En entrevista los Hermanos Ibarra Roa, directores de la obra, entregaron detalles de la presentación que se extenderá hasta este martes.

Javier Riveros. Periodista. 22/01/019.  Después de Víctor sin Víctor Jara, y de Violeta Ciudadana, llega Pateando Piedras. ¿Cómo surge este proyecto y cómo influye la figura de Jorge González?

Gopal: Quiero hacer una aclaración ahí, en Violeta Ciudadana nosotros hicimos dos obras: Violeta Ciudadana y La Carta que fueron montajes diferentes, resultado de un proceso que tuvimos a partir de la figura de Violeta Parra, para hacer la segunda parte de una Trilogía Musical Chilena. Las tres obras pertenecen al género musical, desde la cantata por un lado, hasta el teatro musical o teatro latinoamericano musical, llámese como quiera. Desde ese lugar, para nosotros venía un camino claro que consistió en hacer una obra primero sobre Víctor Jara, después otra sobre Violeta Parra, con sus dos partes y después una tercera obra sobre Jorge González, a ese conjunto nosotros le llamamos la Trilogía Musical Chilena. Desde que hicimos Víctor sin Víctor Jara, siempre estuvo claro que íbamos a trabajar sobre esas tres figuras, para hablar de Chile a raíz de esos tres cantantes.

Visnu: Si íbamos a rendir homenaje a cantautores chilenos, ese homenaje tenía que ser para los tres máximos, si nos metíamos en eso, el cauce natural era hacerlo desde el pueblo, que es este concepto del Coro Ciudadano, que en el fondo es que el pueblo, la gente, la ciudadanía, llámele como a usted mejor le parezca, pueda ser protagonista del quehacer cultural, y ellos son, al final, los que rinden el homenaje. Entonces, en ese sentido, el cauce natural era hacer la Trilogía Musical Chilena compuesta por Víctor, por Violeta y ahora por Jorge González, no podíamos haberlo hecho, por ejemplo, con Buddy Richard.

Violeta Parra y Víctor Jara son artistas que se ubican dentro de un período histórico determinado y dentro del folclor, sin embargo, Jorge González aparece varios años después y se inscribe en otros estilos musicales ¿Cómo hacen el cruce entre los tres? ¿Qué los une?

Visnu: Guste o no guste, yo creo que hay algo simple y básico, que es -y ahí podemos tener visiones distintas, yo creo- que son de izquierda los tres. De alguna u otra manera, hay un pensamiento rupturista con respecto al modelo neoliberal imperante y eso igual es una mezcla y Jorge lo tiene, por mucho que él no haya querido ser la bandera de lucha de la izquierda, que él no haya querido ser un militante revolucionario, que no haya querido ser un representante de la izquierda de principio de los noventa, por mucho que él no haya querido ser eso, el artista también se debe a lo que genera más allá de lo que quiere, ese es un poder que muchas veces tácitamente tienen los artistas. Estamos hablando de personajes que sin duda influyeron y que influyen en la política, sin quererlo, como Jorge González, que nunca quiso ser político, que nunca quiso ser revolucionario, que no quiso tener la bandera de la izquierda, pero que la tiene y representa a un sector, le guste o no le guste a algunos de sus admiradores.

Gopal: Estoy de acuerdo con lo que dice Visnu, y quiero detenerme en lo musical, en lo artístico de los tres, pienso que todos se unen en la innovación y en el rupturismo musical, siento que tanto Víctor como Violeta investigaron e innovaron, Víctor en su última etapa estaba investigando en el Canto a lo Humano, estaba investigando también en el rock al mezclarse con Los Blops con El derecho de vivir en paz, estaba involucrado con el rock que circulaba en ese entonces, y Violeta Parra también fue una rockera, reconocida como tal transversalmente en todas partes. Jorge González, en una de sus recientes etapas, investigó también en el floclor, cantando canciones de Violeta, de Víctor, y por otro lado hizo apología, yo creo, a los distintos estilos musicales metiéndose en la cumbia, experimentando con la música electrónica, en este sentido, surge la pregunta, si Víctor Jara estuviese vivo en estos días, qué estaría haciendo, quizás rock, cumbia, pop, no se sabe, y yo creo que eso también es importante, también le pesa eso a la gente de izquierda, entender a Víctor Jara desde otra dimensión, verlo también como una persona más transgresora en ese sentido.

Ustedes son hermanos, trabajan juntos en una compañía teatral totalmente establecida ya, de larga data, y además son militantes de partidos políticos, tú perteneces, Gopal, al Frente Amplio militando en Revolución Democrática y tú, Visnu, a la  ex Nueva Mayoría, militando en el Partido Comunista, entonces ¿Cómo ven la relación de la izquierda con la actividad artística? ¿Está adormecida la izquierda culturalmente?

