El 23 de enero el plan intervencionista en Venezuela adquirió una etapa superior, con el respaldo abierto del gobierno de Donald Trump y de once miembros del llamado grupo de Lima.

Hugo Fazio. Economista. 11/02/019. “Desde hace tiempo se viene fraguando un virtual golpe de Estado –denunció ante estos ataques el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López- (…) y ese plan llegó ayer (23/01/19) a niveles de altísima peligrosidad. Alerto al pueblo de Venezuela –agregó- que se está dando un golpe de Estado contra la institucionalidad, de nuestra democracia, contra nuestra Constitución, contra el presidente Nicolás Maduro, presidente legítimo. Nosotros estamos llamados a evitar (…), y vamos a hacerlo, un enfrentamiento entre los venezolanos No es la guerra civil, no es la guerra entre hermanos lo que va a solucionar los problemas de Venezuela, es el diálogo.  El gobierno norteamericano junto a otros de la región y algunos funcionarios de organismos multilaterales -subrayó- están desarrollando el ampliamente conocido guión de derrocar a aquellos proyectos progresistas que les resultan incómodos a sus ambiciones imperialistas”.

El ministro Padrino López calificó la situación generada de una “guerra híbrida, sin precedentes en contra de Venezuela, que incluye bloqueo económico, financiero, sabotaje, desinformación y falsas noticias, para generar ingobernabilidad y justificar una intervención militar” (25/01/19). En el diseño de esta “guerra híbrida”, el Banco de Inglaterra enfrentada a la presión de EEUU, efectuada por su secretario de Estado, Mike Pompeo, y el de Seguridad Nacional, John Bolton, negó arbitrariamente la instrucción de Caracas para retirar US$1.200 millones en oro, que forman parte de las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela. Ello está en línea con el llamamiento efectuado en el Consejo de Seguridad de la ONU por Mike Pompeo a cerrar las transacciones financieras con el Estado venezolano basándose en el criterio elaborado de ilegitimidad de su gobierno. En el debate en el Consejo de Seguridad, el canciller venezolano, Jorge Arreaza recalcó que “Estados Unidos no está detrás del golpe de Estado, está a la vanguardia. Da y dicta órdenes –añadió- no solo a la oposición venezolana sino a los estados satélites” (27/01/19).

Las críticas estadounidenses se dirigieron también en contra del gobierno de Turquía, encabezado por Recep Tayyip Erdogan, el cual mantiene un acuerdo comercial con Venezuela e minería, hidrocarburos y la industria militar.  El comercio bilateral se expandió, superando en enero-noviembre de 2018 los US$1.000 millones, fundamentalmente por las exportaciones venezolanas, mayoritariamente de oro.  Turquía refina el metal procedente de Venezuela enviando alimentos en reciprocidad. “La vasta mayoría (del oro venezolano) –criticó el vicesecretario del Departamento del Tesoro de EEUU, Marshall Billingslea-, están yendo a Turquía.  Igualmente se refirió que “compañías alimentarias turcas suplantan a otras empresas” en el programa de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), actividad que, subrayó, EEUU “sigue de cerca y con preocupación” (01/02/19). Las estimaciones existentes ubican a Venezuela como el cuarto  país con mayores reservas de oro, pero carecen de capacidad refinadora.  “Es un convenio –ha declarado Víctor Cano, ministro de Desarrollo Minero- que está establecido entre Turquía y el Banco Central de Venezuela que básicamente es para la refinación del oro  (…) ya no se hace en Suiza.   Se hace en países aliados porque imaginen que se envía el oro a Suiza y  (…) nos dicen que allí se queda” (01/12/19).

La simultaneidad de acciones y declaraciones de respaldo a Juan Guaidó, como “presidente encargado”, no fue casual. A mediados de diciembre para coordinar la estrategia diseñada, Guaidó, según testimonió el dirigente opositor Antonio Ledezma, viajó a Colombia, Estados Unidos y Brasil, todos  países y gobiernos claves en su cumplimiento. Inmediatamente de autoproclamarse Guaidó, Donald Trump lo respaldó, fue aún más lejos dado que en un comunicado lo denominó como presidente interino. “Continuaré usando todo el peso del poder económico y diplomático de EEUU –expresó- para presionar por la restauración de la democracia venezolana. No estamos considerando nada (en particular), pero todas las opciones están sobre la mesa” (24/01/19).

