La llegada de la televisión significó la incorporación -con mayor fuerza- de las mujeres en el periodismo audiovisual.

José Luis Córdova

Periodista

23/03/2019. En un principio el periodismo requirió en forma indispensable de buenas plumas, vasta cultura y contactos en diversas esferas para dedicarse en propiedad al periodismo escrito -antes del surgimiento del Colegio y de las escuelas de periodismo- Con la irrupción de la radio fue necesario incorporar buenas voces, excelente dicción para enfrentar los micrófonos, poder de improvisación y de uso de los silencios y el ritmo en la lectura de boletines y noticiarios.

La llegada de la televisión significó la incorporación -con mayor fuerza- de las mujeres en el periodismo audiovisual. Ello no quiere decir que olvidemos a Lenka Franulic, Erika Vexler, Patricia Verdugo, Licha Ballerino, Adriana Borghero, Gladys Ocampo, Raquel Correa y otras grandes plumas, lectoras y entrevistadoras. Pero las cámaras exigieron, además, buena presencia -tanto para varones como para damas. Así las cosas llegamos a la contemporaneidad que presenta una serie de oficios o “especialidades” en la profesión periodística. Entre ellas aparecieron las Raquel Argandoña, Cecilia Bolocco y otras en detrimento de profesionales destacadas como Cecilia Serrano, Taty Penna, Mónica Rincón y otras figuras.

Antes había reporteros, redactores, editores, tituleros, además de los expertos en determinados frentes: economía, política, policía, deportes, crónica y un largo etcétera. La televisión agregó productores, noteros, animadores, conductores de programas periodísticos, panelistas de espacios de entretención, matinales o late shows, lectores de noticias, analistas, comentaristas y entrevistadores.

Por todo ello resultan sorprendentes los datos que entregara la encuesta GfK Adimark de la revista Wikén de El Mercurio publicada el 8 de marzo pasado. Se habría encuestado a 1.700 personas, quienes pusieron nota de 1 a 7 en “atributos” como talento, carisma, versatilidad, credibilidad y capacidad de marcar tendencia entre “animadores” y manejo de la información, credibilidad, carisma e independencia, entre los reporteros.

Aparte de la heterogeneidad y dudosa definición de cada categoría, la confusión impera entre los 22 animadores y 25 periodistas supuestamente “elegidos” por el público como “Los mejores de los mejores”. La empresa encuestadora revela que hombres y mujeres mayores de 18 años de los segmentos económicos C1, C2, C3 y D, de Santiago y regiones, a través de una plataforma online, mencionaran espontáneamente cinco animadores y cinco periodistas que consideraron los mejores de la televisión chilena.

Entre el 6 y el 18 de febrero se habrían recopilado 72 nombres de animadores y 135 nombres de periodistas y de ellos, pasaron a ser evaluados quienes obtuvieron 25 o más menciones entre los animadores y 20 o más en el caso de los periodistas.

Los resultados son francamente insospechados, sorprendentes y hasta indignantes. Entre los periodistas con mayor credibilidad aparecen Iván Valenzuela, Daniel Matamala y Macarena Pizarro; entre los más independientes (?) Tomás Mosciatti, Santiago Pavlovic y Mónica Rincón; con mejor manejo de información: Gonzalo Ramírez, Daniel Matamala y Ramón Ulloa y entre los con mayor carisma Monserrat Alvarez, José Luis Reppening e Iván Núñez. Curioso, por decir lo menos.

En el caso de los animadores aparece como el más talentoso Antonio Vodanovic (?), con más carisma y mayor credibilidad Pancho Saavedra y con mayor capacidad de marcar tendencia, otra vez Saavedra y….Cecilia Bolocco.

A la luz de estos resultados, poco o nada ha avanzado el oficio de periodista en TV si nos quedamos con Vodanovic y Cecilia.