El hombre es un ser de inventos, así desde que apareció sobre la faz de la Tierra.

Carlos Poblete Ávila

Profesor de Estado

11/04/2019. Desde los inicios más pretéritos la necesidad hizo que el ser humano inventara, descubriera, hallara. Bien puede sostenerse que la necesidad es creadora de la especie.
En el planeta que habitamos está todo, en su faz y en sus entrañas aún no exploradas. Es cierto que de las hipótesis, de las conjeturas, de las preguntas nacen las grandes verdades. La imaginación no deja de ser también la poderosa facultad para la creación y el hallazgo.
Todavía falta hacer los viajes hacia el fondo telúrico, al vivo encuentro con los océanos de fuego que se sospecha subyacen en esas profundidades. El cosmos y su población de estrellas y planetas quita, hace abandonar el sueño de nuestra especie, y de manera preferente es el desvelo de los actuales poderíos del mundo.
Recuerdo haber leído una vez el consejo que el físico, el científico Albert Einstein, dio a una madre que le preguntó qué podía hacer para que su pequeño hijo fuera también en el futuro un científico. Einstein le contestó diciéndole que a ese niño le diera a leer libros de fantasía …
Lo que no conocemos llamamos misterio. Ignoramos más de lo que sabemos. No debemos abandonar nuestra capacidad o facultad de asociar estados de pensamiento, palabras y conceptos. Esto ojalá de un modo sistemático-formativo desde la primera escuela.
Es muy interesante el origen semántico, la etimología del vocablo teoría. En el idioma griego – que desde allá su raíz nos viene – indica que ‘ theoría ‘ es contemplación, acción de observar. En ese idioma ‘ theorós ‘ significa ‘ espectador ‘ ; y ‘ theásthai ‘ es mirar, contemplar, observar. De allí también la palabra ‘ teatro ‘. ¡ Las palabras, los idiomas son una maravilla !
Entonces, toda buena teoría, toda formulación, toda verdad probada nace de la contemplación. Notables hallazgos tienen su origen en la observación de lo mínimo, de lo pequeño, o de lo aparente insignificante que nos rodea; de allí las universales leyes descubiertas.
Otro vocablo y concepto asociado a la inventiva del ser humano es el ‘ ocio ‘, el saludable y necesario ocio. Estado de aparente reposo intelectual. Es en verdad un momento germinal. Del latín ‘ otium ‘, descanso.
Ahora … salgo al patio, a contemplar las hojas que caen silentes y alfombran el prado de colores en su natural y biológico sueño de la estación otoñal. Las hojas no se barren ni se queman, porque son los indispensables nutrientes de la tierra que la hacen fértil, ubérrima.