Posteriormente se conoció que las autoridades estadounidenses avisaron al gobierno español con anterioridad a que sucediese de que Guaidó se proclamaría presidente y Trump procedería inmediatamente a reconocerlo.  El día 22, al secretario de Estado de Cooperación y para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia, que estaba en Washington la advirtieron en una reunión con la  subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Kimberly Breier y miembros del Consejo de Seguridad Nacional que se aproximaban “acontecimientos importantes” en Venezuela.  Ello se confirmó al día siguiente por un llamado de la embajada de EEUU en Madrid comunicando: “Es probable que Guaidó se proclame presidente hoy y nosotros lo vamos a reconocer” (01/02/19).   El mecanismo concordado se ponía en movimiento.

Ante la abierta intervención de la Casa Blanca, Nicolás Maduro anunció la decisión de romper las relaciones bilaterales con EEUU, dando 72 horas a los diplomáticos de ese país para salir del territorio venezolano. La decisión fue desconocida por Washington.  Mike Pompeo, apoyándose en el argumento de “no reconocimiento” al gobierno de Maduro, desestimó la decisión colocando en abierta rebeldía a personal diplomático de su país en Venezuela. Disponiendo eso sí  la salida de todo aquel considerado no esencial y recomendando a los estadounidenses que residen o se encontraban como turistas que abandonasen el territorio venezolano. Luego Washington procedió a designar a Elliott Abrams como emisario responsable para todos los asuntos relacionados con Venezuela. Abrams es un personaje que en el año 1991 fue condenado por ocultar información en el escándalo Irán-Contra, siendo después perdonado por Bush padre. “Elliott –destacó Pompeo al informar de su nominación- va a ser un verdadero activo en nuestra misión para ayudar el pueblo venezolano a restaurar la democracia (…)” (26/01/19).

Pompeo, manteniendo el liderazgo la  de la Casa Blanca en la intervención, propuso en la reunión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) a que se reconociese  a Guaidó como mandatario interino, agregando que todas las acciones y declaraciones del “expresidente” Maduro “son inválidas”. Chile, como era de esperar, respaldó la posición de Pompeo. Por su parte, la representante de Venezuela. Abbina Ixchel Marín, afirmó que “ninguno de los actos” de la sesión serán considerados válidos por Caracas (25/01/19).

El mismo planteamiento fue efectuado por el secretario de Estado de Trump en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.  Sin embargo el organismo se pronunció a favor de que se promoviese el diálogo y no la vía defendida por EEUU de abierta intervención. Pompeo buscó que se aprobase una resolución estableciendo que la Asamblea Nacional era la única institución en el país elegido democráticamente. En la discusión, el representante ruso, Vassily Nebenzia, denunció  a Washington por “orquestar un intento de golpe de Estado” y que la discusión a efectuarse debería realizarse sobre “la amenaza externa a Venezuela” y como EEUU trata de “desestabilizar” la región imponiendo “su voluntad a otros pueblos” (28/01/19).

Edward Luce, en Financial Times, analizó “los riesgos del llamado de Trump” sobre Venezuela. Señaló que “cada cierto tiempo el establishment de Estados Unidos le da a Donald Trump sorpresiva ovación”. Lo hizo, recordó, en “el ataque con misiles de Trump al régimen en Siria a principios de 2017, fue la primera instancia. A casi dos años de que EEUU lanzara tomahawks en Siria, Assad está más atrincherado que nunca, y Trump retirará las dos mil tropas estadounidenses que quedan ahí” (25/01/19).

Ahora, continuó el analista de Financial Times, es ovacionado por sus palabras sobre Venezuela. “Pero aquellos que celebran el recién descubierto entusiasmo de Trump por la democracia en el exterior deberían tener en cuenta tres advertencias. La primera que Trump es selectivo. Ha mostrado poco interés en defender los derechos humanos o democracia, en otras partes del mundo (…). Trump no se ha mantenido ajeno a la manipulación de elecciones y abusos a los derechos humanos en Guatemala y Honduras en Latinoamérica (…)”.  Segundo. “Trump está fuertemente influido por los exiliados cubano –americanos y venezolanos en Florida. Muchos se codean con él en su “Casa Blanca de invierno” en Mar- a -Lago. La mayor parte de las élites financieras en Venezuela salieron del país hace mucho tiempo (…). Muchos de los exiliados compraron departamentos en varias propiedades de Trump en Florida. Es imposible trazar una línea entre los lazos comerciales de Trump y su apoyo a las normas democráticas en Venezuela. La tercera es que Trump está empezando un enfrentamiento constitucional por sí mismo. (…) en una tensa confrontación con Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes (…)” (25/01/19). Creaban así el ambiente para la autoproclamación pocos días después.

