Planteamientos de Jaime Quintana, Claudia Pascual, Valentina Quiroga, Carlos Ominami, Javiera Parada, Cecilia Valdés y Bet Gerber.

Hugo Guzmán. Periodista. 22/04/2019. Empezando por el final. La síntesis la hizo el ex ministro Carlos Ominani. Puntos cardinales de un foro donde se debatió y reflexionó sobre los desafíos de la oposición chilena, hoy expresada en unas quince colectividades de izquierda, socialcristianas, progresistas, socialdemócratas, liberales.

Para el ex ministro y director de Chile 21, temas gravitantes en el arco opositor son afinar el conocimiento y nexo con la sociedad, tener relato, considerar la reivindicación de una nueva Constitución como punto de articulación, superar fractura entre sociedad política y mundo social, configuración de una política de alianzas que es más que una suma de siglas, gestos para recuperar la credibilidad y tener en cuenta el asunto generacional (“en la Nueva Mayoría están los de 50 para arriba y en el Frente Amplio los de 50 para abajo”).

En el foro “Hacia la recomposición de la oposición”, organizado por la Fundación Chile 21, participaron, además de Ominami, el presidente del Senado y militante del Partido por la Democracia (PPD), Jaime Quintana; la ex ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Claudia Pascual (Partido Comunista); Valentina Quiroga, directora de la Fundación Horizonte Ciudadano; Javiera Parada de la Fundación Red de Estudios para la Democracia (Revolución Democrática); Cecilia Valdés, vicepresidenta de la Democracia Cristiana;Bet Gerber, Directora del Programa Opinión Pública de Chile 21. Un panel excepcionalmente integrado por una mayoría de mujeres representativas de la diversidad política.

Una conversación abierta, dando cuenta de una cruda realidad opositora y de la política en general, con dosis de optimismo pero también de interrogantes y “soluciones” que quedaron giraron como un carrusel político…y social.

Mínimos comunes y confianzas

Abrió fuego el senador Quintana, reconociendo que aquella semana en que con votos de la Democracia Cristiana (DC) se aprobó la idea de legislar la “modernización tributaria” impulsada por el Gobierno, “fue una mala semana” para la oposición. Entre otras cosas, porque los DC incumplieron un acuerdo…de la oposición que quiere estar unida. Indicó que no se trató solo de darle votos a la administración de Sebastián Piñera, sino que se dio curso a un proyecto que afecta a la mayoría de la población, porque es regresivo, reintegra dinero a los más ricos del país… “fue un autogol” enfatizó Quintana.

De allí, el actual presidente del Senado sostuvo -dando cuenta de otros episodios sombríos de la oposición- que “debemos comprometernos a recuperar confianzas” en la gente. Llamó a “tomar conciencia” del papel de la oposición frente a un Gobierno como el de Sebastián Piñera, de claro corte derechista y pro empresarial. Recalcó Jaime Quinta que son momentos para la unidad, la cohesión y la articulación de las distintas fuerzas opositoras.

El parlamentario echó de menos que en la actualidad no existan, como en 2011, dos grandes objetivos y convenios en las fuerzas progresistas y democráticas: en aquel tiempo, la reforma educacional y la tributaria. La primera, con una gran expresión del movimiento social y particularmente del movimiento estudiantil.

En la opinión de Quintana, “hemos ido perdiendo lo que fue herencia de la Concertación de ser capaces de ser coalición”, cuestionando las reticencias a actuar en conglomerado. “Hay que tener cultura de coalición”, manifestó el senador. Sostuvo que hay una lección de necesidad de construir comunidad, relato, propuestas y considerar la capacidad de gobernabilidad. Incluso advirtió que la derecha, específicamente Chile Vamos, avanzó en construir esa cultura de coalición, que tiene disputas internas pero no tan profundas como para evitar seguir unidos, juntos.

En esa línea, planteó que se debe acercar “mínimos comunes” que permitan unificar a la oposición y de ahí lanzó: “Tenemos que preguntarnos para qué queremos volver a ser Gobierno”. Indicó que hay que responder, en ese marco, con esa base común, con propósitos y propuestas. Un aspecto que relevó el senador del PPD es la discusión y promoción de una nueva Constitución como punto de unificación y articulación de la oposición, un tema que habría quedado pendiente del Gobierno de Michelle Bachelet en cuanto a seguir abordándolo.

