Un 21 de febrero en su lugar de trabajo es asesinado el joven trabajador de la empresa subcontratista Azeta, compañía tercerizada de la empresa Chilectra.

Mauricio Gutiérrez. Trabajador Social. 11/02/019. A 6 años de un rechazo absoluto por parte de su familia, peritos independientes, sindicatos subcontratistas y de CHILECTRA, organizaciones y partidos políticos, de movimiento de mujeres y agrupaciones de jóvenes de la hipótesis de la “bala loca” en la comuna de San Joaquín, que habría sido supuestamente de unas bandas delictivas en el barrio de La Legua.

Juan Pablo Jiménez algunas de sus principales luchas que se reconocen que marca un carácter antineoliberal, fue la batalla que libro contra las precarias e inestables condiciones de subcontratación, considerando que el promedio de trabajadores externalizados bordea los 16,6 millones de asalariados, manifestaba la discriminación económica que se desarrolla con la política de la tercerización del trabajo, en el sector eléctrico del país, de considerar trabajadores de CHILECTRA de primera categoría y trabajadores de AZETA de segunda categoría, diferencias no solo de salarios, bonificaciones y asignaciones, sino de condiciones de protección social, de salud, económica para los trabajadores, inestabilidad laboral que Juan Pablo Jimenez denuncio y fue vocero de la emergencia de levantar campañas políticas por ¡No + subcontratación en Chile!, como una bandera de unidad de la clase trabajadora chilena.

Azeta compañía subcontratista de CHILECTRA, según el Sindicato Numero Uno de la compañía de ingeniería eléctrica Azeta, reunía al 2013 sobre 50 denuncias por prácticas antisindicales, despidos injustificados, incumplimientos del pago de cotizaciones previsiones y de salud, como además las constantes extenuantes jornadas de trabajo denunciadas por los trabajadores.

La muerte de Juan Pablo Jiménez responde a la impunidad que existe en Chile con casos de atentado a los DDHH en democracia. La muerte de un subcontratado por denunciar la sobreexplotación capitalista, es la evidencia del Chile neoliberal y empresarial, donde en este nuevo año de conmemoración más que nunca sigue vigente la exigencia de verdad y castigo para los asesinos de Juan Pablo Jimenez y las demandas de no más impunidad y criminalización contra quienes quieren terminar con la tercerización de asalariados en el país, impulsando la unidad de los trabajadores.