El descaro de todos quienes hoy atacan al gobierno de Nicolás Maduro, empezando por el gobierno de Piñera, recibe el apoyo de un buen grupo de “demócratas y progresistas”.

Eduardo Contreras

Abogado

11/01/019. Es correcto que respetemos los puntos de vista de todos los demás, pero por muy tolerantes que seamos hay un límite para todo.

En efecto, se comprende perfectamente que hoy los ataques al gobierno y al pueblo venezolano provengan de los mismos sectores políticos que acá en Chile apoyaron  el proceso sedicioso en contra del gobierno del Presidente Allende en 1973. Son sectores manejados por elementos de la alta burguesía financiera del país, estrechamente vinculados al capital extranjero y en particular a los aparatos de los EEUU de Norteamérica. Es su papel en la historia. Apoyaron el golpe y todos los crímenes perpetrados por la dictadura. Es más, hoy apoyan a los criminales encarcelados procurando su liberación.

En ello no hay sorpresa alguna. Son los que desde siempre han combatido a la Revolución Cubana. Son quienes se oponen a todo cambio político y social que amenace poner en riesgo su dominación histórica. Cuentan además  con el concurso de los grandes medios de comunicación que controlan, prensa, radio, televisión y confían que, como siempre, los institutos armados estarán de su lado.

Lo indignante es que ataquen grotescamente al Presidente Maduro aquellos que se autodefinen como “ demócratas y progresistas” ¡Y  con métodos y argumentos carentes de la más mínima seriedad!  Por ejemplo ¿ de dónde sacan que tengan potestad jurídica para reconocer o no reconocer a un mandatario extranjero y además, exigir que el gobierno se le entregue a otro organismo?

¿Pero qué se creen? ¿Qué entienden estos verdaderos golpistas por comunidad internacional y Estado de Derecho? ¿Qué diablos es ese oscuro “grupo de Lima”, que esconde realmente?¿Piensan que los pueblos y sociedades del mundo tienen que actuar y conformarse del modo que estos neofascistas desean?

¿Habrán escuchado hablar de la libre determinación de los pueblos?

El descaro de todos quienes hoy atacan al gobierno de Nicolás Maduro, empezando por el gobierno de Piñera, recibe el apoyo de un buen grupo de “demócratas y progresistas”. Para muestra un botón: las actuales declaraciones contra Venezuela  del ex presidente Ricardo Lagos. Tiene todo el derecho a hablar.

Pero sucede que es el mismo personaje que durante su mandato presidencial, el 11 de abril de 2002  se apresuró a reconocer al golpista venezolano Pedro Carmona que durante unas pocas horas intentó terminar con el legítimo gobierno del Presidente Chávez.

Carmona, obviamente, era un poderoso empresario que presidía la organización  Fedecámaras, que habia organizado huelgas, y que se autojuramentó como nuevo Presidente de la República. Ni a los neofascistas ni a ciertos progresistas esto les molestó en absoluto y se solidarizaron con el golpe de Estado de 2002.

Y no olvidemos que aunque su gestión duró sólo 47 horas, el golpista disolvió el Parlamento, el Tribunal Supremo de Justicio, el Consejo Nacional Electoral, y removió de sus cargos a todos los gobernadores, alcaldes, concejales, al Fiscal General, al contralor y mandó a llamar a todos los embajadores.  Y entonces ni la derecha chilena ni algunos “progres” dijeron nada. Al contrario, los  que hoy chillan y hablan de legalidad en ese entonces aplaudían el llamado Carmonazo.

En ese momento, es decir hace sólo 17 años, el gobierno del presidente Ricardo Lagos y su Canciller, doña Soledad Alvear, fue el primero en reconocer al golpista. Luego vendrían Estados Unidos, El Salvador, Colombia. El embajador en Caracas era entonces Marcos Alvarez, al que el gobierno chileno, tras el ridículo internacional y el bochorno político, intentó culpar de lo ocurrido.

A la luz de las declaraciones de hoy y cuando los detractores de la República Bolivariana de Venezuela continúan siguiendo a la letra el dictado de los EE.UU de Norteamérica, sólo cabe una conclusión : el descaro de los fariseos no tiene medida.