Desde La Moneda están a la defensiva. El ministro se queda con alta dosis de cuestionamiento. ¿Y responsabilidad política por caso Catrillanca?

Gonzalo Magueda. Periodista. Cuando varios ministros tienen que salir a aclarar que no habrá cambio de Gabinete y el Presidente debe salir a relevar una cuña de confianza a su Ministro del Interior, es que las cosas no andan bien. Señal de un Gobierno a la defensiva, que comunicacionalmente en los últimos días se ha dedicado a dar explicaciones.

La situación está gatillada por un, cuando menos, confuso y errático comportamiento del ministro del Interior, Andrés Chadwick (militante de la Unión Demócrata Independiente -UDI-, ex dirigente universitario que apoyo a Augusto Pinochet y perteneciente al duro grupo de “Los Coroneles”), en el caso del asesinato del joven mapuche Camilo Catrillanca.

Se suman sus declaraciones que van del absurdo a la pachotada indescifrable. Los ejemplos son evidentes. Cuando se conoció la declaración del General de Carabineros, Mauro Victtoriano, ex jefe de la Zona Araucanía de Control de Orden Público, de que “informé al Sr. Ministro (Chadwick) la situación, él me preguntó si a los carabineros les habían disparado y si los ocupantes del tractor llevaban armas, y le informé que no”, el titular de Interior respondió que “lamentablemente había una muy mala comunicación e interferencia, por lo tanto, el general Victoriano me pudo haber dicho lo que él señala, pero no fue recibido adecuadamente”, pretendiendo justiciar así que como ministro habló de disparos contra la policía uniformada en el episodio de Catrillanca. Luego, cuando todo el mundo, en las últimas 72 horas, comentaba esa situación, la oposición en su conjunto pedía su renuncia, los analistas y comentaristas de medios de prensa resaltaban el pésimo momento por el que pasaba, y hasta parlamentarios de derecha consideraban que debía renunciar o aclarar bien su actuación, Chadwick se dio el lujo de afirmar que aquí “no ha ocurrido absolutamente nada”.

Su subalterno, Rodrigo Ubilla, no lo hizo nada de mal y salió con la frase de que se buscaría “alterar la verdad con intencionalidad política”, a raíz del episodio Victtoriano-Chadwick.

En definitiva, sobre todo desde la oposición y las comunidades y organizaciones mapuches, se insiste en que Andrés Chadwick no ha asumido la responsabilidad política de su cargo. Con declaraciones confusas que luego debió salir a aclarar, la pasada por arriba que le hicieron altos oficiales de Carabineros con los datos e informes sobre el crimen del joven indígena, que reflejó su falta de autoridad y control sobre la policía uniformada, el fracaso de la política de seguridad en La Araucanía que él lidera y fiscaliza.

Fuad Chahín, presidente de la Democracia Cristiana aseveró en su momento: “Ya basta de distorsionar la información y engañar a la opinión pública”. “Los nuevos antecedentes fortalecen la tesis de la responsabilidad política del ministro”, acentuó el jefe de la Bancada Parlamentaria del Partido Socialista, Manuel Monsalve.

Las cosas llegaron a puntos en que parlamentarios de la derecha dijeron pública o privadamente que la renuncia del Ministro del Interior era o sería un hecho porque su actuación y antecedentes respecto al caso Catrillanca, hacen insostenible su situación.

En el diario La Segunda y algunos Portales de la Web se insistió en las versiones de vendrían cambios en el Comité Político de La Moneda y se habló del “ambiente de fragilidad que rodea al minstro Chadwick”.

A lo menos diez partidos políticos exigieron la renuncia de Chadwick y luego varias de esas colectividades volvieron sobre la tesis de acusarlo constitucionalmente. Este miércoles, los grupos parlamentarios de toda la oposición acordaron crear una comisión jurídica, abogados y legisladores de todos los partidos, que evaluará si existen los fundamentos jurídicos para la acción. Funcionará lo que resta de enero y volviendo a sus labores el Parlamento en marzo, se vería cómo resolver. Unos dos meses de tensiones e incertidumbres para el jefe del Gabinete ministerial.

El tema es que de ser “el hombre fuerte” de Sebastián Piñera, ahora Andrés Chadwick pasó a ser “el hombre debilitado” del Presidente de la República.

“Tengo mi conciencia tranquila” dijo el Ministro, pero lo más cierto es que el Gobierno no vive momentos de tranquilidad, que se suman a un par de meses de ruptura y descontrol de agenda de la administración piñerista desde el asesinato de Camilo Catrillanca.

Y es que el debilitamiento de Chadwick tiene que ver con los golpes recibidos por el Gobierno a su plan La Araucanía. Dos situaciones que están abiertas y en las que, obligadamente, está concentrada La Moneda.