TVN, el supuesto “canal público” se ha sumado descaradamente a la campaña intervencionista decretada por el llamado Grupo de Lima comandado por el canciller Roberto Ampuero.

José Luis Córdova

Periodista

30/01/019. La escandalera “internacional” desatada por la retención del periodista Rodrigo Pérez y el camarógrafo Gonzalo Barahona en Caracas sirvió para echarle más combustible al fuego de Venezuela. Ambos profesionales abusaron de su condición de turistas con la que ingresaron al país para realizar reportajes a la oposición al gobierno bolivariano sin siquiera acreditarse.

El propio embajador de Caracas en Chile, Arévalo Mendez explicó que los chilenos fueron sorprendidos en la zona de seguridad del Palacio de Miraflores, sede del gobierno, que tiene una franja de protección como en todos los países y más en Venezuela donde hace algunas semanas se atentó contra la integridad física del presidente constitucional Nicolás Maduro.

TVN, el supuesto “canal público” de la televisión chilena, se ha sumado descaradamente a la campaña intervencionista decretada por el llamado Grupo de Lima comandado por el canciller Roberto Ampuero. En esta condición no escatima esfuerzos por atacar al gobierno constitucional, montar provocaciones, mentir y falsear hechos que perjudiquen a las autoridades oficiales del país hermano.

Asimismo, el gobierno de Sebastián Piñera no ha trepidado en apresurarse a reconocer a una presunta “embajadora” del presidente “encargado”, Juan Guaidó -la abogada exiliada en nuestro país, Guarequena Gutiérrez- pese a que las credenciales de embajador oficial del gobierno constitucional las tiene Arévalo Méndez.

El Colegio de Periodistas de Chile expresó rápidamente su preocupación por la retención de los colegas en Caracas pero subrayando que para nuestro ejercicio profesional como corresponde, deben respetarse las normas locales e internacionales y en resguardo de la ética de nuestra orden.

En casos de colegas como José Antonio Neme, Alfonso Concha y Mauricio Bustamante, entre otros, comentarios antojadizos, y situaciones artificiales como despachar “ocultos” en una camioneta para evitar persecuciones, hecho denunciado como falso por otra colega chilena que reportaba directamente en las calles de Caracas sin problemas constituyen flagrantes violaciones a la ética profesional de la Orden.

Es cierto, la mayoría de los periodistas de los canales de televisión no son colegiados y provienen de escuelas de periodismo de universidades privadas con meros fines de lucro, pero la ciudadanía debe saber que existe un Código de Etica que los profesionales de la comunicación deben y tienen la obligación de respetar. Ello dice relación con la independencia de criterio, pese a la línea editorial de los medios donde laboran los periodistas. Nadie puede obligar coercitivamente a un profesional en su propia conciencia o a hacerlo y decir algo que no corresponda estrictamente a la verdad. Y en lo posible mostrar todos los aspectos de una información, con testimonios de las partes en conflicto y de posiciones encontradas pero válidas en todos los casos.

Lamentable la actuación de estos funcionarios de TVN que debieron ser deportados desde un país hermano que actualmente está recibiendo un feroz ataque foráneo contra su soberanía y autodeterminación. Los periodistas no somos jueces, partes, ni siquiera analistas especializados, sino meros testigos receptores y transmisores de la realidad. El reciente incidente en Caracas es otra muestra de la mediocridad de un gremio que ha perdido dignidad en medio de la precariedad laboral más acentuada de la historia del periodismo chileno en décadas.