Jaime Quintana no dejó de abordar el reto que significará la elección municipal y de gobernadores el próximo año y expresó que, desde la perspectiva opositora, no bastará con subpactos o acuerdos instrumentales, sino mucha unidad de propósitos, base programática, esos mínimos comunes y tener un sentido de coalición.

De los “sentidos individuales” a “los sentidos colectivos”

Bet Gerber entró a especificidades, como la falta o ausencia de saber interpelar y representar a “las clases medias”, asunto que hoy constituye un desafío en el país. Sostuvo que las propuestas programáticas actuales no cubren las demandas de las clases medidas emergentes.

Asimismo, hizo ver la importancia del sentido de hablarle y hablarle bien a la gente, de afinar la ficha temática, y planteó que se debe considerar, en su opinión, que desde el campo progresista y de izquierda se perdió la vigencia de una retórica y una discursividad y en ese camino también sostuvo que hay que pensar y expresar para qué se quiere ser Gobierno. La académica de Chile 21 manifestó que hay que considerar “temas de la época, lo vertiginoso de los cambios epocales” y lo graficó en lo que es hoy el feminismo, el circuito de los animalistas, de los emprendedores. Así, precisó que “hay nuevos fragmentos sociales que no se logran representar”.

Bet Gerber se refirió también a la constatación de “sentidos individuales” en la sociedad chilena y la necesidad de “la construcción de sentidos colectivos”, como un tema a abordar.

También habló de la nueva Constitución. Dijo que es el brazo del progresismo, que la actual Carta Magna “no da el ancho” para recoger realidades y demandas de los tiempos contemporáneos. Planteó que después del proceso constituyente vivido durante el Gobierno de Bachelet quedó una carga de frustración, una sensación de que “no pasó nada”, y eso hay que superarlo. Reconoció que “se requiere coraje (para) retomar el tema”, pero que es necesario y permitiría una articulación a nivel de dirigencias, partidos, en el Parlamento, en el movimiento social. Dijo que es importante cómo se posiciona este tema en la ciudadanía, después de una carga de cierta frustración.

La importancia de lo local, de lo municipal

La dirigenta de Revolución Democrática, Javiera Parada, dijo que la conversación sobre la reagrupación y recomposición de la oposición hay que separarla. Ejemplificó que eso debe ocurrir en cuanto a abordar el tema de la coordinación en el Congreso, asumir las alianzas electorales (“que deberían ser lo más amplias posible”), encarar los temas de corrupción en el sector y la construcción de un nuevo relato progresista, propio del siglo XXI.

Como un paréntesis, sostuvo que la oposición no se hizo cargo de la derrota electoral presidencial y parlamentaria pasada, “no fue suficiente la discusión y el análisis” y eso incide en la realidad de hoy. Por cierto, Javiera Parada planteó que la Nueva Mayoría fue “una coalición frágil”, pese a que el Gobierno de ese conglomerado fue el más progresista en reformas en un periodo de años. De hecho, apuntó que hoy hay un peligro de que puedan ser revertidas por la derecha.

La integrante de la Fundación Red de Estudios para la Democracia puso un tema sobre la mesa: planteó que hace décadas, hace mucho, existía un sujeto social, una clase definida, los trabajadores o el proletariado. Pero, indicó, eso ya no existe, ese sujeto como tal ya no es. Entonces ¿quién lo sustituye, qué es pueblo hoy, con quién conversamos? (las fuerzas progresistas y de izquierda), y cómo se introduce en aquello lo de la clase media emergente.

Parada hizo ver que hay una parlamentarización de la política, al tiempo que la gente está desafectada del Parlamento y de la política. En ese sentido, apuntó que una de las respuestas es lo que surge de lo local, del municipalismo, y que “ahí deberíamos concentrar esfuerzo y encontrar respuestas”. Planteó la recuperación de lo comunitario, la posibilidad que otorga lo local para construir política y democracia, entre otras cosas, contra los populismos y los autoritarismos. Resaltó que la democracia participativa y deliberativa se puede comenzar a lograr en el espacio local, municipal. A partir de ello, entre otras cosas, la dirigenta sostuvo la importancia de las próximas elecciones municipales.

Hablando de los temas a asumir por la oposición, mencionó lo relacionado con el medio ambiente y el calentamiento global, la migración, el Estado plurinacional, la actuación de los movimientos sociales.

En cuanto a lo que ocurrió con la discusión y los planes del Gobierno de Bachelet respecto a una nueva Constitución, Javiera Parada opinó que fue “un proceso destinado a morir, (porque) no había convencimiento real, y el desborde de participación ciudadana se frustró”. En todo caso, sostuvo que es un tema que se puede retomar y vitalizar con un empuje desde la sociedad.