Gopal: No sé si está adormecida la izquierda, a mí me pasa que a la izquierda siempre la he sentido, este último tiempo, fragmentada, dividida más que adormecida. Ahora hace poco se revitalizó de alguna manera con la RACH, por ejemplo, con los grupos feministas, siento que es súper interesante lo que están haciendo las compañeras. El panorama lo veo más bien como una división, en donde yo creo que de a poco vamos a ir congeniando, por eso también es bueno esta hermandad nuestra de partidos políticos diferentes, pero más allá de eso, la unión también se logra en el hecho de que nosotros queramos impulsar con una obra de teatro a que las diversas izquierdas también tengan su cabida y se unan, y también gente que a lo mejor no es de izquierda, para poder convencer, no podemos quedarnos solamente con la gente de izquierda.

Visnu: Hay que revitalizar la izquierda. La izquierda estuvo a la vanguardia cultural en Chile durante mucho tiempo, el sello DICAP, por ejemplo, con Víctor y Violeta, sin ir más lejos. En el fondo, esa revitalización, ese reencantamiento está ligado a la pregunta de cómo aparece, cómo se concreta, cómo enfrentamos los procesos culturales hoy día. El arte es un medio de comunicación, el arte es un medio transgresor que tiene la necesidad y el deber, por sobre todo, de comunicar las nuevas ideas y de comunicar los nuevos procesos sociales, y de provocar y re encantar con una nueva estética, pero lo que hay que plantear y exponer hoy en día es que la izquierda tiene que agruparse, estamos en la batalla de las ideas y la batalla de las ideas se lucha en el arte, en la política, en la economía, en las conversaciones cotidianas, en el colegio, en el barrio, ahí se da la pelea, y cómo se gana esa pelea, agrupándose, y cómo uno se agrupa, entendiendo que somos pueblo, que estamos bajo el alero de un sistema neoliberal y que hay que romper ese sistema de alguna u otra manera por donde sea, y el arte también tiene esa responsabilidad.

 

Tanto Violeta Parra como Víctor Jara, y más recientemente Jorge González, son artistas que han hecho presente su crítica y oposición a la injusticia. ¿Cómo creen que ese valor se imprime en este montaje?  

Gopal: Tiene que ver, precisamente, con todo el movimiento de izquierda. El montaje retrata muy bien las distintas posibilidades de Jorge, las distintas opiniones, tratamos de develar esa esencia, ese espíritu de Jorge González muy transgresor, muy irónico, pero que tiene una opinión muy concreta en el fondo, donde él puede estar opinando sobre algo controversial, pero te lo dice desde un juego, desde una ironía, desde una broma y eso genera discurso, genera opinión. Yo creo que el montaje lo trata así y, al igual que en las otras dos obras, esto se logra por intermedio del canto, por intermedio de canciones que también van construyendo dramaturgia.

Visnu: Quiero detenerme en algo, creo que las injusticias tienen diferente careta pero siguen siendo las mismas. Para tratar políticamente a Jorge González tuvimos que enfrentarnos a un proceso artístico súper complejo, porque tampoco podíamos tomar la bandera de los Derechos Humanos con Jorge González, si él nunca quiso tomar esa bandera, tampoco podíamos tomar la bandera del comunismo con él, si él nunca quiso ser comunista, pero sí se atrevió y se atreve a hablar de los temas, se atrevió a protestar, a decir palabras débiles de mujer, a decir quieren dinero, sexo compro sexo vendo, a hablar desde su ironía. Cuando Jorge González se mete en lo político, siempre lo hace desde un lugar fronterizo, propio. A veces súper naif, incluso.

Pateando Piedras, es el título del segundo álbum de Los Prisioneros, lanzado en 1986, en el último tramo de la dictadura cívico-militar. ¿Cómo ven ustedes que el mensaje del disco se hace presente en la actualidad?

