Parece claro que la población tiene que organizarse y movilizarse para defenderse y lograr que se concreten demandas y detener actos de abusos.

El Editorial. El Siglo. 31/03/2019. Es innegable que la población está inquieta, preocupada y con altos niveles de incertidumbre.

Un ejemplo elocuente es lo de los “medidores inteligentes” de luz, frente a lo cual se percibe un plan que implica abuso y costos para millones de familias chilenas.

Junto a eso, las nebulosas en torno de la contrareforma en pensiones, donde va quedando claro que, en verdad, las jubilaciones seguirán siendo muy bajas y en un porcentaje escaso serán adecuadas para algunos asalariados, pero en varias décadas más.

Se observa que siguen los despidos, las alzas en el costo de la vida con muy bajo aumento salarial, la deficitaria atención en salud pública, problemas serios en planes de educación, mientras aumentan las utilidades de la banca y grandes consorcios financieros.

El atraso en protección y defensa de derechos de las mujeres, las permanentes medidas autoritarias y represivas en La Araucanía, la idea de bajar la edad en control de identidad, atrasos y déficit en planes de vivienda social, la desprotección del Adulto Mayor ante lo que ni siquiera se toman medidas como rebajarles a todos (no solo a los que están pensionados) las tarifas de transporte, son cuestiones que también inquietan a la ciudadanía.

En todo eso estriba, en gran parte, la multiplicidad de marchas, manifestaciones, protestas, actos públicos, en que han participado cientos de miles de personas a lo largo del país, lo que incluye la Huelga General Feminista y las actividades de protección del medio ambiente en zonas australes.

La inquietud de la sociedad civil se está expresando en movilizaciones sociales de alcance nacional y masivo. El Gobierno y los medios de prensa conservadores invisibilizan y minimizan esas actividades y prefieren darle mayor importancia a encuestas dudosas y de poco alcance.

Lo que parece claro es que la población tiene que organizarse y movilizarse para defenderse y lograr que se concreten demandas y detener actos de abusos. Eso va siendo parte esencial frente a una clara ofensiva de restricción de derechos y de imposición abusiva de algunas medidas.