Bolsonaro, Duque, Macri, Moreno, en medio de denuncias, escándalos y cuestionamientos. Todos acogidos por Piñera.

Hugo Guzmán

Periodista

23/03/2019. 1.- Cuando el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, llegaba a Chile, el diario inglés The Guardian tituló, respecto de él: “Fascista, violento, peligroso”. Ya había salido del país, cuando la revista mexicana Proceso publicó un reportaje con el encabezado “El poder del clan Bolsonaro” en el que, entre otras cuestiones, se informaba de desvío de dineros públicos, controles por redes sociales, intercambio de información que va “más allá del interés público” y ejercer trampas para sacar a un integrante del gabinete ministerial. Mientras estaba en territorio chileno, las agencias internacionales de noticias AFP (France Press) y AP (Associated Press) informaban que el Gobierno del mandatario colombiano, Iván Duque, era acusado por organizaciones indígenas del asesinato de ocho personas, en lo que sería otro montaje para eliminar militantes de grupos sociales, en un país que registró, en meses del año pasado, de acuerdo a un reporte de Indepaz, 226 dirigentes sociales asesinados, aunque según datos de la Defensoría del Pueblo, la cifra llegó a 172. Dos semanas antes que llegara a Chile, el diario El País de España informó que durante este periodo, bajo el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación se elevó casi al 4%, con un acumulado de casi 7%, y los precios en ese país subieron más del 47%; la prensa argentina publicó ampliamente el reconocimiento de Macri a los delitos financieros de su padre, Franco: “Lo que hizo era un delito”, claro que culpó al Gobierno de Néstor Kirchner, y no hizo referencia a las investigaciones que pesan sobre él mismo por irregularidades financieras. A eso habría que agregar las denuncias de “traición” emitidas por personeros políticos en contra del Presidente de Ecuador, Lenín Moreno, de políticas recesivas y antisociales del mandatario de Paraguay, Mario Abdo, todo difundido en medios nacionales y extranjeros.

2.- Todos ellos fueron invitados por el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, como exponentes de la defensa de la democracia, del respeto a la ley y los poderes del Estado. Las recientes informaciones de medios de comunicación abren interrogantes respecto a la total veracidad de eso. Internamente, en casi todos los casos expuestos, basta ver la prensa de esos países para detectar que, por ejemplo, la derecha brasileña es acusada de estar confabulada con jueces para destituir a la ex presidenta Dilma Rousseff y tener preso a “Lula” Da Silva, que Macri ha usado jueces para atacar y querer llevar a la cárcel a Cristina Fernández, que Duque está saboteando y echando para atrás los acuerdos de paz en su país y que Moreno no cumplió con promesas de campaña. Hay, cuando menos, serias dudas de si los invitados de Piñera defienden lo que Piñera dijo que defienden.

3.- Todos fueron firmantes de la instancia subregional Prosur, sin “ideologismos”, de acuerdo a lo señalado por el mandatario chileno. Pero revisando las vocerías de todos ellos, principalmente del propio Piñera, aquella afirmación podría inscribirse en las “fake news” (noticias falsas). Un día antes de echar a andar Prosur, el Presidente chileno habló en un foro de organizaciones latinoamericanas de derecha y ultraderecha y ahí llamó a militantes, dirigentes y personeros de ese sector  a convertirse “en guerreros” en un combate “contra el socialismo del siglo XXI”. Al día siguiente, junto a Bolsonaro y Duque, insistió en la necesidad de derrocar al Gobierno venezolano. Si esas declaraciones no son intensamente ideológicas…Por cierto, de acuerdo a los registros electorales legales, las declaraciones de principios, las vocerías sobre temas internos y externos, en algunos casos la militancia partidista, muestran que Piñera, Bolsonaro, Macri, Duque, Moreno y Abdo  profesan y promueven un pensamiento ideológico de corte derechista, ultraconservador y neoliberal.

4.- Prácticamente nada de los reportes señalados aparecieron en medios de prensa chilenos como un contexto informativo que ayudara a los lectores a conocer quiénes eran los presidentes que visitaban el país. La excepción ineludible fue Bolsonaro, ya que sobre todo en programas radiales se recordaron sus frases de que en las dictaduras se debió matar más gente, su homenaje al oficial que torturó a Dilma Rousseff, sus aplausos a Augusto Pinochet y el listado de frases injuriosas e inhumanas de carácter xenófobo, homofóbico y racista. En general, sobre todo en noticiarios televisivos y los periódicos hegemónicos de línea editorial conservadora (en Chile diariamente no circulan de otra tendencia editorial) lo que se vio fue un alabanza de los mandatarios y se relevaron las palabras elogiosas de Sebastián Piñera hacia ellos. Con el aditivo mediático de que no están “ideologizados”, lo que podría incluirse en el concepto de cinismo comunicacional tendiente a generar imaginarios en la opinión pública.