Críticas a directiva por negociaciones con el Gobierno y el anticomunismo. Personeros conservadores apoyan pasos de Chahin. Colectividad dividida ante el episodio.

Equipo ES. 15/04/2019. No llegó la tranquilidad a la Democracia Cristiana (DC) después de que su directiva junto a un grupo de parlamentarios decidieran apoyar el proyecto de contrareforma tributaria impulsado por el Gobierno de derecha, aprobando en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados la idea de legislar en esa materia.

En estos días se armó un debate al interior de la colectividad, y contrario a los deseos de su presidente, Fuad Chahín, el tema será motivo de duro debate y tensión en el Consejo Nacional de la colectividad que sesionará la tarde de este día.

Junto a los encontrones entre dirigentes y parlamentarios de la falange, se sabe que a nivel de bases regionales y comunales hay también polémicas, ya que un sector de la DC no comparte el estar respaldando proyectos de la administración de Sebastián Piñera que se consideran regresivos de derechos sociales y benefactores de intereses de sectores multimillonarios (como la reintegración de impuestos que contempla la contrareforma tributaria), y no ven con buenos ojos que su partido aparezca coincidiendo tanto con la derecha. Pero hay otro sector que está por ubicar a la DC en el centro, capaz de negociar y acordar con la derecha, y mantiene posturas más bien conservadoras, como ocurrió inclusive durante el Gobierno de la Nueva Mayoría, entrando hasta en pugnas con la ex presidenta Michelle Bachelet.

Un factor que agrava el cuadro interno de la DC, es que se comprobó que su presidente habló mucho de acuerdos y acercamientos cuando estuvo en La Moneda con el Presidente Piñera, que al parecer algunos asesores de la colectividad han estado “demasiado cerca” de funcionarios de Gobierno y que se supiera que el jefe de la Bancada democratacristiana, Gabriel Ascencio, a pesar de tener un acuerdo con las otras bancadas opositoras, convino privada y unilateralmente en respaldar la postura del Gobierno y votar por la idea de legislar.

Es así que en medio de una tormenta desatada, el senador Francisco Huenchumilla cuestionó el accionar de Chahín, de la directiva y de los diputados que respaldaron la contrareforma tributaria. “La Democracia Cristiana cometió un error político, porque no se tiene identidad siendo favorable a los grandes grupos económicos de Chile”.

Añadió que “con esto aparece la DC al lado de los ricos de Chile, olvidándose de su historia y cometiendo una grave equivocación, no sé si por ignorancia ingenuidad o por otros compromiso”.

Además, Huenchumilla se refirió a un tema delicado que saca ronchas dentro de su partido en estos días: “Yo entiendo que él (Chahin) y otros personeros de la Democracia Cristiana que no son dirigentes, pero son asesores de Fuad Chahin, han tenido una serie de conversaciones con ministros de Gobierno. No sé qué se ha conversado y sería bueno que todas estas cosas se hicieran por medio de las instituciones de la DC, cosa que no se ha hecho. Porque esto se presta para todo tipo de especulaciones”.

Respecto a las afirmaciones contra el Partido Comunista de parte del timonel democratacristiano, al cual acusó de ser “retrógrado”, el senador Huenchumilla, citado por Emol, advirtió: “El peligro es que por ser anticomunistas y tan pro conservadores, la DC termine siendo vagón de cola de la derecha, y yo le pido a esos dirigentes que reflexionen al respecto”.

Sin embargo, personeros ubicados en el sector conservador de la colectividad, respaldaron a Fuad Chahín y los acuerdos con el Gobierno de derecha. Alejandro Foxley, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Renán Fuentealba, Carolina Goic, Enrique Krauss, Juan Carlos Latorre, Ignacio Walker y Andrés Zaldívar- salieron con una carta donde señalaron que “después de cinco años de debate en torno a la reforma tributaria llegó la hora de producir un gran acuerdo, mirando el interés superior de Chile y de aquellos sectores que más necesitan los recursos provenientes de la reforma, así como el establecimiento de reglas del juego claras, estables y equitativas en un horizonte de mediano y largo plazo”.

No hicieron referencia a la reforma tributaria impulsada por el Gobierno de Michelle Bachelet que cambió las condiciones estableciendo un mayor porcentaje de impuestos al 1% más rico del país.

Respecto a negociar y acordar con el Gobierno de derecha, los personeros indicaron que “la Democracia Cristiana es un partido de oposición, crítica y constructiva”.

Considerando que lo obrado por los diputados que votaron junto a la derecha no afecta “nuestra autonomía” y enfatizaron la apertura a “buscar acuerdos con todos aquellos que estén disponibles para los temas que sirvan al interés de Chile”.

En tanto, en declaraciones difundidas por Radio Nuevo Mundo, el diputado de la DC, Raúl Soto, indicó que fue “un error garrafal” el cometido por sus camaradas en la Comisión de Hacienda al favorecer un proyecto que exime el pago de más de 800 millones de dólares en impuestos a los más ricos de Chile, lo cual infringe los principios de su partido  y el corazón  de cualquier reforma cual es buscar el bienestar  de la población más vulnerable.

Reconoció que si bien el incentivo a las Pymes, a las regiones y a los adultos mayores son temas relevantes incluidos en el proyecto tributario, no se pueden lograr “a costa de una propuesta que estructuralmente tiene un carácter regresivo y de una profunda desigualdad”.

El diputado DC por Rancagua acusó una grave inconsecuencia  en el hecho de que parlamentarios  de su colectividad hayan asegurado que no apoyarían al Gobierno en su propuesta tributaria frente al nombramiento  del subsecretario de Salud, LuisCastillo, -vinculado a la muerte del ex presidente Frei Montalva (DC), o a raíz de los más de 3000 despidos en el sector público, lo que en definitiva no se cumplió.

Raúl Soto afirmó que la actual dirigencia de su partido ha insistido en una actitud de desmarcase de la oposición comunicacionalmente, “sin que esta actitud tenga algún sustento ideológico o justificación alguna”, situación que puede ahondar la desaprobación ciudadana y generar un feroz castigo electoral a las DC.