Esquizofrénico artículo donde la tachan de “la Britney Spears” de la política chilena y vuelven a decir que es “pro pedofilia”. Mal chiste o la calumnia sin límite.

Equipo ES. 08/01/019. Los ataques han sido continuos estos años contra Camila Vallejo, la ex dirigenta universitaria y actual diputada del Partido Comunista. Provienen incluso desde el extranjero, con contenidos esquizofrénicos que llevan a tomarlo como un chiste de mal gusto, la estupidez sublime o la calumnia sin límite.

Nuevamente es la publicación ultraderechista La Tribuna de España la que ataca a la legisladora comunista, empezando por el uso del lenguaje. “Más sobre la diputado chileno pro pedofilia. Camila Vallejo: la ‘Britney Spears’ de la política chilena”, se titula el texto escrito por Rafael Palacios.

Es el mismo medio desde el cual el ultraconservador comentarista de Radio Agricultura, Gonzalo de la Carrera, sacó los textos para Twittear: “Comunista chilena defiende derecho a la pedofilia. Camila Vallejo: ‘la pedofilia es un derecho a recuperar’”.

Palacios escribió este martes que en 2011 (fecha de las manifestaciones estudiantiles chilenas) “me encontré con el espectáculo puramente Iluminati de la bella Britney Spears, que ese día actuaba en esa capital, y a una bellísima joven comunista que supuestamente lideraba un movimiento estudiantil”. Y aseveró que “sólo un idiota podría no darse cuenta de que la jovencita era parte de una operación de inteligencia con el fin de crear una líder ‘revolucionaria’.(sic)

De ahí, el salto a decir que los “medios capitalistas” de Chile levantaron la figura de Camila Vallejo, en desproporcionada estupidez. “¿Alguien en su sano juicio puede razonar que los medios de comunicación de un país capitalista promocionen a una joven que enarbola los valores de su mortal enemigo: el comunismo? ¿Os imagináis que Josef Stalin promocionase a un ‘Donald Trump ruso’”?

En el tono machista e insolente, el articulista del diario ultraderechista expuso que  “ahora mismo, en Estados Unidos ha ascendido un clon de Camila, llamada Alexandria Ocasio Cortez, también bellísima, y también hiperpromocionada, que nos deja sobre la pista de los planes de la élite en la actualidad: promocionar a preciosidades para jefas políticas, que conquisten los corazones (y las braguetas) de los electores”.

Todo en la línea de lo que hace poco el abogado Fernando Atria calificó de “degradación de la discusión pública” que está alimentando la ultraderecha, haciendo mal uso de medios de comunicación.

Por cierto, Alexandria Ocasio es una activista estadounidense que milita en la organización Socialistas Democráticos de América, y que ganó un cupo en el Congreso de Estados Unidos a través del Partido Demócrata. Sostiene posiciones progresistas, de promoción de derechos ciudadanos y sociales, y de condena a las masacres de Israel en contra del pueblo palestino. La ultraderecha en el mundo y los republicanos en EU la convirtieron en una enemiga a agredir y difamar. Como Camila Vallejo.

En el tono calumnioso, el texto de La Tribuna de España, se refirió a “comportamientos contra la naturaleza (de la diputada comunista), porque sus ideas se resumen en llevar la contraria a la ‘moral establecida’ y a la religión, como su modelo, Simone de Beauvoir”.

Lo esquizofrénico continúa: “No hay que especular mucho para recordar que esta generación del 68 del amor libre se imbuyó de los degenerados postulados de Sigmund Freud de la defensa de la homosexualidad y la pederastia (que están promocionando en España, actualmente) y teniendo en cuenta que la bella Camila sólo sabe repetir lo que escucha que es ‘progresista’ (básicamente, lo que dicen sus compadres de Podemos), es natural no sólo que Camila vaya por el mismo camino sino que, incluso, exista la posibilidad de que haya sido programada con los postulados traumáticos del proyecto MK Ultra, lo que explicaría cómo ha llegado hasta donde ha llegado tan rápido y tan sencillamente”.

Difícil imaginar los límites de la ofensa y la locura, el articulista señaló que “aunque es arriesgado decirlo, es muy probable que Camila haya vivido un programa de este tipo cuando era niña, que le impide conectarse con la moral y el bien común”.