A propósito de la presentación de Fiskales Ad-Ok y reacciones de ultraderechistas y pinochetistas.

Eduardo Contreras

Abogado

14/04/2019. Para no olvidarlo. Fue a propósito de una presentación del grupo punk Fiskales Ad-Ok en el curso del reciente Festival Lollapalooza Chile 2019 y en la que en medio de entusiastas aplausos ellos proyectaron imágenes de personajes vinculados a nuestra trágica historia, que  surgieron las reacciones más diversas.

Los que rechazaron esa puesta en escena argumentaron que se trataba de una incitación al odio, a la violencia. Entre ellos estuvo el ministro de la secretaria general de  la presidencia, Gonzalo Blumel, y, además, ese personaje de la ultra-ultraderecha, José Antonio Kast.

Corresponde escuchar por cierto todas las opiniones, pero aquellas que provienen precisamente del sector político que impulsó el golpe, o que apoyó la dictadura, estaban signadas por la hipocresía. Resulta entonces aconsejable refrescarles la memoria por muy difícil que sea que alguna vez terminen de ubicarse en el sentido objetivo de la historia.

Les molestó que se hubiera usado determinadas imágenes. Pero olvidan que se trata de quienes, de diversas maneras y en distintas etapas, están vinculados a la sangrienta dictadura de Pinochet y la derecha.

Los hechos que ocurren día a día son concretos y confirman el sentido de la historia. Y así fue como las airadas críticas de los defensores de la dictadura ocurrieron en los mismos días en que circulaba profusamente una información respecto de los archivos contenidos en miles de cajas en Colonia Dignidad con fechas nombres y detalles de los detenidos por la dictadura y que, llevados hasta allí, quedaron en poder de la PDI y que ahora han sido abiertos. Se señala que los archivos incluyen declaraciones obtenidas bajo tortura en casos de detenidos que hoy se encuentran en calidad de desaparecidos. Es necesario ponerse en el caso de los familiares e imaginar lo que sentiran al escuchar lo grabado o leer lo declarado por sus padres, o sus hijos, a los que nunca más volvieron ni volverán a ver.

Aquellos documentos son testimonios de ese tiempo terrible con el que se identifican los rostros mostrados por esos Fiskales Adok del festival reciente. Las cajas que han aparecido contienen el material producido en muchos años y en ellas habría documentos administrativos y judiciales,  recortes de prensa, registros hospitalarios y de los servicios de Inteligencia y de la acción conjunta cívico militar, así como relativas al funcionamiento interno de la así llamada “sociedad benefactora”. Una institución asiduamente visitada por próceres de la derecha chilena.

Son hechos que tocan a fondo los sentimientos de toda persona normal, más allá de sus ideologías. Como sucede también cuando se accede a los testimonios que contienen los mil trescientos sesenta expedientes judiciales por crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura y que hoy se tramita en los tribunales del país, permitiéndonos conocer hechos y condenas.

Entre ellos, el reciente fallo por el caso de los jóvenes quemados vivos por los “valientes” uniformados. Rodrigo Rojas de Negri, asesinado y Carmen Gloria Quintana, sobreviviente con lesiones graves. Es cierto que la sentencia amerita ser apelada dada la bajísima penalidad aplicada por el tribunal, pero eso no le resta gravedad ni dramatismo a los hechos concretos de ese que es uno de los episodios más deleznables de la historia del país.

Apresaron, golpearon, torturaron y luego rociaron con bencina y prendieron fuego a dos jóvenes cuya única responsabilidad era la de protestar por los crímenes de la dictadura. ¿Lo habrán olvidado los que hoy se quejan de la “incitación al odio” acusando a los músicos citados?

¿O habrán olvidado también el degollamiento de los inolvidables Manuel Guerrero, Santiago Nattino y José Manuel Parada, acontecimiento recordado en Santiago hace pocos días?  Les apresaron, les torturaron y luego llevados a un sitio apartado para acuchillarlos y degollarlos. ¿Acaso eso no es fascismo puro?

¿O se olvidaron de los miles de detenidos desaparecidos, de los miles de ejecutados, de los miles de torturados de las más brutales formas, de los miles de presos políticos, de los miles de exiliados?

¿En qué estarán pensando el señor Kast y otros  cuando, a propósito de una actuación musical se hace una referencia crítica a algunos individuos y entonces él califica el hecho y dice: “ Esta es la verdadera cara del fascismo” y añade que es “expresión de un odio inaceptable”. Es más, agrega que esto lo hacen “aquellos que buscan imponer su ideología totalitaria y eliminar a sus adversarios

Pero si precisamente eso es lo que hicieron los golpistas del 73, ¿o no era aquel de veras un odio inaceptable? ¿ qué tan normal les parece que se haya degollado a tres compatriotas por querer la libertad y la democracia? ¿o que se haya quemado vivos a dos jóvenes que protestaban contra el fascismo?

Fue el sector reaccionario de la sociedad chilena, los agrupados en grandes sociedades, los dueños del poder económico, los uniformados adiestrados en la malhadada “Escuela de las Américas”, y los aparatos de inteligencia y militares  de Washington y sus agentes chilenos los que  impusieron su ideología totalitaria y eliminaron a miles de chilenas y chilenos que se le opusieron, incluidos personajes como el ex presidente Eduardo Frei o nuestro Premio Nóbel Pablo Neruda, como consta hoy judicialmente.

No todo es del pasado. Hasta el día de hoy nuestra sociedad vive enmarcada por los márgenes fijados en la Constitución Política de Pinochet que las chilenas y chilenos no hemos sido capaces de reemplazar por una de veras de origen y contenido democráticos.

Esperemos que la dura realidad vivida por el país, expresada en los trágicos episodios de todos conocidos, y que nos seguirán golpeando, haga recuperar la memoria perdida a todos los que hoy intentan negar la historia nacional y pretenden encontrar el fascismo fuera de sus propias filas que es donde realmente anida.

Y  sobre el particular un broche de oro: recién ahora, el 12 de abril, en fallo unánime la Corte de Apelaciones de Santiago, en el proceso judicial 84.116 – 2018 ha ordenado al diario La Tercera, de la empresa COPESA y vinculado como sabemos a la operación golpista, la rectificación y desmentido de una noticia falsa que difundió el 2 de octubre de 1973 en la que daba cuenta de la ejecución de Jorge Oyarzún Escobar y Juan Escobar Camus, la que habría ocurrido tras “atacar con disparos una población militar”.

La verdad es que Oyarzún Escobar y Escobar Camus fueron víctimas de un crimen de lesa humanidad como ha quedado establecido judicialmente. Era absolutamente falso aquel supuesto ataque a una población militar; como miles, éste fue otro crimen del fascismo. La acción, que fue presentada por Paola Oyarzún, hija y sobrina de los supuestos subversivos, ha permitido poner fin a la farsa agraviante, arbitraria e ilegal del mencionada medio de prensa. Por cierto no fue, ni mucho menos, la única mentira difundida por los medios de prensa de la derecha chilena para tratar de encubrir el accionar de la dictadura.

La verdad es que al grupo musical mencionado le faltaron rostros que exhibir en el reciente encuentro musical de que hablamos.