Convertido en adalid de la oposición del Presidente Maduro, este personaje desplegó maniobras lindaron la ilegalidad y el ridículo.

José Luis Córdova

Periodista

23/04/2019. Es curioso como la televisión impone rostros, estilos, modas con tanta asiduidad  como los hace desaparecer de un día para otro. Todos los canales nos sorprendieron hace poco más de un mes con la súbita aparición de un joven desgarbado, presentado como diputado a la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela (en desacato), un señor Juan Guaidó.

Convertido en adalid de la oposición al gobierno constitucional del Presidente Nicolás Maduro, este personaje desplegó una intensa actividad, maniobras comunicacionales y políticas que lindaron la ilegalidad y el ridículo. En una plaza de Caracas se autodenominó “presidente encargado” de su país, después apareció impulsando un fallido operativo para ingresar “ayuda humanitaria” a Venezuela, en contubernio con el gobierno derechista de su vecino colombiano Iván Duque.

El sonoro fracaso en la frontera -del cual fue vergonzoso testigo nuestro Presidente Sebastián Piñera- inició el declive inevitable de la figura de este opositor que, en su desesperación por el poder, no titubeó en amenazar con una intervención militar extranjera en Venezuela. Las cosas fueron demasiado lejos, con el apoyo irrestricto de su mandamás, el presidente de los EE.UU Donald Trump, se sigue negando al diálogo propiciado por países latinoamericanos, México, Rusia, China y Turquía, sin descartar la invasión militar de su propio país.

Afortunadamente su figura comenzó a desperfilarse, sobre todo cuando las imágenes de televisión no pudieron seguir evitando mostrar gigantescas manifestaciones de apoyo al gobierno constitucional de Maduro con cientos de miles de venezolanos en las calles vociferando: “¡Siempre leales! ¡Nunca traidores! Muestras innegables que el pueblo bolivariano y sus fuerzas armadas están dispuestas a enfrentar cualquiera ofensiva contra el proceso revolucionario iniciado por el Comandante Hugo Chávez.

Analistas internacionales de la talla de Raúl Sohr, Ruperto Concha, Atilio Borón y otros académicos y especialistas en derecho internacional acallaron las voces de aprendices de “expertos en política exterior” en nuestro país como los mentados Carlos Zárate y Libardo Buitrago a quienes se sumaron (¡cómo no!) colegas como Nibaldo Mosciatti, Matías del Río y José Antonio Neme.

Guaidó va desapareciendo paulatinamente de las primeras planas y las imágenes de TV. Mientras, se va imponiendo la verdad:: la “ayuda humanitaria” fue quemada por “voluntarios” en la frontera con Colombia; la Cruz Roja Internacional ingresó ayuda real para paliar el desabastecimiento provocado por el boicot de EE.UU y otras potencias europeas que ya comienzan a revisar sus posturas en el caso.

La necesidad de diálogo se hace imperiosa y el llamado Grupo de Contacto, con México, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, Nicaragua y varios países de la Unión Europea están convocando incluso al llamado Grupo de Lima (que encabezan Piñera, Bolsonaro de Brasil y Duque de Colombia) para que se incorporen a la tarea de abrir un diálogo del gobierno constitucional de Venezuela con la oposición. En estas circunstancias, Guaidó quedará sólo en el ámbito internacional con su cuestionado partner Donald Trump. Lastimosa forma de desaparecer de la arena política. Adiós a las cámaras y la “popularidad del “encargado”.