Gopal: Podríamos dividir la respuesta en dos, por un lado el mensaje del disco en la actualidad es muy contingente por el tema de la educación, por ejemplo, que es uno de los temas fundamental del disco, y también por el tema de la precarización laboral, o sea, el disco abre con Muevan las industrias que es una canción que Jorge se la dedica al papá de Miguel Tapia, porque se queda fuera de la industria, lo echan de la pega, o sea, es un tema súper importante y eso habla de la educación de manera tangencial, de cómo se transmite esa realidad a los hijos. Después viene  Por qué no se van y le sigue El baile de los que sobran, es decir, hay una relación súper interesante con la educación y la segregación del país en el disco. Yo creo que los temas son muy actuales, tenemos el movimiento por la educación ahora mismo, donde recién estamos viendo un cambio educacional en el que algunas universidades ya son estatales y ya existe una incipiente educación gratuita, aunque aún falta mucho todavía. Y por otro lado, la otra respuesta podría ser, cómo lo estamos enfrentando nosotros en la obra, hay gente que, por ejemplo, dentro del Coro Ciudadano, no tiene dinero para pagar los grandes costos que alcanza la educación en estos momentos; o sea estudiar teatro es un lujo,  estudiar canto,  estudiar danza, o estudiar arte en este país es un lujo. Violeta Parra quiso crear la Universidad del Folclor, entonces es súper importante cómo se une esto con Jorge González, con el Pateando Piedras que es un disco que está cruzado por el tema de la educación, cómo se une con lo que quería crear Violeta, porque aquí en nuestro montaje sube el pueblo, sube el Coro Ciudadano a escena y nosotros lo estamos haciendo además dentro de la estética de develar, quizás tú vas a ver la obra y vas a escuchar a las personas del Coro hablar y hablar sobre sus realidades y eso es súper importante.

Visnu: Para potenciar la idea de Gopal, tú bien planteaste en la pregunta que el disco se lanza en la última etapa de la dictadura cívico-militar, creo que esa etapa fue la más aberrante, donde se quemaron personas vivas, se degollaron personas, fue la más aberrante, y también bajo esa misma lógica terrorífica, fue la etapa donde se implementaron los últimos cambios a la constitución, donde pasa la educación de manos del Estado a los municipios, entonces también eso es de una significancia tremenda para entender el país. Jorge González y Los Prisioneros, lo adelantan y no ha cambiado nada desde entonces, obviamente. La desmunicipalización, la educación gratuita, el sindicalismo, seguimos en lo mismo. En el fondo, esa historia cíclica habla del poder que tiene el arte cuando plasma el momento determinado en el que tú estás viviendo, eso deja constancia de lo que ocurrió en una época determinada y al mismo tiempo es una cadena porque provoca una concatenación de acciones coherentes para el futuro, que nos muestra que seguimos en aquello; estamos todavía con una educación horrible, estamos con derechos laborales horribles y no hacemos realmente nada para cambiarlo, eso también en el tiempo persiste, con ese disco Pateando Piedras, está, es una visión, es el poder que tiene un artista de plasmar una época que deja un destello para el futuro y se puede ver, es cosa de prender la tele, mirar las noticias un rato y nos damos cuenta que estamos en lo mismo que en el 86.

Esta trilogía se caracteriza por reunir numerosos actores y actrices en escena, aficionados y profesionales. Cómo conviven ambas realidades y cuál es la importancia de la combinación.

Gopal: Conviven de una forma bastante peculiar, porque hay un aprendizaje que se genera entre, obviamente, los que están aprendiendo el oficio, los que no tienen recursos para estudiar el oficio y los que ya saben el oficio, es como una escuela por un lado. Por otro lado, también esa escuela genera política y un sentimiento de pertenencia, se genera un sentimiento de hermandad y de familia, que yo creo que lo tienen todas las escuelas, pero acá sucede que todos accedemos a conocer distintas realidades mucho más allá, porque es inter generacional, rompe generaciones, por ejemplo, hay niños que se mezclan con las abuelas, es muy heterogéneo, eso genera también espacio para hablar de temas particulares que le suceden a las mujeres y a los hombres. Por ejemplo, se juntan todas las mujeres y hacen un grupo entre ellas, donde se hablan temas de feminismo, pero después presentan la canción Corazones Rojos y todos los hombres y los niños atendemos y aprendemos sobre eso. Aparte de ser una escuela musical artística, también llega a ser una escuela política, la política desde el día a día, quiero decir, desde el entender cuál es tu política, porque la política también es lo cotidiano; dónde tomas micro, para dónde vas, dónde vives, qué haces, dónde estudias, hoy día qué te pasa, hoy día qué quieres venderme… qué quieres venderme me refiero en el sentido incluso más explícito, lleva tus cocadas para vender y yo llevo esta otra cosa y hacemos trueque, y se hace trueque dentro del equipo, eso es súper importante porque eso genera un dinamismo y un compañerismo, un sentido de familia, de una micro sociedad creo yo, y en esta obra es muy interesante que eso pase, se hace especial porque se está evidenciando ahora en la puesta en escena, esa familia está apareciendo en el escenario.

