Mandatario se sumó definitivamente a plan de intervención en Venezuela. Ideologismo de derecha se impone en Piñera.

Equipo ES. 19/02/2019. Finalmente el Presidente Sebastián Piñera, dotado de un claro ideologismo de derecha, se sumó al plan de intervención extranjera en Venezuela, y ratificó que viajará a la zona fronteriza de Colombia con esa nación, para ser parte de la operación digitada por el Gobierno estadounidense de Donald Trump, y de la que forman parte contingentes aéreos y militares de Estados Unidos, gobernantes y legisladores de derecha de la región.

El viaje de Piñera forma parte de lo que el Presidente de Colombia, Iván Duque, definió como “cerco diplomático”, y lo que las autoridades estadounidenses plantearon como “colaboración amplia” con la oposición al Gobierno de Venezuela.

Todo está inscrito en un diseño para el 22 y 23 de febrero, en que fuerzas extranjeras, con el mandatario chileno como protagonista, presionarán desde el extranjero, apoyando una manifestación interna de sectores contrarios al Gobierno de Nicolás Maduro. Varios personeros políticos, gobiernos latinoamericanos, europeos, africanos y asiáticos, y las propias autoridades venezolanas indicaron que esa operación, escudada en una supuesta “ayuda humanitaria”, podría derivar en actos violentos y en el derrocamiento ilegal de la administración bolivariana.

Ése es el plan en que está comprometido el viaje de SP el jueves y viernes a la frontera con Venezuela, lo que desmentiría su afirmación de que va a buscar una “solución pacífica y democrática” a Venezuela.

La acción de Piñera implica un corte profundo en lo que viene siendo hace décadas la política exterior chilena, sobre todo en cuanto a repudiar derrocamientos de gobiernos desde el exterior y monitoreados por potencias -en este caso y de nueva cuenta por Estados Unidos-, rechazar intervenciones en procesos internos de otros países y colaborar en acciones de diálogo.

Se trataría, parafraseando a Sebastián Piñera en una de sus repetitivas vocerías, de un ideologismo de derecha que se quiere imponer en América Latina, y que se sustenta en presionar, bloquear y echar abajo gobiernos progresistas, de centroizquierda y socialistas, y establecer alianzas conservadoras en un claro hegemonismo del Gobierno estadounidense, recomponiendo alianzas de hace algunos décadas.

Injerencista y populista

Diferentes dirigentes de oposición, ex cancilleres y partidos políticos criticaron la decisión injerencista del jefe de Estado, ya que por un lado descuida la grave situación que atraviesa Chile, especialmente en el sur donde los voraces incendios –aun no controlados- han consumido miles de importantes zonas forestales como sucede en Cochare, donde el alcalde incluso a solicitado ayuda internacional. Y por otra parte llovieron las críticas por abandonar la política de Estado respecto a las Relaciones Exteriores que sustentaban los gobiernos democráticos de los últimos veinte años.

En ese marco, los exministros, diplomáticos y senadores del Partido Socialista (PS) y la Democracia Cristiana (DC), firmaron un documento donde  apuntaron al gobernante chileno de seguir “incondicionalmente” la estrategia estadounidense y con ello quebró la “tradición de autonomía de nuestra política exterior, ya que es sobradamente conocido que tradicionalmente la política exterior de Chile se ha practicado como política de Estado”, expresó el texto.

Y agregó que “esa gran tradición no inspira a los actuales gobernantes. El gobierno de Sebastián Piñera está abandonando la política de Estado y optando por un sistema inconsulto que traerá consecuencias. Romper relaciones con un país, sin escuchar opinión alguna, es un acto sumamente grave”.

Dicho documento fue firmado por los excancilleres José Miguel Insulza (PS) y Mariano Fernández (DC); los senadores Isabel Allende (PS) y Juan Pablo Letelier (PS); los exministros Carlos Ominami (ex PS), Luis Maira (PS), Sergio Bitar (PPD); los exembajadores en Venezuela, Pedro Felipe Ramírez, y en Brasil, Jaime Gazmuri; además de Osvaldo Rosales y Carlos Eduardo Mena (DC).

En esa línea, el exministro de Relaciones Exteriores, Juan Gabriel Valdés (PS), expresó que “éste es el acto más populista que ha realizado un Presidente de Chile en la historia del país”.

En tanto, el senador socialista y excanciller, José Miguel Insulza, afirmó que “esta es una operación; un operativo que puede tener incidencia militar, porque el señor Guaidó ha dicho que la ayuda va a entrar sí o sí, y eso significa que van a tener que forzar las defensas de Nicolás Maduro. Eso es real, no creo que haya dos interpretaciones respecto a eso”.

“Esto ha sido planteado como una operación política desde el principio: ‘Nosotros, los buenos, vamos a saltarnos a los malos para ir a ayudarle a toda la gente a tener lo que debe tener'”, añadió.

Asimismo, el diputado del Partido Humanista, Tomás Hirsh, aseguró: “tan solidario q salió Piñera. Se manda cambiar a Cúcuta diciendo que Venezuela y su pueblo necesitan apoyo internacional para recuperar su libertad y democracia. ¿Será muy importante su presencia allá? A veces el “foto-tropismo” llega a extremos vergonzosos”.

El senador y excandidato presidencial, Alejandro Guillier, recordó que “en el Norte la catástrofe sigue latente. En el Centro Sur, los incendios siguen activos. En Cochrane, el alcalde pide ayuda internacional. Y en Torres del Paine hay alerta roja por desbordes. Presidente, con respeto, preocúpese de los chilenos. Su viaje a Cúcuta no es prudente”.

Desde el Partido Comunista repudiaron el viaje de Piñera y cuestionaron  “de manera firme y tajante” el rol intervencionista que asumió el mandatario. Y reiteraron su “categórico rechazo a este plan golpista y de agresión por parte del Gobierno de Estados Unidos contra una nación soberana” y llamaron “una vez más a todas y todos los venezolanos a encontrar mecanismos políticos de resolución del conflicto.”.

El secretario general de dicha colectividad, Lautaro Carmona, recalcó: “Que demagogia de provocador internacional la de Piñera, ahora va a Cúcuta y porque no recorre las regiones de Chile, con ayuda “humanitaria” para los cesantes, damnificados, pensionados”.