Las pocas damas que sobresalen por sus habilidades empáticas son todavía Tonka Tomicic, Carola de Moras, Karla Constant , Carolina Gutiérrez, y Claudia Conserva.

José Luis Córdova

Periodista

Desde sus inicios, la televisión chilena ha tratado inútilmente de imprimirle glamour a las damas y muñecas ante las cámaras. A riesgo de enfrentarnos a quienes, desde las huestes femeninas condenan a la “mujer objeto” hay algunas quienes se han expuesto y exponen voluntariamente a esta caracterización.

La publicidad, lo que hoy entendemos como farándula y otros recursos que han inundado el teatro, el cine, la televisión, radios, spots y videos musicales han utilizado arduamente figuras femeninas para imponer productos, servicios, programas de radio y televisión, propaganda callejera y redes sociales para establecer un estereotipo machista a todas luces arbitrario y criticable.

Grandes musas del pinochetismo como Raquel Argandoña, las mediáticas hermanas Cecilia y Diana Bolocco, hasta la inefable Patricia Maldonado muestran irrefrenables esfuerzos por “gozar de fama”, la que confunden con una grosera pero redituable e inútil popularidad.

Más ubicada, la cantante y ex animadora de radio y TV Andrea Tessa supo retirarse a tiempo a sus cuarteles de invierno, limitándose a actuar en eventos privados de empresas e instituciones mientras que otra ex vocera del SI en el plebiscito de 1988, Katherine Salozny trata de mantenerse a toda costa en primer plano arguyendo hasta su relación con el fallecido Felipe Camiroaga y su reciente malhadado incidente policial conduciendo en estado de ebriedad, aunque sin víctimas ni daños.

¿ Qué pasó con la ex modelo y animadora Viviana Nunes, la bailarina, coreógrafa y maestra de danza Claudia Miranda? Y si vamos todavía más atrás: Susana Palominos, la modelo y personal trainer Josefa Issensee, las conductoras y animadoras Paulina Nin, Margot Kahl y Eva Gómez hicieron elegantemente mutis por el foro. No así la Maldo, la Raca ni las Boloccos que insisten en figurar por todos los medios.

Así no puede haber glamour. Las pocas damas que sobresalen por sus habilidades empáticas son todavía Tonka Tomicic, Carola de Moras, Karla Constant , Carolina Gutiérrez, y Claudia Conserva, quien finalmente parece haber encontrado su lugar más cómodo en pantalla tras una serie de proyectos diferentes sin suerte.

¿ Quién se acuerda de las fulgurantes animadoras del festival internacional de la canción de Viña del Mar? Por ejemplo, Ana María Thieman, María Graciela Gómez, María Olga Fernández, Pamela Hodar, Paola Camaggi y Paola Falcone, dedicada sólo a la publicidad.

En tanto, la destacada periodista Andrea Aristegui deja TVN y la conducción del alicaído espacio Estado Nacional de los domingo; la colega Consuelo Saavedra se va a Inglaterra con su esposo el ex ministro y precandidato presidencial Andrés Velasco y la actriz Amparo Noguera es despedida sin mayores explicaciones, al igual que centenares de trabajadores.

Para varias figuras femeninas la espera y la búsqueda ha sido larga en una industria ramplona que se limita a los programas de dudosa calidad, parafernálicas alfombras rojas, hasta el clímax en el festival de Viña, pasando por el Copihue de Oro, ordinario remedo del mítico Laurel de Oro, creado y producido décadas atrás por el periodista ecuatoriano Guillermo Zurita Borja, iniciador del periodismo de farádula en Chile junto a Osvaldo Muñoz Romero, “Rakatán”; Orlando Cabrera Leiva, Lucho Fuenzalida, Enrique “El Búho” Hormazábal y el mismísimo Italo Pasalecqua, recientemente fallecido.

Párrafo aparten merecen dos genuinas damas de otrora en el periodismo de espectáculo: María Romero, directora de revista “Ecrán” y Yolanda Montecinos. Y todavía sigue vigente, María Inés “Nanny” Sáez, nada mas alejada del farandulismo y el mal gusto reinante en este ámbito del periodismo. Las honrosas excepciones que confirman la regla.