porque esa modificación profundizaría la crisis.

Según el hidrólogo y académico de la Universidad de Arizona, Pablo García, gran parte de la escasez se debe a “una sobreasignación de derechos de agua. Se asignaron derechos de agua sin tener en cuenta la sustentabilidad. Se extrae más agua de la que entra en las cuencas y por eso se van secando las napas”, explicó y añadió que “siempre hemos sido el país con más agua per capita en el mundo, pero con el sistema que tenemos de privatización de agua se hace imposible de gestionar el recurso para que pueda tener agua todo el mundo”.

En la misma línea, la vocera del Movimiento por el Agua de Paine, Isabel Toledo, expresó que “el Código de Agua de 1981 nos tiene secos, de aquí a cinco años no va a haber ningún río en Chile”.