SP abona a política exterior de los cuchillos largos e insiste en desestabilizar a Venezuela, guarecido por sus aliados de derecha en reunión de Grupo de Lima.

Gonzalo Magueda. Periodista. 15/04/2019. Sebastián Piñera se sentía cómodo. Acompañado en la mesa de un salón de La Moneda, por personeros de la derecha y la ultraderecha sudamericana, guarecido por sus aliados, puso más abono a su política exterior de cuchillos largos que tiene en la mira a Venezuela.

En contrapunto a lo planteado por los gobiernos de México, Uruguay, India, China, Rusia, la Comunidad del Caribe, de la Unión Africana, de Grecia e Italia, Cuba -con lo cual se desmiente su argumento de que “el mundo” está contra el Gobierno venezolano-, y por voceros de Naciones Unidas, el mandatario chileno insistió en apostar por la desestabilización en Venezuela.

Ahora, exteriorizó su idea de que en esa nación no hay que dialogar para resolver la crisis. “Hay otros grupos que buscan caminos de diálogo, yo creo que el diálogo se ha ejercido en Venezuela durante demasiado tiempo sin dar ningún fruto fecundo. Y yo creo que reabrir caminos de diálogo con un dictador es hacerle ganar tiempo y, por tanto, postergar la causa de la recuperación de la libertad, la democracia y los derechos humanos en Venezuela”.

Después de eso, exhortó a sus aliados de derecha y ultraderecha a intensificar las acciones contra los venezolanos. Hay que “seguir fortaleciendo todos los instrumentos de la presión internacional, diplomática, económica, política. Y hacer cada día más duro y más difícil para la dictadura permanecer en el poder que está ejerciendo ilegítimamente”.

La descalificación de un Gobierno elegido democráticamente sin que existieran cuestionamientos de organismos nacionales e internacionales sobre el proceso electoral, y al mismo tiempo, la omisión de que es el pueblo venezolano el afectado por las medidas de bloqueo y agresión financiera y comercial. Piñera no habló de los más de 20 mil millones de dólares retenidos por Estados Unidos y otros países por pago de petróleo venezolano, de la operación de impedir el ingreso de medicinas y alimentos a ese país, y las denuncias de sabotaje al sistema eléctrico venezolano.

Piñera habló claramente del objetivo de la reunión del Grupo de Lima en Santiago, más allá de las palabras mediáticas y de buena crianza. Dijo que hay que “buscar más coordinación y más unidad con el Grupo de Contacto, de forma tal de si hay dos grupos que tienen los mismos objetivos, los mismos principios, unamos fuerzas”. Ello, porque en los últimos meses han fracasado las acciones de esos gobierno contra Venezuela.

En el camino de la insistencia de agredir a Venezuela, SP planteó que “ojalá podamos tomar medidas adicionales, que ustedes van a discutir (Grupo de Lima), para que el cerco o la presión diplomática, política y económica se vaya haciendo cada día más fuerte”.

En su verbo comunicacional, volvió a repetir literalmente el párrafo que viene usando contra la administración del Presidente Nicolás Maduro hace meses: “Yo he dicho otras veces que es incompresible cómo puede una persona -Maduro y su régimen- tener tanta ambición de poder, de estar dispuesta a sacrificar a su propio pueblo, con tal de mantenerse ilegítimamente en el poder, contra la voluntad de la inmensa mayoría de los venezolanos”.

Hizo caso omiso de la evidencia mostrada por expertos y organismos internacionales de que se podrá estar en contra del Gobierno venezolano, pero éste no es ilegítimo, fue elegido en elecciones democráticas y van varios procesos electorales donde la ciudadanía de ese país ha votado por distintas opciones. Tampoco hizo referencia a la negativa del opositor antibolivariano, Juan Guaidó, de llamar a elecciones (en atribuciones que teóricamente tendría), y mostró la contradicción de exigir comportamiento democrático cuando él está promoviendo la caída de un Gobierno.

Los integrantes del Grupo Lima no han realizado ninguna crítica a todas las medidas tomadas por Estados Unidos contra Venezuela, como bloqueo de comercio, quedarse con dineros de la compra de petróleo, propiciar el derrocamiento del Gobierno venezolano, pero en la línea del cinismo diplomático, en su reunión en Santiago criticaron a China, Cuba y Turquía “por el impacto negativo que su apoyo al régimen ilegítimo de Maduro causa a nuestra región”.