Constatable acercamiento a la ultraderecha brasileña. Se reforzaron lazos y apoyos mutuos. Piñerá irá a abrazar al nuevo mandatario de Brasil.

Hugo Guzmán. Periodista. 15/12/018. Desde La Moneda y los partidos de la derecha chilena le tendieron la mano a Jair Bolsonaro, incluido su hijo Eduardo, en un acercamiento sin precedentes de los conservadores locales con la ultraderecha brasileña.

Los gestos de estos días fueron evidentes y trazaron un camino de cercanía de la derecha orgánica chilena con las posiciones ultraconservadoras expuestas por el futuro mandatario brasileño (asume el 1 de enero próximo) en materias migratorias, de diversidad sexual, económica, de orden público, entre otras.

El Presidente Sebastián Piñera planea hacer maletas e ir a abrazar a Bolsonaro cuando asuma el primer día de 2019 como Presidente de Brasil, en otra señal de cercanía ideológica y programática. Los ministros piñeristas Alfredo Moreno (Desarrollo Social y Familia) y Felipe Larraín (Hacienda), en un acto sin precedentes en el protocolo diplomático y las funciones de miembros del Gabinete, recibieron a Eduardo Bolsonaro, diputado ultraderechista e hijo de Jair, algo que nunca ha sucedido con un parlamentario de visita, dado que, entre otros detalles, los encuentros se dieron en dependencias oficiales y en un marco de visita formal.

Esos fueron los contundentes gestos del Gobierno al reconocido legislador que representa a la ultraderecha de Brasil, que están enarbolando duras posiciones anticomunistas, que en territorio chileno alabó al dictador Augusto Pinochet y que, por ejemplo, llamó abiertamente al derrocamiento del Gobierno de Venezuela. Además dio su respaldo política implícito a la jefa de la UDI.

En tanto, altos dirigentes y parlamentarios de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y de Renovación Nacional (RN), sostuvieron reuniones oficiales y muy amistosas con el hijo de Bolsonaro donde se ratificaron doctrinas ultraconservadoras, de seguimiento de planes económicos neoliberales (hubo alabanzas a las enseñanzas de los Chicago Boys), de aplicación de fuertes medidas represivas en el combate a la delincuencia, restricciones an materia migratoria y de oposición abierta a los proyectos transformadores, progresistas y de izquierda.

Destacaron en el reforzamiento con el sector político que representan los Bolsonaros, estuvieron la presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, el ex candidato presidencial de la ultraderecha chilena, José Antonio Kast y el presidente de RN, Mario Desbordes.

También fue relevante la participación del parlamentario brasileño en la ultraconservadora Fundación Jaime Guzmán, donde se destacó la labor y logros de la dictadura chilena. No fue menor que los centros de estudio de la derecha (Instituto Libertad e Instituto Libertad y Desarrollo) recibieran con entusiasmo a Eduardo Bolsonaro y escucharan con atención sus planteamientos y propuestas, al mismo tiempo que le reseñaran las políticas que siguen los conservadores en Chile.

Ayudar a los Bolsonaros y su partido

Uno de los gestos políticos más contundentes en esta visita, fue la decisión de la UDI, respaldada por sectores de RN y de otros segmentos de la derecha, de tomar la iniciativa para que la organización de los Bolsonaros, el Partido Social Liberal (PSL), pueda integrarse formalmente a la Unión de Partidos Latinoamericanos (UPLA), la entidad regional de colectividades de la derecha donde, de paso, aun son pocas las organizaciones de ultraderecha.

Hay que recordar que hace varios años, hasta la UDI tuvo problemas para incorporarse a la UPLA, incluso ante cierta oposición de RN que defendía posturas “liberales” y no quería al partido de raíz pinochetista en ese ámbito continental, al igual que otras agrupaciones latinoamericanas. Pero hoy, desde la UDI y RN se afirmó que el ultraderechista PSL están en “un claro compromiso con la democracia, la libertad y el trabajo en conjunto” de las derechas y harán todas las gestiones para que el PSL ingrese a la UPLA.

Todo esto iría en el camino que en vez de mantener una distancia con las posiciones ultraconservadoras, de apoyo a dictaduras, de empuje a medidas de fuerza frente a temas sociales, de conservadurismo en materia migratoria y expresiones racistas, homofóbicas y de aliento de la violencia privada, el Gobierno de Piñera, la UDI y RN y otros sectores de la derecha chilena desean finalmente reforzar los lazos de todo tipo con la ultraderecha de Brasil.

El tema llegó a tal límite, que el senador de Evópoli, Felipe Kast, partido integrante de Chile Vamos -el conglomerado de la derecha local que además reúne a la UDI y RN- dijo en una entrevista con La Tercera que “tenemos que cuidar que Chile Vamos no gire hacia la extrema derecha” y que se debe evitar siendo un sector que “busca gobernar para una minoría de extrema derecha”. Todo, en alusión tácita a los acercamientos con Bolsonaro, padre e hijo. En la entrevista, Kast apuntó que “Chile no es Brasil y ( ) no nos vendría bien movernos hacia la extrema derecha”. Y enfatizó que “veo con preocupación a miembros de Chile Vamos tentados a girar a la extrema derecha”.

Lo ocurrido en estos días con la visita de Eduardo Bolsonaro, indica un sendero distinto al que aspira Felipe Kast. Podría, incluso, reforzar ciertos avances que se están produciendo en el ámbito de la ultraderecha del país.