Hace dieciocho años que venimos exigiendo una educación pública de calidad, inclusiva, sin lucro, sin selección y totalmente democrática, y este gobierno, con afán neoconservador y neoliberal, nos da un tremendo portonazo.

Raúl Roblero

Profesor de Historia

18/04/2019. Categóricamente enfatizamos, el ministerio de educaciónha fracasado en mejorar la calidad, en lo particular, de la educación pública. Quedando expresado esto en el freno impuesto a los servicios locales de educación, en la transformación de la evaluación docente en un agobio sistemático, en la disminución del presupuesto educativo, en la catastrófica situación por el nulo pago del bono de incentivo al retiro, en lo quimérico de aula segura y de todos al aula… en la desprotección y el olvido de los derechos de la niñez y de la juventud.

Las últimas palabras de la ministra van en dirección contrapuesta a lo exigido por estudiantes, profesoras y profesores, apoderados, madres y padres desde, al menos, el 2006. Hace dieciocho años que venimos exigiendo una educación pública de calidad, inclusiva, sin lucro, sin selección y totalmente democrática, y este gobierno, con afán neoconservador y neoliberal, nos da un tremendo portonazo. En datos del ministerio y en palabras de Cubillos, que en donde puede arremete contra el nuevo Sistema de Admisión Escolar, “hay 19 mil estudiantes sin matrícula a lo largo de Chile (…) son padres que, no quedando en colegios de su preferencia, se niegan hoy a admitir que los tienen que matricular en colegios que ellos no eligieron”. Esto es peligroso porque 1) los mismos padres y madres actúan en completa negligencia y niegan un derecho fundamental a sus hijos ¿por qué no se responsabiliza a ellos con tanto ahínco como cuando se acusa al Estado de negligente?; 2) no se plantean formas de trabajo para destrabar el problema, quitar mitos que puedan tener padres y madres sobre los colegios en cuestión, y, si esto fuera cierto, trabajar en aquellos establecimientos para mejorar, en conjunto con la comunidad educativa, toda problemática que pudiera estar impidiendo una mejora en la calidad de estas, y 3) la ministra en vez de presentar un plan que permita robustecer, enaltecer, embellecer  la educación pública, ataca un algoritmo y esquiva, niega y se empeña en olvidar, que el problema real radica en la falta de oferta educativa, en la concentración de buenos resultados en pocos colegios, en la existencia de liceos de excelencias, en las grandes distancias entre poblaciones y lugares de estudios; la ministra, en vez de liderar, de ponerse a la cabeza de un plan que permita la mejora sustantiva de la educación pública, busca mantener, sostener y retroceder el estado actual de ella. La ministra, mostrando total incapacidad del gobierno actual para dar respuestas a las problemáticas de los más necesitados, se empeña en mantenernos en el subdesarrollo; ataca el síntoma y no la enfermedad.

El individuo un paso adelante el Estado dos pasos atrás. Aplicar lo meritocrático en las condiciones actuales (en el que está completamente relacionado al nivel socioeconómico) es volver a traer a la educación la política económica del chorreo. El individuo en ofensiva el Estado en retaguardia. El Estadosin liderazgo limitándose a colocar las piezas correctas (porque esa tan mañosa libertad al momento de elegir no existe con la selección) en escuelas ya ascendidas para que cuando falte matrículas en estas sea el momento de los de atrás. El individuo visible el Estado invisible. Una política pública de infinitos plazos que mantiene la desigualdad, la discriminación, la segregación, la falta de oportunidades; que mantiene la enfermedad y la transforma en crónica.El mercado planifica el Estado observa.

La ministra, el gobierno, desprecia a la ciudadanía, a las comunidades educativas, a las y los directores, profesores y profesoras, inspectores e inspectoras, orientadores y orientadoras, curriculistas, evaluadores, encargados de convivencia, estudiantes, asistentes de la educación, a psicopedagogos y psicopedagogas, a profesores y profesoras diferenciales,  a los PIE, a los psicosociales, a padres y madres, y a tantos otros, que hemos logrado transformar nuestras escuelasen espacios educativos  constructivos, cálidos, acogedores, de alto rendimientos, en  un segundo hogar en donde el estudiante pueda desarrollarse integralmente, en donde el niño y niña, en donde las y los jóvenes puedan sentirse amados. Cuando nuestros supuestos líderes optan ver solamente la mitad vacía del vaso, están despreciando esos ojos vidriosos que entran a experiencias educativas, a experiencias de vidas, antes negadas. Cuando nuestros supuestos representantes ven la realidad sesgada, hacen vista gorda a esas historias familiares que rebosan alegría por poder hacer real antiguas quimeras. El gobierno, con sus acciones, destroza el trabajo de miles de profesoras y profesores, de trabajadores de la educación, que mediante sacrificios han logrado sacar adelante, a pesar del gran panorama adverso, a sus escuelas y que se enaltecen cuando ellas, ayer olvidadas, pasan a ser el primer lugar de padres y madres, de niños y niñas, de jóvenes, que escogieron nuestros colegios como el lugar predilecto para cumplir la meta de un mundo, y de una vida, digna y feliz.