Los valores del pasaje en el transporte público, de los textos escolares y de los libros son los más altos de Sudamérica. Se suman alzas en peajes y tags.   

Equipo ES. 30/01/019.  Con la tercera alza en menos de un año en el transporte  público Santiago se encumbró en el segundo lugar, después de Sao Paulo, con el pasaje más caro de Latinoamérica. Cabe recordar que con el último aumento de veinte pesos el pasaje en bus quedó en 700 pesos, mientras que el viaje en Metro cuesta 670 en horario bajo, 720 en Valle y 800 pesos en hora punta.

Esta alza es una de las que golpea transversalmente el costo de la vida de los capitalinos, aún más a aquellos que perciben el sueldo mínimo, ya que solo para dirigirse a su lugar de trabajo gastarán el 20 por ciento del total de sus remuneraciones. El economista de la Fundación Sol, Marco Kremmerman, dijo que “el costo de vida a nivel general, que se ejemplifica con el caso del Transantiago, está desalineado a la realidad nacional promedio. En Chile parece que el costo de vida es el de un país europeo, donde el PIB per cápita es de 40 mil dólares”.

A partir de enero no solo los bolsillos de quienes se trasladan en el trasporte público están siendo golpeados, ya que los peajes de las carreteras y los TAG de las autopistas concesionadas, también, experimentaron una importante alza. La Autopista Central, Vespucio Sur, Vespucio Norte, Costanera Center, Túnel San Cristóbal y Acceso Nororiente, aumentaron en un 6,4 por ciento el precio de los pórticos. En ellas destaca el cruce del Puente Lo Saldes y Vivaceta (en la Autopista Costanera Norte) como el más caro en la hora punta, con un valor del mil 458 pesos. Lo sigue el pórtico de Carrascal y Vivaceta (Costanera Norte) con un costo de mil 451 en hora punta.

Según un estudio publicado en diciembre de 2018 por la Universidad de Santiago de Chile (USACH) entre 1994 y 2014, el sistema de autopistas concesionadas generó ingresos por 18 mil 573 millones de dólares. Esto gracias a los altos valores de los peajes, por ejemplo, en la Ruta 5, entre el tramo Talca-Chillán, el costo por vehículo es de 1,92 dólares, mientras que la tarifa promedio de cobro alcanzó 4,70 dólares. En tanto en la la Ruta 78 en el tramo Santiago-San Antonio, el costo por auto fue de 1,06 dólares y la tarifa promedio de 4,54 dólares.

El académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la USACH, Juan Pedro Sepúlveda, explicó que “producto del mismo contrato se define la forma de reajustar los precios de los peajes. No se puede hacer nada. Hacen el cálculo y no hay nada que hacer. No cometen ninguna ilegalidad. Ellos podrían no subirlo al máximo que les permite el contrato, pero hoy lo están haciendo en los casos particulares que hemos visto”.

En tanto, Stefan Larenas, presidente de la Organización de Consumidores y Usuarios, afirmó que “nunca se ha consultado a ningún organismo de la comunidad el cómo iban a ser estos contratos, si iban a participar o no los usuarios en términos de fijación tarifaria, y eso ha significado que cada alza más allá del IPC sea una desagradable sorpresa para los consumidores”.

Las familias chilenas, además, por estos días comienzan a absorber los gastos escolares y con ello aumentar también los niveles de endeudamiento, ya que este miércoles se supo que los textos escolares en Chile son los más caros de Sudamérica. Un texto de una asignatura puede costar sobre los 33 mil pesos, un alto costo si se toma en cuenta que cada alumno cursa a lo menos siete asignaturas con ayuda de un texto.

En las otras naciones del contienen e incluso en Europa un libro que en Chile cuesta más de 30 mil pesos fluctúa entre los 10 hasta los 20 mil pesos.

Por esas abismantes diferencias la Fiscalía Nacional Económica comenzó a investigar este negocio, ya que en dicho mercado no habría competencia.

Pero Chile, también, destaca por tener los precios de los libros más altos, producto de que aplica uno de los impuestos más elevados del mundo. Los textos en el país tienen un 19 por ciento de impuesto, mientras que en Francia, España y Estados Unidos el mismo impuesto no supera el 7 por ciento. Y países como Uruguay, Colombia, Argentina, Perú, México, Brasil, Gran Bretaña, Irlanda y Hungría, no lo cobran.