En medio de la crisis de TVN que debería considerar intereses y necesidades de los televidentes, los grandes olvidados por empresas oligopólicas de comunicación.

José Luis Córdova

Periodista

04/03/2019. Finalizó la tradicional paraferlania festivalera del verano y hasta el decano de la prensa chilena, El Mercurio, se muestra preocupado por el destino de TVN, definido como canal público por la legislación vigente. Hay que agregar la grave denuncia del observatorio FUCATEL por el tratamiento de la situación en Venezuela dado por la misma emisora que, de acuerdo a expertos, trasgrede la ley por no abordar el pluralismo.

La vergonzosa pauta frente a los acontecimientos en Venezuela, con la mirada unilateral propiciando descaradamente una intervención extranjera demostró la venalidad y el compromiso de la estación de “todos los chilenos“ con los designios de Washington y la extrema derecha mundial.

El gobierno constitucional de Venezuela no tuvo minutos ni posibilidades de hacer escuchar voces que denunciaran la intervención foránea y las permanentes agresiones que pueden llegar a una ocupción militar. Una situación que sólo sueñan los presidentes Duque, Piñera y otros sometidos por Donald Trump. Nada de esto es preocupación de los ejecutivos de TVN. No se trata de principios como la autodeterminación de los pueblos, el respeto a la soberanía nacional y a la no intervención en asuntos internos de los países. Sólo interesan los aspectos financieros: para EEUU el petróleo venezolano y para la Moneda, congraciarse con el “gran hermano“ del norte,

El Mercurio comenta que la crisis en que se debate la emisora televisiva es provocada por la baja de sintonía  y la caída de los ingresos. Recuerda que la situación es enfrentada ahora por el ex ministro de Piñera, Bruno Baranda a quien recomienda no sólo una reorganización administrtativa  y financiera sino además imponer una “cultura de mayor austeridad“ en el canal. Incluso se habla de llevar adelante “gestos personales“ que incluirían eliminar a su chofer y hasta rebajar las remuneraciones de los ejecutivos entre un 7% hasta un 20%.

Desde luego, para el diario de la familia Edwards ello debe ir encabezado por una reducción salarial en un 20%, es decir, la mayor carga se la llevarán -otra vez- los trabajadores, técnicos y profesionales de la estación. A estas alturas vale la pena recordar que la administración anterior de TVN hizo el “trabajo sucio” de eliminar a centenares de funcionarios de todos los niveles.

Con los sueldos rebajados es poco probable que el canal consiga pronto ofrecer los cargos de director ejecutivo y de gerente de programación a personas idóneas y realmente capacitadas para esos puestos clave.

La mirada neoliberal ante la crisis incluye la necesidad de TVN de buscar y adoptar contenidos que sean atratativos para las agencias publicitarias, más allá del interés de la teleaudiencia, sobre todo considerando que hoy en día la industria debe contar con una plataforma más amplia que incorpore la web e incluso radios para enfrentar a los gigantes de Netflix, Facebook, Google, You Tube, Instagram y otros.

El Mercurio aconseja finalmente a los nuevos ejecutivos del “canal público“ negociar con el Estado un nuevo aumento de capital, pese a que el incremento anterior fue reducido y se batalló largamente para obtenerlo, sin que hasta ahora se refleje en resultados positivos para la teleaudiencia ni en forma y contenidos de los mensajes desde TVN.

Coincidimos en el diagnóstico del decano de la prensa, subrayando que la situación del canal se mantiene complicada, pero las formas de resolverla pasan por la creatividad y el talento de quienes se empoderen en la estación y fijen sus objetivos y orientaciones, tomando principalmente en consideración los intereses y necesidades de los televidentes, los grandes olvidados por las empresas oligopólicas de comunicación en nuestro país.