Hoy es el llamado a la unidad de los sectores de oposición al actual gobierno la consigna central.

 Juan Gajardo. Integrante Comisión Política del Partido Comunista. 04/01/019. El año 1988 cuando, como una manera de conmemorar un aniversario de la fundación del Partido Comunista, se inicia la actividad que luego se denominaría Fiesta de los Abrazos.

Se hace en un contexto contradictorio, porque si bien se avizoraba el desgaste de la dictadura y la posibilidad cierta de recuperar la democracia, también se hacía evidente la maniobra por excluir de participar en este nuevo escenario a los sectores que habían sufrido y enfrentado más directamente a Pinochet, en particular a los comunistas. Las negociaciones en curso, digitadas desde Washington, entre sectores del gobierno dictatorial y parte significativa de lo que entonces constituía su oposición, buscaban consolidar los cimientos institucionales construidos en dictadura. Fue así como se mediatizó el triunfo en el plebiscito del 88 y se dio comienzo a una larga y compleja transición a una democracia plena, que por cierto aún no logramos, baste ejemplificar eso con la actuación del engendro dictatorial llamado Tribunal Constitucional, convertido en cámara legislativa decisoria por la derecha.

La Fiesta de los Abrazos ha vivido los avatares del movimiento popular excluido de esta construcción continuista de la dictadura. Durante estas más de tres décadas se ha instalado como un espacio político desde el cual se analiza la coyuntura y se proyecta el año que se inicia, esto realizado por los comunistas pero también por casi todos los sectores que no se ubican en una posición de derecha.

También la Fiesta de los Abrazos es un espacio mostrativo de la cultura popular en sus diferentes dimensiones y en más de un período fue un pequeño “balón de oxígeno” en lo económico. Los más de treinta años transcurridos desde su primera versión han convertido la Fiesta de los Abrazos en el lugar de encuentro del mundo progresista, donde se delinean perspectivas de trabajo para el futuro inmediato.

Así como en un momento fue el llamado a romper la exclusión la consigna central de la actividad,  años después las demandas del movimiento estudiantil, luego la implementación de las reformas propuestas por el gobierno de la Presidenta Bachelet, hoy es el llamado a la unidad de los sectores de oposición al actual gobierno la consigna central. Esta unidad necesaria para construir futuro no se dará como resultante mecánica de acuerdos o concordancias entre dirigentes exclusivamente, sino será fruto de un proceso más amplio en el cual las demandas populares que buscamos representar deben estar incorporadas. En esa dimensión, la realización de 17 foros, con  representantes de una amplia gama de sectores sociales y políticos, constituye un esfuerzo serio por reconfigurar un proyecto popular para Chile.

Al comenzar el año el gobierno en su incapacidad política ha resuelto la aplicación de la ley de seguridad interior del Estado para enfrentar el conflicto mapuche, pero aún no tiene una explicación clara para la muerte del lonco Juan Mendoza, cuyo hijo Jaime fue asesinado hace algunos años atrás;  también las estadísticas muestran un incremento en 0,3%  del  índice de cesantía del último trimestre móvil y una transnacional como Unilever despide 180 trabajadores este 2 de enero. El gobierno en el intertanto utiliza a toda su prensa adicta para un “divertimento”, en este caso comunicacional, destinado a mostrar lo malvado que es un diputado al recibir una polera grabada con el rostro baleado de Jaime Guzmán, buscando de esa manera cambiar el foco de interés obviando los problemas reales que afectan a las mayorías.

Tod@s quienes hacemos del compromiso político social por transformar Chile en beneficio de las mayorías tendremos este 12 y 13 de enero la posibilidad de abrazarnos en el Parque O’Higgins, para desearnos un buen año en lo personal, pero también para reafirmar nuestro compromiso  con nuestra causa.