Unidad y convergencia debe ser política y social

La ex ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Claudia Pascual, partió señalando que cualquier relación de partidos de oposición progresistas y de izquierda, debe tener una cuota de realismo pero también de mucha voluntad. Expuso que cuando se tiene una postura de que el otro venga y ceda o trance, estoy dejando al otro -en realidad- sin capacidad de reacción, de respuesta, y por tanto la unidad no puede sustentarse en torno de un solo partido, de un solo propósito. Pero adelantó más. Señaló que la unidad y la convergencia deben ser política y social, es decir, con los partidos pero también con el movimiento social, con el movimiento estudiantil, feminista, de pobladores y trabajadores.

En ese marco, la dirigenta del Partido Comunista anotó que se trata de interpretar de la mejor forma la tremenda fragmentación política y social que existe en el país, buscando puntos en común de construcción de unidad y propuestas, dentro de esa diversidad que es constatable.

Claudia Pascual hizo referencia a que hace falta entender el relacionamiento entre pares, con trasvasije de diálogo, con respeto, superando miedos y desconfianzas y el prejuicio sobre el otro. Tomó como ejemplo la experiencia del Gobierno pasado, al cual consideró artífice de grandes transformaciones, de reformas importantes para la sociedad, que puso puntos de inflexión sobre la mesa, pero señaló que faltó conversación, faltaron mecanismos de resolución y faltó más ciudadanía.

La ex ministra indicó que la gran pregunta que hay que hacerse es cómo se sigue conversando en este periodo, cómo se alcanzan acuerdos electorales vinculándolos a aspectos programáticos, donde vayan temas como nuevo modelo de desarrollo, nueva Constitución, reforma en el sector salud, pensiones, pueblos originarios, derecho al agua y una profunda reforma municipal.

“Construir sentidos” y “gestiones programáticas”

Valentina Quiroga, directora de la Fundación Horizonte Ciudadano, enfatizó que la conversación de la actual oposición debe ser dando cuenta de que se está en el siglo XXI, no en el siglo XX, teniendo en cuenta las realidades que se viven hoy y que ya hubo un cambio de milenio. En esa línea, acentuó que hay en el país un contexto nuevo y de gran complejidad, con elementos como un individualismo exacerbado, tanto social como político, y que eso se ve cuando los ciudadanos quieren resguardar lo logrado, así como en el actuar de partidos políticos. Manifestó que asimismo hay una pérdida de confianza en la democracia y la institucionalidad. La ex subsecretaria de Educación, planteo que “no solo hay una desafección con la política, sino que hay un enojo con la política, y eso se ve sobre todo en los jóvenes”.

También señaló como un peligro, que la derecha está generando vacíos, dejando caer proyectos, temas, reformas, no hace nada y eso golpea avances que hubo.

Apuntó, en referencia a las reflexiones y acciones de la oposición, que hay no solo hay tiempos “para construir sentidos”, sino también para construir “gestiones programáticas” que apelen a la caracterización de la sociedad.

En ese sentido, Valentina Quiroga, apuntando al arco opositor, señaló que “hay poco tiempo” para esas construcciones, aunque añadió que surgen espacios de conversación, construcción de identidades colectivas más que individualidades de partidos. Enfatizó en la necesidad de ver como una centralidad la participación social y que supera la distancia que hay entre ciudadanía y los partidos y el Estado.

Aceptar lo que es cada partido

La vicepresidenta de la Democracia Cristiana (DC), Cecilia Valdés, optó por referir a su colectividad en el marco de la conversación sobre la oposición, reconociendo que en su partido “hay una tensión”, reconociendo que hay inquietudes respecto a si va hacia la derecha. En ese sentido, precisó que la DC nunca ha compartido el ideario de la derecha y recordó episodios como el impulso de la reforma agraria, la defensa de la justicia social y la lucha contra la dictadura con participación en el movimiento estudiantil y sindical.

Expresó que el diálogo al interior de la oposición debe darse sin violentar principios ni valores, y que en ese sentido debe existir una aceptación respecto a lo que es la DC y no verlo como un partido que no es, como la DC debe comprender lo que son los otros partidos. Respecto a episodios como la luz verde a la idea de legislar el proyecto tributario, Cecilia Valdés, parafraseando al líder democratacristiano Radomiro Tomic, dijo que cuando se vota con la derecha, es la derecha la que gana.