Luego del anuncio de Trump de reconocimiento se pusieron en acción diferentes presidentes del grupo de Lima, entre ellos destacadamente Sebastián Piñera quien incluso habló directamente con Guaidó, expresándole  “toda nuestra solidaridad y apoyo” en la misión que se autodesignó con el activo respaldo de la Casa Blanca. El excanciller Heraldo Muñoz, uno de los artífices en la formación del Grupo de Lima, calificó el paso dado por Guaidó como un “acto simbólico importante. Es el titular –agregó, desconociendo la elección de Maduro- del único poder constituido democráticamente” (24/01/19). Poco después, Muñoz obtuvo el respaldo a Guaidó del partido que preside, el PPD. Ya con anterioridad, la cancillería encabezada por Roberto Ampuero había expresado su “irrestricto apoyo a la Asamblea Nacional de Venezuela, único poder del Estado legítimo y elegido democráticamente” y le entregó pleno respaldo a Guaidó en el “ejercicio legítimo de sus atribuciones constitucionales”. En igual sentido, en este accionar coordinado, se había pronunciado el gobierno brasileño, quien “saludó” la iniciativa de Guaidó de “asumir la presidencia” (13/01/19).

Sebastián Piñera en el decidido respaldo a Guaidó en su autoasignación como presidente se concedió a la vez una atribución que no posee. Por ello, el Partido Comunista en declaración pública “dejó establecido su objeción sobre la potestad del Presidente de la República de Chile para reconocer como presidente de Venezuela a un personaje autoproclamado como es Guaidó, porque trasgrede la Carta de las Naciones Unidas respecto de la igualdad soberana de los miembros de la ONU y trasgrede a ley de la República por la que la Carta fue incorporada a derecho interno, ya en el año 1946”.

Del grupo de Lima no siguieron el llamado de Pompeo México, Guyana y Santa Lucía. Por su parte, México y Uruguay emitieron una declaración conjunta en que “conforme a los principios del Derecho Internacional (…) urgen a todos los actores a encontrar una solución pacífica y democrática frente al complejo panorama que enfrenta Venezuela”. Maduro respondió a este pronunciamiento expresando su acuerdo “con una solución diplomática” (25/10/19). El paso siguiente de México y Uruguay fue promover en Montevideo una conferencia internacional de países y organismos con “posición neutral” sobre la crisis.  “(…) el encuentro –divulgaron en un comunicado- responde al llamado del secretario general de la ONU, António Guterres, de aportar al diálogo” (01/02/19).

A la ofensiva norteamericana se sumó la de un grupo de países europeos dándole un plazo de ocho días al gobierno venezolano para convocar a elecciones y de no ser así reconocerían a Guaidó. Como era previsible, esta exigencia fue inmediatamente rechazada. “Nadie –respondió Nicolás Maduro- puede darnos un ultimátum”. En cuanto a la disyuntiva interna advirtió que “esta situación se resolverá ante el poder judicial” (27/01/19).  Transcurrido el plazo dado, el  Parlamento Europeo aprobó una resolución en que reconoce a Guaidó como presidente “de acuerdo a la Constitución de Venezuela” y expresó el “respaldo absoluto a su hoja de ruta”.  La resolución fue promovida por el derechista grupo denominado popular y tuvo de un comienzo el apoyo de los conservadores británicos y polacos, así como la mayoría de los diputados socialistas y liberales.  Se aprobó por 439 a favor, 104 en contra y 88 abstenciones.  La votación a favor fue unánime de los partidos conservadores.  Entre los socialistas una docena votó en contra y una treintena se abstuvo.   Todo el PSOE votó a favor.  Los representantes del Movimiento Cinco Estrellas y la Liga, que gobiernan en Italia, se abstuvieron.

El tema de Venezuela constituye una constante en las formulaciones de Trump. Sus acciones directas como presidente ya se dieron en mayo de 2017 cuando anunció sanciones contra Nicolás Maduro y de siete integrantes del Tribunal Supremo venezolano. No mucho después comenzaron las medidas económicas: puso dificultades para la emisión de deuda de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), sin llegar hasta sus recientes decisiones nunca a imponer exigencias a su  petróleo del que continuaba siendo usuario. En agosto de 2017 ya  mencionó la  alternativa de una intervención militar. “Tenemos muchas opciones para Venezuela –proclamó desde su club de golf en Nueva Jersey- incluida la militar si fuera necesario. No voy a descartar -repitió- la opción militar, es nuestro vecino y tenemos tropas por todo el mundo. Venezuela no está muy lejos (…)” (25/01/19).