Visnu: Ese concepto de familia fraterna es algo que nosotros hemos tratado de proponer siempre en nuestros montajes, o sea, somos hermanos y hacemos teatro, somos hermanos y hacemos arte. La fraternidad es algo que siempre hemos tratado de proponer, por eso a nuestros intérpretes, a la gente que trabaja con nosotros, tratamos de proponerles esta iniciativa del apego hacia las personas, de trabajar desde el amor, desde el afecto, involucrándonos. Cuando nos embarcamos en este proyecto de los Coros Ciudadanos, era justamente para generar que el pueblo fuera protagonista del quehacer cultural, ya basta de la elite, ya basta de las personas que están en la tele, de la gente que estudió arte y que es intelectual de izquierda o de derecha, basta.

En ese sentido, ¿los coros ciudadanos se vinculan al coro trágico?

Visnu: Por supuesto que sí, es una recuperación del coro, es una recuperación donde el sentimiento trágico lo ubicamos en el pueblo, ahora claro, en las tragedias griegas, el coro es simplemente guarnición, son espectadores que comentan lo que pasa, como una especie de jurado, aquí no, aquí nosotros lo que hacemos es que es el pueblo es el protagonista, son ellos los que sufren, los que padecen la tragedia. Si bien acá, en el montaje rescatamos el sentimiento griego en el sentido que es un coro que acompaña al sentimiento trágico, son las personas las que viven el sentimiento, porque son ellos, no hay personajes, entonces la concepción que hemos trabajado con los Coros Ciudadanos es para que ellos sientan, vivan la experiencia, es el pueblo al escenario.

Otra característica, es el uso del género musical. ¿Cuál es la importancia de la canción en sus montajes?

Gopal: Es un hito en esta Trilogía Musical Chilena, porque al decidir hacer musicales, decidimos poner la canción como palabra, la canción como acto de transmisión de emociones y de llegada universal, claro, porque las palabras hay que traducirlas muchas veces pero una melodía no, la música no tienes que traducirla. La música también hace que se unan generaciones y se unan también personas de diferentes clases sociales y eso nos parece interesante. La música puede unificar, atraer a personas que vinieron de sectores privilegiados y que, quizás, no tienen conciencia de clase.

Visnu: Uno baila con la música, uno festeja con la música, uno interactúa con la música. Y el dialogo verbal, sí también, pero es un camino un poco más intelectual, de interacción un poco más lenta, entonces con la música uno conecta altiro, con el ritmo, con la melodía y eso es porque es atractiva. En la obra, nosotros intentamos generar una especie de misa pagana, una intervención emocional en los sentidos de esa persona que está recibiendo lo que estamos exponiendo, por eso también nosotros rompemos con el formato clásico del escenario frontal y ocupamos las escaleras, ocupamos el espacio, el público entra cuando ya empezó la obra, la música sale de todos lados, no hay esta cosa del escenario allá y yo miro como si fuese un espectador simplemente, sino que soy parte de esta misa pagana, y con la música pasa mucho eso, tú te involucras sensitivamente con lo que está ocurriendo.

Han trabajado permanentemente con la AFEP, cómo funciona ese vínculo actualmente.

Gopal: Claro, un tiempo asumimos la dirección del grupo de teatro permanente de la AFEP y Visnu sigue a cargo del Departamento del Área Cultura y eso nos mantiene ligados. Ese es un grupo de teatro que nació con nosotros y ahora ya, obviamente, le dejamos la tarea a otros directores. Tienen un grupo de teatro estable, como la AFDD tiene su grupo folclórico, y es un grupo de teatro bastante importante, desde ahí nació Victor sin Victor Jara, y muchos de los que actuaron ahí permanecen en ese grupo. Siempre la AFEP está presente como un patrocinio constante en nuestro trabajo, porque también nosotros ensayamos en la sala que tienen ellos, que ahora ya no está por comodato, sino que la tienen estable y eso es súper importante para la AFEP. La Alicia Lira, presidenta de la Agrupación colabora siempre con nosotros, ella asiste a varios procesos de ensayos, la invitamos a dialogar, a que exponga temas, por ejemplo, ha dialogado con todas las coristas sobre memoria y DDHH.

Visnu: Nosotros somos familiares de Ejecutados Políticos, entonces también ahí, hay una biografía que no queremos ocultar y que nunca vamos a ocultar, en todos nuestros afiches va a estar el logo de la AFEP, porque creemos que también es una reivindicación que hay que hacer, más allá de que si trabajamos con ellos al cien, al cincuenta, o al diez por ciento, hay una reivindicación también con las agrupaciones de DDHH porque en cincuenta años más, todas esas madres, que ya son ancianas, van a estar muertas ¿y qué va a pasar con todo eso? ¿De verdad va a morir en el olvido?  No quiero que eso suceda, ese legado tiene que permanecer, esa es la historia reciente de este país, sucedió, y tiene que existir un testimonio y un traspaso, una lucha constante, jamás se debe acabar esa pelea, jamás, es irrespetuoso para la historia de un país que esa verdad se muera en el olvido.