Desde luego, la aguda crisis económica existente en Venezuela incide sobre el escenario político. El país experimenta una profunda recesión, con cifras negativas en la evolución de su producto desde 2013, siendo las más elevadas las del trienio 2016-2018, fluctuando entre -14% y -18%. Con anterioridad también había experimentado cuadros recesivos en 2003 y 2004, cuando se dio el fracasado intento de golpe de Estado en contra del gobierno de Hugo Chávez y una larga huelga en Pdvsa y entre 2009-2010 en el contexto de la gran recesión a nivel global. En el cuadro recesivo actual ha sido determinante lo sucedido en el sector del petróleo clave para su economía, tanto en materia de precios como de producción.  A partir de 2015, la cotización del oro negro se derrumbó en el mundo. En cuanto a la producción de Pdvsa esta descendió de 3,5 millones de barriles diarios en 1999 a los 1,1 millones de 2018, su menor nivel en setenta años. Ante esta realidad, al presentar Nicolás Maduro, poco antes de la autoproclamación de Guaidó, el Plan de la Patria para su nuevo período como presidente de 2019 a 2025 se comprometió a monitorear personalmente el sector con el objetivo de elevar la producción a cinco millones de barriles diarios en 2025.

Inmediatamente después de la aplastante derrota experimentada en el Consejo de Seguridad de las NN.UU. EEUU anunció la congelación de los activos de Pdvsa en el país, estimados por Bolton en unos US$7.000 millones. El secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, informó que Citgo, la filial de Pdvsa, podría seguir efectuando sus operaciones siempre que sus ingresos se depositen en una cuenta bloqueada en EEUU. “Seguiremos –expresó Mnuchin- utilizando todas las herramientas diplomáticas y económicas a nuestra disposición para apoyar a Juan Guaidó. El camino hacia el alivio de las sanciones para Pdvsa -agregó- es a través de la transferencia expedita al presidente interino o a un gobierno posterior (…)” (29/01/19/).

Mientras tanto, el autodesignado presidente precede a dar pasos para establecer una estructura comercial y diplomática paralela. Casi al mismo tiempo con el anuncio del gobierno de Trump sobre el petróleo dio a conocer que procederá al nombramiento de juntas directivas en Pdvsa y Citgo, su filial con sede en Houston, en la cual tiene una participación de 49,9% la poderosa empresa rusa Rosneft como garantía por un préstamo de US$1.500 millones. De esta manera da inicio a lo que consideró “la toma de control progresivo y ordenado de los activos” del país (29/01/19). Ello pretende ponerlo en ejecución con el activo apoyo del gobierno de Trump. Además nominó a Carlos Vecchio como su encargado de Negocios en EEUU y designó representantes diplomáticos en los países del grupo de Lima, incluido obviamente Chile, que apoyan la intervención.

Nicolás Maduro, por televisión, replicó: “Pretende robarnos la empresa Citgo, ya he dado instrucciones precisas al presidente de Pdvsa para dar inicio a las acciones legales”. Calificando las medidas adoptadas por la Casa Blanca de “ilegales, unilaterales, inmorales”, acusando a John Bolton de “llamar a un golpe de Estado abierto” (29/01/19). Por su parte, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab planteó al Tribunal Supremo de Justicia que prohíba a Guaidó salir del país, se bloqueen sus cuentas bancarias y se le prohíba efectuar transacciones de bienes, como parte de una investigación en curso. Desde el 23 de enero, detalló Saab en conferencia de prensa “se han suscitado hechos violentos, pronunciamientos de gobiernos extranjeros y el congelamiento de activos de la República, lo que implicaría la comisión de delitos graves que atentan contra el orden constitucional” (30/01/19). La petición fue acogida por el Tribunal Supremo.

Estas medidas legítimas fueron impugnadas por John Bolton desde EEUU. “Denunciamos -señaló- las amenazas ilegítimas del exprocurador venezolano (…). Permítanme reiterar –agregó- que habrá serias consecuencias para aquellos que intentan subvertir la democracia y afectar a Guaidó” (30/01/19). En consecuencia, el consejero de Seguridad Nacional de Trump entra a impugnar también decisiones jurídicas que se adoptan en Venezuela. El nivel de injerencia  y atribuciones asignadas superan todo lo imaginable.

Hasta esta acción punitiva, EEUU seguía siendo el primer destino de las exportaciones de crudo venezolano, y su tercer abastecedor. De acuerdo a cifras de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, Venezuela exportó durante el año 2018 un promedio diario de cuatro millones de barriles. Así las guerras económicas de Trump adquieren nuevas dimensiones.